Cadena de secuestros y atentados. 
 ETA contra Michelín     
 
 Diario 16.    22/02/1983.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Cadena de secuestros y atentados

ETA contra Michelín

No es ésta la primera vez que las diferentes ramas terroristas de ETA actúan contra Michelín y sus directivos. El 5 de febrero de 1979 los «polimilis» secuestraron al director general de la compañía, George fíoutier, en Lasarte, y catorce días después al gerente de la factoría de Vitoria, Luis Abaitúa Palacios.

En la primera ocasión, el director general fue secuestrado a las nueve y media de la mañana, en su despacho, por un comando formado por ocho etarras, tras encerrar a todos los empleados que se encontraron a su paso. Tres horas después de producirse la acción terrorista era encontrado el alto dirigente de la compañía en el barrio donostiarra de Ibaetá, con un tiro de bala en la pierna.

Al reivindicar los etarras su acción, advertían que «nuestra acción será cualitativamente más fuerte de mantenerse la represión sobre los representantes elegidos libremente por los obreros».

Amenazaron y cumplieron. Catorce días después, el director gerente de la factoría de Vitoria, Luis Abaitúa Palacios, fue secuestrado por otro comando etarra a la salida de la factoría. El hecho se produjo en pleno conflicto laboral con los trabajadores de la empresa, razón por la que el secuestrado había sido amenazado por ETA en dos ocasiones.

En una larga reivindicación, los etarras amenazaron con asesinar al ejecutivo si la empresa no accedía a negociar con los trabajadores. En el mismo escrito los terroristas afirmaron que habían intentado secuestrar igualmente a Eloy Cenzano, director de la factoría que la misma empresa tiene en Valladolid.

Tras diez penosas días de cautiverio, durante los que fue sometido a intensos interrogatorios por parte de sus secuestradores, Luis Abaitúa fue liberado en las cercanías del Polvorín Viesgo, de San Sebastián. Además de los días de secuestro debió sufrir un largo viaje en el maletero de un coche y la espera de dos horas, bajo la nieve que caía en Vitoria, antes de poder ir a su casa, libre al fin.

Todas las acciones terroristas de ETA, en sus distintas ramas, contra Michelín y sus directivos han estado «amparadas» por la supuesta defensa de los intereses de los trabajadores. Una razón que se ha tratado de imponer por la fuerza de la coacción y las armas.

 

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