Autor: Dávila, Carlos. 
 El lendakari vasco no quería saludar en solitario a la enseña nacional. 
 Garaicoechea ha obligado a cambiar el protocolo del homenaje a la bandera     
 
 Diario 16.    27/05/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

El lendakari vasco no quería saludar en solitario a la enseña nacional

Garaicoechea ha obligado a cambiar el protocolo del homenaje a la bandera

El presidente del Gobierno vasco, lendakari Carlos Garaicoechea, ha hecho saber su negativa a prestar homenaje en solitario a la bandera española en el acto que se celebrará mañana en Burgos, con motivo de la Semana de las Fuerzas Armadas. El Gobierno socialista ha comprendido la posición de Carlos Garaicoechea y ha decidido cambiar el protocolo del acto.

Fuentes del Ejército dé Tierra valoran con dureza la imposición del presidente vasco

Carias DAVILA, corresponsal político

Madrid — El Ministerio de Defensa ha tenido que utilizar todo su ingenio diplomático para encontrar una solución política a la negativa de Carlos Garaicoechea. Al final se ha decidido por una salida que no es, precisamente, salomónica: el homenaje a la bandera será, por primera vez, colectivo. Todas las personalidades presentes en la tribuna de autoridades atenderán la voz, lanzada por megafonía, y saludarán a la vez a la enseña constitucional de España.

De este modo se evita el de Carlos Garaicoechea. Como se recordará, el lendakari mantuvo en principio una posición contraria a asistir a los actos de la Semana de Las Fuerzas Armadas. El presidente del Gobierno tuvo que hacer acopio de toda su capacidad de seducción para convencer al presidente vasco de que su presencia era absolutamente necesaria, otra cosa serta interpretada en el seno de las Fuerzas Armadas como un agravio intolerable de difícil explicación. Garaicoechea, que según hemos podido saber pensaba en principio prolongar su viaje a América para evitar, precisamente, el homenaje, se rindió a los argumentos de Felipe González y accedió a asistir.

Cambio

En otra reunión posterior, el capitán general de la VI Región Militar y el lendakari llegaban a un acuerdo sobre el protocolo y éste aceptaba formalmente la invitación del Ejército. Los problemas vinieron después, cuando Carlos Garaicoechea conoció en su palacio de Ajuria Enea el proyecto protocolario del acto de homenaje y la precisión de que él, en solitario, pasara como el resto de las autoridades y, desde luego, los presidentes de las comunidades autónomas, y saludara a la bandera nacional, dando la tradicional «cabezada». Al parecer, Garaicoechea se ha negado a hacerlo y el Ministerio de Defensa, que no ha querido plantear un auténtico conflicto de Estado, ha tenido que, con toda urgencia, diseñar una nueva realización protocolaria, inédita desde que empezaron a celebrarse los días de las Fuerzas Armadas, en sustitución de la jornada de conmemoración de la victoria franquista.

Como puede suponerse, el cambio en las normas y el conocimiento del auténtico motivo que las ha producido, ha sido el detonante de un auténtico movimiento de protesta contra la inflexibilidad del lendakari. Fuentes cercanas al Ejército de Tierra hacían una dura valoración de la imposición del presidente vasco y en concreto se manifestaban así: «Lo único que falta es que imponga su insolidaridad al resto de las autoridades españolas.»

Pero así ha sido. Las razones que le han movido a una tal postura pueden ser interpretadas de varias formas; en primer lugar, parece existir una intención de principio: dejar constancia de su «distanciamiento» con cualquier modelo patriótico nacional; en segundo, puede entenderse algún fundamento mucho más coyuntural como es la relativa cercanía de las elecciones autonómicas que se celebrarán en el País Vasco en marzo del próximo año. Cualquier postura que en medios «abertzales» y puristas pudiera interpretarse como de un relativo acercamiento a los planteamientos «españolitas», pueden hacer perder votos a Garaicoechea y a su partido el PNV que, últimamente, ha aumentado el nivel de sus exigencias máximas, un nivel clásico (ya fue definido por Sabino Arana) que se eleva o rebaja según los momentos políticos e históricos concretos.

Problemas

Aparte de la negativa de Garaicoechea a rendir en solitario pleitesía a la bandera nacional, es cierto, por otro lado, que en los últimos días se han ensanchado los puntos de discrepancia entre el presidente, su Gobierno vasco y el partido que lo apoya y el resto de la comunidad nacional. En América, Garaicoechea ha mantenido una actitud de prestancia hipernacionalista, incompatible con la definición que de España, patria común de todos los españoles, hace nuestra Constitución. El himno nacional y la bandera han sido sustituidos por el «Gora ta gora» y la ikurriña en los actos públicos que el lendakari ha presidido en Caracas. Los propios socialistas, que han sido los más duros con el reconocimiento del «Gora ta gora» como himno oficial del País Vasco, han destacado la insolidaridad del lendakari con los demás pueblos de España.

A este problema, no suficientemente valorado por los medios de comunicación españoles, se ha venido a unir la denuncia pública y espectacular que de la conducta de Garaicoechea ha hecho en el programa radiofónico de más audiencia nacional, «Protagonistas vosotros», Amando de Miguel, quien vino a decir el pasado miércoles que Gagaricoechea había volado hasta Venezuela para agradecer a los refugiados vascos el apoyo que han hecho del sangriento terrorismo de ETA. Además, añadió una frase similar a ésta: «La mayoría de los vascos son independentistas.» El Gobierno vasco, sin entrar en el centro de la polémica y fundamentalmente sin desmentir la segunda de las afirmaciones de Amando de Miguel, se ha querellado contra él y ha sugerido que su posición responde a una cuidada campaña de desprestigio del Gobierno y el pueblo vascos.

Más o menos como siempre. Mario Fernández, vicepresidente de este Gobierno autónomo y político que ha anunciado su intención de alejarse del poder ejecutivo, se ha sumado a la protesta y ha denunciado el descontento que en su Gabinete existe por el actual estado de relaciones con el Gobierno central. La declaración de Fernández debe interpretarse como el motivo de justificación o de réplica a las previsibles repulsas que puedan producirse en estos días, a raíz de la postura que ya tiene anunciada Garaicoechea.

 

< Volver