Autor: Sinova, Justino. 
   El vecino impertinente     
 
 Diario 16.    11/04/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

JUSTINO SINO VA

El vecino impertinente

Ahora, como antes, el caso vasco se alza como el problema político por excelencia. La celebración del «Aberri Eguna» la semana pasada dio ¡ocasión para reparar en algunos aspectos graves, ¡preocupantes, a los que el Gobierno no ha dado respuesta todavía, como es el intento del PNV de vender su colaboración contra el terrorismo de ETA, un lujo ciertamente caro y ostentoso.

Imaginen ustedes, lectores que un vecino del barrio del Pilar de Madrid se hubiera resistido públicamente a colaborar con la Policía en el amplio rastreo antiterrorista llevado a cabo durante varios días. Con toda seguridad, habría sufido las consecuencias de su insolidaridad.

Figúrense que ese vecino ampliara su resistencia y comunicara públicamente a todos los habitantes del barrio su decisión de no participar en la operación antiterrorista por algunos problemas personales, como sería, por ejemplo, que el Ministerio de Hacienda se hubiera retrasado en hacerle llegar la devolución del impuesto sobre la renta o que el Ayuntamiento de Enrique Tierno todavía no hubiera reparado las aceras de su calle.

Sigan suponiendo y vean ahora al vecino impertinente pidiendo ayuda a unos supuestos expertos de otra ciudad o de otro país —que llegarían sólo con ánimo de dialogar y no de actuar o bien cuando el problema ya no tuviera remedio— y acusando a los sorprendidos vecinos del barrio, que se quejan de su actitud, de orquestar una campaña contra él.

Ninguno de ustedes dudará en sentenciar a ese molesto vecino con la condena pública de todos sus conciudadanos. Nada tiene que ver, o muy poco, su asunto personal con la necesaria colaboración en un objetivo común. No sólo es una cuestión de escala de valores, sino también de eficacia y de solidaridad.

El piso de arriba

Pues el mismo problema, a distinto nivel, lo estamos sufriendo estos días con ese vecino ciertamente molesto, latoso, impertinente del piso de arriba, que se llama Partido Nacionalista Vasco y que dice gobernar en Euskadi, las consecuencias de cuyo comportamiento se están sufriendo lógicamente hasta en el entresuelo del sur.

Durante el fin de semana del «Aberri Eguna», la fiesta de la patria vasca, el PNV nos ofreció una de las más sonoras muestras de insolidaridad nacional que pudieran pensarse. En medio del mayor problema que afecta a esta democracia, frente al problema que más preocupa a los ciudadanos de este país, el PNV se permitió el lujo, ciertamente caro y ostentoso, de poner condiciones.

Es decir: como en el caso del vecino del ejemplo, el PNV vendió su colaboración contra el terrorismo de ETA, que afecta a todo el país, a cambio de la solución de unos problemas autonómicos de unas provincias del país. El documento que el mayor partido de Euskadi viene redactando en las vísperas del «Aberri Eguna» afirmaba sin rubor que su participación en la lucha contra el terrorismo de ETA no sería total mientras se aplicara la LOAPA —¡una ley votada en el Parlamento elegido por todos los españoles! — y mientras no fuera absolutamente completa la autonomía del País Vasco, lo que lleva consigo, precisaban, la eliminación de los gobernadores civiles.

¿Y la respuesta?

La misma argumentación estuvo después en boca del presidente del PNV, Xabier Arzallus, y del presidente del Gobierno vasco, Carlos Garaicoechea. Ahora resulta que es más importante completar el grado de autonomía que evitar que ETA siga actuando bajo el argumento de que todavía no se han dictado las medidas políticas adecuadas. Y contra lo que pudiera parecer, contra la lógica del ejemplo del vecine impertinente, este vecino impertinente de todos los españoles no ha recibido la respuesta desde el Gobierno que se merecía.

Todo lo contrario: el Gobierno de Madrid ha dejado la solución de este gravísimo caso de insolidaridad en manos de los dirigentes del Partido Socialista de Euskadi, con lo que un asunto de Estado se ha convertido, artificialmente, al cabo de los días, en una batalla entre formaciones políticas. Circunstancia curiosa y arriesgada, porque debajo de ella late una enfermedad política de cuyos efectos vamos siendo, poco a poco, perjudicados todos.

Como la reacción del Gobierno ha sido tan tímida —tan sorprendentemente tímida, hay que subrayar, en un Gobierno que pone el acento en su capacidad de gobernar—, el PNV ha insistido en su actitud, ha propuesto la llamada a expertos internacionales en terrorismo —cuando reconoce que no agota todas las posibilidades de los recursos españoles— y acusa, a quienes censuran su inhibición, de organizar extrañas campañas antivascas o de mantener oscuros propósitos inconfesables con la vieja táctica de desacreditar ai contrario.

Pero aquí no hay nada de antivasco, como no hay tampoco la cerrazón de ver sólo el problema vasco, como hace el vecino impertinente a quien le traen sin cuidado las molestias que ocasiona día y noche a sus vecinos de abajo. Aquí lo que hay es una dispar estima de las prioridades. Para el PNV, lo primero es arreglar el problema autonómico del País Vasco y después solucionar el terrorismo, con el argumento de que ETA no tiene fin si no es con soluciones políticas y como si no llevara años el

Estado aplicando soluciones políticas en Euskadi. Pero, para el resto del país, que también existe aunque eso parezca mentira desde la ejecutiva del PNV, lo primero es acabar con ETA, lo cual sería menos difícil y acaso posible si el PNV se volcara en ello a fondo sin timideces y sin complejos, y lo segundo es arreglar por completo el caso político vasco.

Hace algunos meses escuché al lendakari Garaicoechea, como ya conté, una insólita y sincera confesión: «Soy consciente —decía— de que el País Vasco es una piedra en el zapato de todos los españoles». Nada más cierto. Una piedra que, con el paso del tiempo, va adquiriendo estrías más molestas. Y lo que está pasando ahora es que quienes tenemos esa piedra en el zapato, en Madrid, en Sevilla, en Murcia o en Valladolid, somos señalados con el dedo además precisamente por soportarla.

 

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