Autor: Domingo, Xavier. 
   El lendakari y l´honorable     
 
 Diario 16.    22/03/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

XAVIER DOMINGO LA NACIÓN

El Lehendakari y l´Honorable

Asombroso: el patriarca catalán y el pastor vasco se han entendido. Hablando uno colombiano; otro, hondureno, la pareja exorcizó en Montserrat al diablo galaico-andaluz Felipe-Fraga-Guerra-Satanás.

Buena gente, en el fondo. Están cabreados con «madrid» (esa fuente de todos los males) y se visitan mutuamente lamentando sotto voce no poder tributarse honores oficiales de jefes de Estado, o de Nación, pero ibah!, todo el mundo tiene sus pequeñas debilidades.

As( pues, el lehendakari fue a Catalunya y el honorable le recibió muy bien. Trasiego de cava e intercambio de regalos. El señor Garaikoechea al señor Pujol, una makilla o bastón de mando, un garrote, en suma. El señor Pujol al señor Garaicoechea un libro con la obra lírica y patriótica del señor Salvador Espriu, poeta. La cachaba y la cultureta. Dos símbolos, dos modos de ver el nacionalismo, dos concepciones de la vida. Todo entre chistus y tenoras. Olvido lamentable de boinas y barretines. Es decir, que lo que se destaca aquí es la pobreza imaginativa del poder, a la hora de hacer regalos y, por tanto, su proclividad a convertirlos en lapsus inconscientes y significativos. Un vasco y un catalán normales no se regalarían mutuamente marillas o libros de Espriu, sino cosas más sustanciales y apréciables.

El «dimoni»

A la hora de las cosas serias, el lehendakari no. quiso saber nada del señor Roca ni de sus operaciones. No entra por ahí, no quiere que se diga que el nacionalismo vasco va al arrastre del catalán. Cada uno a lo suyo y lo propio del PNV, ya se sabe y desde que el PNV es PNV, consiste en ensarzarse con el PSOE en espinoso y rudo abrazo a makillazo limpio y a voto cotizable.

El señor Pujol, en cambio, y la CiU no quieren saber nada con el «dimoni» socialista y andaluz. El satanás del señor Garaicoechea se llama Fraga. El del señor Pujol, González Guerra. Al señor Pujol el señor Fraga le parece un ángel, pero con túnica de paño de Sabadell. Todo eso es tan tradicional y rutinario como la vida misma.

Protegidos por la sonrisa beatífica y acartonada del señor Heriberto Barrera, los señores Garaicoechea y Pujol fueron a depositar flores a la tumba del señor Maciá, que al fin y al cabo era coronel. Eso no puede molestar a nadie.

¿Quieres una bendición catalana? No faltaba más, tú, le dijo el señor Pujol al señor Garaikoechea y se lo llevó a comer escudella i carn d´olla al nido de la Moreneta, la Virgen, sito en la rabadilla misma de la fantástica mole de falos graníticos, que decía Francesc Pujols el filosofo >>Pantologo» admirado por Dalí que también veía de esa forma a la sagrada montaña, en auténticas acuarelas que se pueden admirar en el soberbio museo de Figueras (enfrente del cual se levanta, por cierto, una estatua de Pujols, obra de Dalí).

El señor Just, de profesión Abad, otorgó amplias indulgencias a los dos peregrinos. Cuando vengas a Aránzazu o así, dijo el lehendakari, el coche ya te bendeciremos también.

El Abad dio a los dos cristianos caballeros sabios consejos y lecciones de demonología y angeología. Cuidado con equivocaros, filis meus, que tanto monta, monta tanto, el andaluz como el gallego. Ambos están en la lista que sigue al nombre infame de Belzebuth. Fraga y González Guerra, dimonis de lengua partida, falaces y malos. No entienden nada de Catalunya y nada saben de Euskadi. Makilla y cultereta son los exorcismos que los hacen retroceder, vade, vade retro Fraga y vade, vade retro González Guerra, gentes de apellidos exóticos y fatídicos.

El mayor culpable, de todos modos, es el demonio González Guerra, que no suelta ni soltará transferencia ni este año ni el otro, sobre todo si de televisión se trata, en lenguas vernáculas. Lehendakari y el honorable se mueren de celos y en eso tienen razón, qué caramba. Quieren cámaras, quieren pantallas, quieren calviños y balbines, quieren turiferarios a destajo, quieren a toda costa stajanovistas de la coba y del babeo, temblorosos bufones de pequeña pantalla que entonen cánticos de loa a sus personas, cada día y cada cien días. Quieren, en suma, poder de verdad y no de menterijillas.

Y mientras, el señor Múgica te ha hecho una cabronada al señor Garaikoechea no yéndose a París de embajador (cargo que no conlleva escaño pegado al culo) y el señor Reventos otra, mucho mayor, al señor Pujol, aceptando la dicha Embajada que le aleja de Cataluña, lo que pone al peligroso Serra en la recta que conduce a la Generalitat. Vuelven los manes de Prim a Cataluña.

Según sondeos realizados por el Instituto de Opinión Xavier Domingo consultando a un vasto muestrario de catalanes, charnegos y negros del Maresme el mejor regalo que podía recibir el señor Pujol en las próximas elecciones autonómicas era precisamente la candidatura del popular Reventós.

Reventos, «fora»

La prensa de Barcelona ha subrayado que el nombramiento para París se debe, sobre todo, a la gran amistad personal de Reventós con Mitterrand, y no deja de ser pintoresco que se envíe a Francia a un amigúete del caballero con quien España tiene más conflictos. Debe ser otro de los grandes e incomprensibles designios de la política internacional del señor Moran, un dimoni molt doctrinan. En fin, si tanto lo quieren los franceses al señor Reventós, que se lo queden.

Mientras, por una de esas notables revolaras o rauxas catalanas, empresarios de pro se han puesto a gemir y a suspirar por el retorno al poder de don Adolfo Suárez. Por extraño que parezca, es así. Lo han oído las mis orejas durante un almuerzo y a punto estuve de atragantarme con el trozo de bacallá a la llauna. Ya lo dice la famosa sardana: «No ploris, no, que per tu ploro» (no llores, no, que por ti lloro). Con Suárez vivían mejor y los sindicatos estaban más tranquilos. El duque, en todo caso, acaba de lograr un recluta de lujo en la persona del ginecólogo de moda barcelonés, el señor Santiago Dexeus, con clínica en la Bonanova. Pero la sombra de los cipreses, quiero decir, la de Ferrer Salat, se alarga de día en día. Es la nueva Pantera Rosa del centrismo ilustrado.

De todos modos, ha quedado aclarada una cuestión que preocupaba a todo el mundo: el lehendakari y l´honorable se entendieron perfectamente sin necesidad de intérpretes.

El señor Garaicoechea domina con soltura el colombiano mientras que el señor Pujol conoce bastante bien el hondureno, lenguas iberoamericanas afines y con tal de no hablar castellano todo vale, tú.

 

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