Autor: J. T.. 
   En el Parlamento     
 
 Pueblo.    13/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

EN EL PARLAMENTO

EN las elecciones de 16 de febrero de 1936, las tornas se vuelven a favor de las izquierdas. Los asturianos

llevaron a Dolores al Parlamento, junto a otro comunista, Juan José Manso. El resultado electoral para el

bloque del Frente Popular, victorioso, fue de 159 diputados republicanos, 88 socialistas, 17 diputados

comunistas y algunos otros de pequeños partidos de izquierda. No obstante, las derechos contaban con

doscientos cinco escaños. Se cuentan muchas anécdotas de Pasionaria diputado. Actuaba en razón de tal,

mas fuera del Parlamento que dentro de él. Una de sus intervenciones audaces fue la liberación de los

presos de la cárcel de Oviedo. Estaban amnistiados virtualmente, pero aún no les había llegado la orden

de libertad. Pasionaria tomó las llaves y recorrió los pasillos gritando: «¡Camaradas! ¡Todos a la calle!»

Contaba cuarenta y un años y fue elegida vicepresidente de las Cortes. Su primer discurso en nombre de

la minoría comunista lo pronunció en la histórica sesión del 16 de junio de 1936. Ella lo ha contado así:

«Aquella tarde del 16 de junio, un mes justo antes de la sublevación, había un ambiente de pelea en el

Parlamento español. Los periodistas y fotógrafos recogían impresiones y hacían fotografías. Todo el

mundo tenia la impresión de que aquella sesión parlamentaria sería una sesión histórica. De ella podía

salir la derrota del Gobierno que en aquellos momentos hubiera significado la derrota del Frente Popular,

o, por el contrario, la derrota de las fuerzas derechistas, que abiertamente se lanzaban a la ofensiva.» En

aquella sesión, el político Calvo Sotelo previo, subconscientemente, la muerte que le aguardaba,

asesinado días después. Su oratoria y la de Gil Robles fueron las más ardorosas y fuertes desde el otro

bando, frontal al de Pasionaria y Casares Quiroga, que habló en nombre del Gobierno. La oratoria de

Pasionaria era conminatoria y rotunda: «Hay que encarcelar a los terratenientes que lanzan a la miseria y

al hambre a los campesinos; hay que encarcelar a los que con cinismo sin igual, llenos de sangre de la

represión de octubre, vienen aquí a exigir responsabilidades por lo que no se ha hecho...»

Teresa Pamies comenta, no sin razón, que aquella tarde «el palacio de las Cortes fue testigo del primer

tiroteo de la guerra civil». Aunque este tiroteo sólo fuese verbal

PUEBLO 13 de mayo 1977

 

< Volver