Autor: García, Ulpiano. 
 La mediación del gobernador fue decisiva para el findel amotinamiento. 
 Los etarras de Nanclares dejaron en libertad a los cinco rehenes     
 
 Diario 16.    30/03/1983.  Páginas: 11. Párrafos: 17. 

La mediación del gobernador fue decisiva para el fin del amotinamiento

Los etarras de Mandares dejaren en libertad a los cinco rehenes

Las conversaciones del gobernador civil de Álava, Jesús García Villoslada, han puesto fin, a primeras horas de la madrugada de hoy, al motín de 36 presos de ETA que se registró ayer en la cárcel de máxima seguridad de Nanclares de Oca. Los amotinados retuvieron a cinco funcionarios del centro penitenciario, a los que dejaron en libertad tras las promesas de que no se producirían nuevos traslados ni represalias.

´ A los presos les ha tranquilizado que los medios de comunicación repitieran que Aramayo sería trasladado a Basauri y no a una dependencia policial ´

´ No, había razones para que la situación no se resolviera. Hemos esperado a agotar las negociaciones para que abandonaran su actitud pacíficamente ´

Vitoria;

Ulpiano GARCÍA, corresponsal

La mediación del gobernador civil de Álava ha hecho que, poco antes de la una de la madrugada de hoy, los 36 presos de ETA (p-m) de la prisión de Nanclares de Oca depusieran su actitud de amotinados y dejaran en libertad a los cinco funcionarios, entre los que se encontraba un jefe de servicios, que retenían desde mediodía.

El gobernador civil de Álava, José García Villoslada, solucionó el motín asegurando a los etarras que no se iban a producir nuevos traslados de presos y que el de Aramayo Egurrola era meramente administrativo.

Motín

A mediodía de ayer, un grupo de 36 presos de ETA (p-m) VIl y VIII Asamblea redujeron a cinco funcionarios, entre ellos un jefe de servicios de la cárcel de Nanclares de Oca, una de las cárceles de máxima seguridad, en protesta por la orden de traslado de José Aramayo Egurrola hasta el centro penitenciario de Basauri, en Vizcaya, según informó anoche el Gobierno Civil de Álava.

Según otras fuentes, José Aramayo Egurrola, que fue detenido hace dos años como presunto implicado en la campaña que realizó ETA en distintas zonas veraniegas, especialmente en la región levantina, no iba a ser trasladado a Basauri, sino a la cárcel de El Puerto de Santa María (Cádiz).

Parece ser que los primeros incidentes se produjeron a primera hora, al ser trasladado otro de los presos al centro penitenciario de Gijón, extremo éste que no ha podido ser confirmado.

Solidarizando

Con posterioridad, y al tenerse conocimiento de la orden de traslado de Aramayo, que se negó a ser trasladado y a obedecer la orden, progresivamente se fueron solidarizando con Aramayo treinta y seis presos más, acusados todos ellos de pertenecer a las dos ramas de ETA político-militar.

Según la versión del Gobierno Civil de Álava, los amotinados no protestaban por el traslado sino por el temor de que fuera «excarcelado», es decir, llevado a alguna Comisaría, cuartel de Policía o Juzgado para ser interrogado, por lo cual los amotinados reivindicaban que se explicaran las razones del traslado y que no se adoptara ningún tipo de represalia.

Inquietos

«La respuesta de la Administración ha sido que el traslado únicamente se realiza por cuestiones administrativas y se comprometen a no adoptar ningún tipo de represalia con los que participaron en la acción», pero, según las informaciones del Gobierno Civil, los presos no se fiaban de la fórmula propuesta y se comprometieron a respetar la promesa del gobernador civil, Jesúa García Villoslada, y el director de la prisión.

Inmediatamente después de que se produjera el motín, tres autobuses de la Policía Nacional reforzaron la seguridad de la prisión, mientras que fuentes próximas a los abogados defensores de los presos estaban inquietos por los rumores que han circulado últimamente de que había posibilidad de que los presos de ETA pudieran ser trasladados a diversos centros penitenciarios del país.

Intención

A pesar de que la dirección de Ja cárcel no facilitó la labor informativa, fuentes de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias confirmaron que los presos amotinados que tenían retenidos a los funcionarios en una de las galerías no llegaron a esgrimir armas intimidatorias.

El acuerdo se llevó a cabo mediante una conversación mantenida entre los presos y el gobernador civil, que duró varios minutos, tras la cual los etarras dejaron en libertad a los funcionarios y se incorporaron a la vida carcelaria.

Jesús García Villoslada manifestó a última hora de la noche de ayer que «a los presos les ha tranquilizado bastante que los medios de comunicación dijeran continuamente en los partes de noticias que la Administración no tenía ninguna intención de trasladar a José Aramayo Egurrola a una dependencia policial sino a una prisión de Basauri». También influyó en la decisión de los etarras la llamada telefónica de un recluso que fue trasladado recientemente a otro centro penitenciario que les dijo que el traslado había sido normal y que en modo alguno había sido sometido a interrogatorios.

Diálogo

Por su parte, el representante del Gobierno en el País Vasco, Ramón Jáuregui, aseguró a los etarras que no habría represalias.

Tras la decisión de los etarras de deponer su actitud, el gobernador civil manifestó que «no había razones objetivas para que la situación no se resolviera, por lo que se ha esperado hasta agotar las negociaciones y conseguir que los reclusos abandonaran su actitud dé manera pacífica», por este motivo no ha hecho falta que las Fuerzas de Seguridad del Estado intervinieran, porque, añadió, «antes hay que agotar todas las posibilidades de negociación y diálogo».

 

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