Ante los gritos de "no hay derecho" y "nos van a matar a todos" de algunos asistentes. 
 Barrionuevo impuso silencio en el funeral del guardia civil     
 
 Diario 16.    04/02/1983.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

NACIONAL

4 febrero-83/Dlario 16

EL INCIDEMTE

Barríonuevo

—El guardia civil Míguel Mateo es una víctima de la lucha por la justicia, por la : paz y la libertad...

Grito

—¡NO hay derecho !

Barrionuevo

—¡Silencio!

Gritos

—¡Nos van a matar a todos!

Barrionuevo

—-¡jiSílencio y un respeto, por favor!!! Aquí estamos estrechamente comprometidos con estos trabajadores de la seguridad. Compañeros del alma. compañeros de la seguridad seguid trabajando como

estais haciendo por el bien de España.

Ante los gritos de «no hay derecho» y «nos van a matar a todos» de algunos asistentes

Barrionuevo impuso silencio en el funeral del guardia civil

El ministro de Interior, José Barrionuevo, impuso silencio y pidió respeto a algunos asistentes al funeral por el guardia civil asesinado por ETA, Miguel Mateo, quienes en varías ocasiones gritaron «no hay derecho» o «nos van a matar a todos», durante la intervención del ministro. Este atajó con serenidad y firmeza a quienes reiteradamente le interrumpieron.

San Sebastián — El ministro de Interior, José Barrio-

nuevo," tuvo que acallar, a gritos, por dos veces, las voces de protesta proferidas por algunos de los asistentes al funeral celebrado ayer por el guardia civil Miguel Mateo Pastor, asesinado por ETA el pasado miércoles.

Durante una breve alocuación improvisada en los mismos soportales de la iglesia de la Sagrada Familia, en el barrio donostiarra de Amara, el ministro fue interrumpido por dos veces. En una primera ocasión, una anciana vestida de negro profirió vivas a la Guardia Civil, acompañadas de un «no hay derecho».

Barrionuevo, elevando la voz a la altura del grito, cortó secamente: «Silencio.» Y prosiguió la oración fúnebre en la que se refería a la muerte de Miguel Mateo, «víctima de la lucha por la justicia, por la paz y la libertad».

Inmediatamente después, tomaron cuerpo algunos gritos aislados de entre los presentes: «Nos van a matar a todos.» Y el ministro de Interior volvió a gritar con más fuerza: «Silencio, un respeto, por favor.» En medio de una gran

tensión, Barrionuevo continuó el hilo de su discurso, recordando que el guardia

civil asesinado era un trabajador. «Y aquí estamos estrechamente comprometi-

dos con estos trabajadores, de la Seguridad.»

El ministro finalizó parafraseando «a otro Miguel de España: compañeros del alma, compañeros de la Seguridad, seguid trabajando como estáis haciendo por el bien de España».

Y finalizó con vítores al País Vasco, a la democracia, a España, a las Fuerzas de Seguridad, al Rey y a la Guardia Civil.

Algunos de los asistentes profirieron de nuevo gritos y frases alusivas al terrorismo, que el propio ministro tuvo que atajar pidiendo calma y serenidad.

Previamente se había celebrado el funeral de corpore insepulto, concelebrado por cinco sacerdotes y al que asistieron los padres del guardia civil asesinado.

Al ministro de Interior acompañaban el director de la Guadia Civil, teniente general Aramburu Topete; el delegado del Gobierno en el País Vasco, Ramón Jáuregui, y el viceconsejero de Interior del Gobierno vasco, Eli Galdos.

Terminado el funeral y su alocución a los asistentes, el ministro de Interior se dirigió al hospital de la Cruz Roja de San Sebastián, donde visitó a los dos miembros de la Guardia Civil heridos.

A la salida, el gobernador civil de Guipúzcoa, Julen Elgorriaga, que acompañaba al ministro en su visita, comentó que «se encontraban bien» e incluso precisó que «estaban almorzando un fílete con patatas fritas, utilizando ellos mismos los cubiertos».

A continuación, las autoridades se trasladaron a Ordizia, donde estaba prevista la celebración de un pequeño homenaje, consistente en una ofrenda floral, en el mismo lugar en el que se registró el atentado.

Por otra parte, el ministro de Interior señaló respecto a la incidencia que esta nueva acción terrorista puede tener en la pacificación del País Vasco que «se iban a celebrar unas conversaciones entre tres partidos con representación en el País Vasco, pero creo que es normal su suspensión, ya que está claro que no existe el clima necesario para este tipo de cosas».

Después de afirmar que «es preciso que primero dejen de matar», Barríonuevo afirmó que la celebración de estas conversaciones «sería una especie de burla a los que están luchando en primera línea por la paz, como Miguel Mateo, que hoy le tenernos aquí. Es es el que verdaderamente luchó por la paz».

El féretro con los restos mortales de Miguel Mateo fue trasladado por vía aérea a la localidad alicantina de Elda, su pueblo natal.

 

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