Autor: García, Modesto. 
   Policía: Ni enfrentamientos ni confusión     
 
 Diario 16.    29/03/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

MODESTO GARCÍA

Secretario general de la Unión Sindical de Policias

Policía: Ni enfrentamientos ni confusión

El artículo del teniente de la Policía Nacional Z. Garabito Gregorio ha levantado gran controversia entre diversos sectores policiales. Esta es la réplica contundente de la USP sobre la reorganización de toda la Policía.

Anunciábamos hace tiempo que por parte de algunos jefes y oficiales de Policía Nacional se estaba desarrollando una estrategia de «estado mayor», que tenía por objetivo lograr un enfrentamiento entre el Cuerpo Superior de Policía y la Policía Nacional, que dificultara o mejor imposibilitara la unificación policial.

Dentro de la estrategia se sitúan los artículos de los tenientes Ramírez (periódico «YA», de 22-3-83) y Garabito (Diario 16, de 24-3-83), en los que se vierten cuando menos conceptos equívocos que pretenden crear el confusionismo.

Los rumores malintencionados que se hacen circular por las unidades de Policía Nacional, sobre que si «con la unificación se perjudica la Policía Nacional»; que «ahora hay que obedecer sólo a los jefes y oficiales, y que mañana serán los servidores del Cuerpo Superior de Policía», que si «un comisario mandó a por café y cigarrillos a un policía nacional», que «si un comisario mandó formar la guardia», etcétera, tienen por único objetivo generar un malestar contra la unificación.

Octavillas

Además, la circulación masiva de octavillas con información distorsionada sobre la unificación, sobre que no se está teniendo en cuenta los intereses del Cuerpo de Policía Nacional, hace sospechar que existe una verdadera organización maquiavélica con oscuros fines que intenta por todos los medios boicotear la unificación policial.

Los sindicatos de Policía han sido los verdaderos pioneros, la vanguardia en defender la adecuación de unas estructuras policiales arcaicas a las necesidades de una seguridad ciudadana democrática.

Nada más lejos de nuestra intención que intentar escalar la cúspide del futuro cuerpo unificado; desde siempre hemos defendido que al frente de la Policía deben estar los profesionales mejor preparados y nunca los enchufados (no queremos entrar a exponer el curriculum profesional de los articulistas) y para ello hay que arbitrar el procedimiento que agilice la promoción profesional.

Hay que ser respetuosos con las leyes, la ley de Policía, de 4 de diciembre de 1978, la que encomienda al Cuerpo Superior de Policía la dirección y coordinación de los servicios policiales. Multitud de veces algunos jefes y oficiales inconsecuentes han propiciado si no la desobediencia cuando menos la obstrucción al cumplimiento de la ley, provocando enfrentamientos innecesarios.

Que se nos diga cuántos policías nacionales han sido dedicados a trabajos de albañilería, fontanería, asistencia personal, peluquería, barrenderos, barman y un largo etcétera.. Qué jefe u oficial es capaz de sostener de que no es indigno que personas que optan por ser profesionales de la Policía se vean obligados a realizar estos oficios, que no se corresponden con su profesión.

Que se pregunte al azar a cualquier policía nacional de a pie qué tipo de preparación ha recibido en la Academia dé Policía Nacional. Es fácil ser demagogo, sobre todo cuando se sabe que el articulista, profesor de la Academia de Policía Municipal, fue denunciado por alumnos por realizar apología de Tejero con ocasión del 23-F.

Gracias a que la inmensa mayoría de la Policía ha aceptado de corazón la democracia que vivimos; gracias a que la inmensa mayoría no ha emulado ni emulará falsas posiciones; gracias a que los profesionales de la Policía piensan por sí solos, sabemos que no seguirán el vuelo que insinúan falsos profetas, que pretenden erigirse en defensores del colectivo, cuando lo que en verdad subyace es perpetuar unos privilegios personales que no tienen cabida en la Policía democrática de hoy.

Policía civil

Lo que se discute es por que modelo de Policía se ha de optar, por una Policía civil o una Policía militarizada; pensamos que en el caso que nos ocupa la función policial civil necesita mentalidades civiles, que las águilas se transformen en palomas protectoras, disuasoras, que prevengan a la colectividad y que sepan usar con rigor su fuerza en los momentos y situaciones que correspondan.

No, articulistas, no caeremos en la trampa de enfrentarnos, pues nos necesitamos mutuamente para formar esa Policía única civil que demanda nuestra sociedad democrática.

No se discute, no se disputa la supremacía de un Cuerpo sobre otro, ni de unas personas sobre otras, únicamente se trata de que pongamos nuestros mejores esfuerzos para que se sienten las bases de una Policía-profesional, moderna, que se vaya perfeccionando cada vez más para cumplir con rigor el mandato constitucional de «proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana».

 

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