Autor: Contreras, Lorenzo. 
   El terrorismo como reflexión     
 
 ABC.    29/03/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Cuaderno de notas

EL TERRORISMO COMO REFLEXIÓN

El secuestro de don Diego Prado y Colón de Carvajal, hermano del ex senador de designación real durante la primera legislatura democrática, ha demostrado tres cosas: 1) que ETA m, contra lo creído por algunos intérpretes de la situación política, no ha abandonado esta modalidad de violencia, que parecía «reservada» a ETA p-m y a los comandos autónomos como expediente recaudador; 2) que los objetivos de aquella organización terrorista son imprevisibles y no forzosamante orientado? a políticos, militares y Fuerzas de Seguridad del Estado, así como a personalidades muy conocidas y económicamente poderosas del mundo empresarial o financiero; 3) que su infraestructura informativa tiene vastas complicidades y tentáculos, hasta alcanzar a personas situadas en planos discretos de la sociedad pero no carentes de gran proyección política si el terrorismo las elige.

Desde hace varias semanas, fuentes del Ministerio del Interior habían venido reconociendo la probabilidad de una acción de ETA m en Madrid. No ha tardado en confirmarse ese temor, si bien la concreción ha surgido por un registro tan cualitativo como insólito.

El ascenso de la violencia terrorista introduce una cuña debilitadora en el prestigio de la Administración actual. La comprobación de que entre un Gobierno socialista y otro centrista no median diferencia de ningún signo en el importante terreno de la seguridad personal y política, como tampoco repercute en una mejora de nuestras posibilidades diplomáticas, recorta el perímetro del cambio y el grado de fascinación ejercido por las transformaciones esperabtes.

Lo fácil en estos casos es atacar al Ministerio del Interior o al de Asuntos Exteriores, cuando en realidad son meros miembros de un todo orgánico que posee teóricamente la fuerza de los diez millones de votos logrados el 28 de octubre. Y una de dos: o esa fuerza moral y política encuentra reflejo tangible en tan dramático plano de las realidades nacionales, o tampoco valdrá a la larga para mantener sofrenadas las capacidades involutivas de un sector minoritario, pero todavía poderoso, de la sociedad.

El horizonte de la negociación entre el Gobierno socialista y la ETA vuelve a dibujar su todavía imprecisa línea. Madrid tiene que pensar si es más conveniente dialogar ahora, cuando ciertos contrapesos políticos están parcialmente desactivados por la última victoria electoral, o es preferible hacerlo cuando ese mundo paralizante se haya recuperado. Un mundo institucional que encuentra en los ejemplos de violencia lógico y natural combustible.

De momento, los socialistas preparan un instrumento legal que ya no se basará en el concepto de reinserción del «terrorista arrepentido», sino en la idea de la pacificación realista e inteligente. Los señores Barrionuevo y Ledesma parecen haber llegado en los últimos días a un consenso terminológico en este punto. Cómo lleguen a instrumentario es otra canción. Evitar que la oposición ponga en marcha con eficacia sus mecanismos de protesta política y apaciguar de algún modo a la Magistratura, entra en los lógicos cálculos de un Gobierno que no tardará en ir conociendo nítidamente sus fronteras.

La filtración periodística sobre la ley del «arrepentido» y otros proyectos gubernamentales ha preocupado seriamente al Ministerio del Interior, que investiga la unidireccionalidad de estas confidencias, casi siempre expresadas por un mismo o parecido medio.

Lorenzo CONTRERAS

 

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