Autor: Pagola, Javier. 
   Jornada de fuerte violencia terrorista en el País Vasco  :   
 Tres muertos y atentado contra Ajuria Enea. 
 ABC.    05/05/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Jornada de fuerte violencia terrorista en el País Vasco

Tres muertos y atentado contra Ajuria Enea

Bilbao. Javier Pagóla

El terrorismo desarrolló en la jomada de ayer una trágica actividad: tres muertos, un guardia civil gravemente herido y dos bombas contra la residencia del presidente del Gobierno vasco. En la rueda de Prensa del Consejo de Ministros, el portavoz del Gobierno declaró, no obstante, que no se esperaba un recrudecimiento terrorista ante las elecciones.

A jas once treinta, un grupo terrorista, que huyó en un Re-nault-4, atacó durante tres minutos con fuego de metralletas y lanzamiento de dos granadas al servicio de vigilancia de la Guardia Civil en la fábrica de armas Astra, de Guernica. El atentado fue repelido por los miembros de la Benemérita, pero uno fue alcanzado de gravedad en la cabeza.

A primeras horas de la pasada madrugada se perpetró el atentado contra Ajuria Enea. Desde el exterior, por la parte trasera, se lanzaron dos artefactos contra los jardines del palacio. Un artefacto fue a dar en un distribuidor de cables eléctricos. Levantó la tapa, pero no llegó a afectar al fluido. Otro dio directamente en el jardín y levantó varios centímetros de tierra. Los dos —según Efe— eran de fabricación casera y, al parecer, estaban compuestos por un explosivo parecido a la mecha rápida y un sistema metálico de explosión. Para el lanzamiento —según Europa Press— pudieron utilizar un mortero del 40 o Cetmes. Las granadas fueron disparadas con intervalos de cinco minutos.

En un garaje

El teniente Julio Segarra Blanco, el cabo primero Pablo Barquero Gonzalo y su esposa, María Dolores Ledo García, embarazada de tres meses, fueron ayer asesinados por un comando terrorista, cuando éste trataba de secuestrar al teniente, presumiblemente para recabar información. El espectáculo en el garaje, situado en la calle Carmelo, números 6 y 8, en el barrio de Santuchu, era dantesco.

Las víctimas aparecían con disparos en la cabeza. El teniente estaba maniatado y con cinta aislante rodeándole la boca. Tenía la cabeza ensangrentada y un gran charco de sangre en el suelo. Estaba con las manos atadas por delante, sujetas con alambres y también con cadenas, que rodeaban también las piernas. Estaba tumbado en el suelo y vestía una zamarra de color azul, pantalón gris y zapatos negros. A unos cinco metros, hacia la pared, se encontraba los cuerpos del matrimonio.

Hacia las ocho de la mañana, cuando el teniente iba a coger su automóvil, le abordaron tres individuos a cara descubierta y, según todos los indicios, con la intención de secuestrarle. Cuando habían terminado de maniatarle, hizo acto de presencia el cabo primero Pablo Barquero, que se disponía a acompañar a su esposa María Dolores Ledo García, embarazada de tres meses, al ginecólogo.

Este agente al percatarse de los sucedido intentó hacer frente al comando, pero los agresores abatieron al cabo y a su mujer, rematando al indefenso teniente; luego, los tres individuos salieron del garaje a paso precipitado, aunque sin llegar a correr.

En su huida se toparon con el guarda del garaje, al que infundieron sospechas. Los terroristas tranquilizaron al responsable asegurándole que eran policías, e incluso llegaron a mostrar dos placas de este Cuerpo. Los tres cadáveres no fueron hallados hasta cerca de las ocho y media.

Qué mal ha hecho

Poco después llegó la madre de María Dolores, llorando y vestida de luto, pronunciando frases de «qué han hecho a mi hija». A la vista de su estado nervioso, las autoridades no le permitieron entrar en el garaje, y ella siguió llorando y diciendo «qué le ha pasado a ella, probrecita. Qué mal ha hecho». Poco después llego una tía de María Dolores que gritaba con gran fuerza: «asesinos, asesinos».

 

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