Autor: J. T.. 
   Dolores en Madrid     
 
 Pueblo.    13/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

DOLORES EN MADRID

TERESA Pamies, en su libro «Una española llamada Dolores Ibarruri», refiriéndose a este tiempo, dice:

«Va no era sólo la mujer del minero Julián Ruiz, sino que, por serlo plenamente, devino militante cuando

él estaba en la cárcel o a salto de mata... Dolores Ibarruri tenía que viajar, cumplir misiones arriesgadas en

una época en que los grupos marxistas recurrían a métodos de lucha ton contundentes como el bombazo.

Con el marido preso, andaba por la zona minera con bolsas de dinamita, propaganda impresa; participaba

en la búsqueda de escondite para perseguidos y en cada una de sus salidas se exponía a dejar huérfanos a

sus hijos.» A Madrid vino a trabajar en la publicación de su partido, trayéndose con ella a su hijo, Rubén.

En 1933, recién salida de la cárcel bilbaína, volvió a Madrid, ya con Rubén y Amaya. El marido se había

quedado en la tierra en una separación que habría de prolongarse ya toda la vida. Pero era imposible vivir

la agitación política y cuidar de los dos niños. Con dolor de su corazón, Pasionaria aceptó la propuesta de

enviar a Rubén y Amaya a una escuelainternado de la U. R. S. S., en la ciudad de Ivanovo.

«Era un nuevo sacrificio que debía imponerme —relata en sus memorias— y lo acepté con la seguridad

de que lo que de momento era penoso para ellos y para mí se compensaba, porque para ellos terminaba el

azar de una vida irregular y para mí representaba un alivio en la angustia de cada día por su situación.»

Lanzada de lleno a la agitación política hizo propaganda para una batalla que las izquierdas tenían

perdida: la de las elecciones del 19 de noviembre de 1933. Pero el mito comenzó a forjarse, como

consecuencia de la revolución asturiana de 1934. Aunque no participó en aquel movimiento, su actuación

preelectoral y sus llamamientos a la solidaridad a favor de los mineros presos, encarcelados o víctimas de

la represión, destacaron su figura otorgándole dimensiones gigantescas. Ya se la conoce por Pasionaria.

Pasa varios meses detenida en la madrileña cárcel de las Ventas, y desde entonces se consagra a

fortalecer las escuálidas filas comunistas. Al constituirse el Frente Popular, Dolores será la portavoz más

activa de las consignas del Partido Comunista.

 

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