Autor: Dávila, Carlos. 
 Para forzar la denuncia del Estatuto de Guernica. 
 HB, dispuesta a acatar el orden constitucional democrático     
 
 Diario 16.    17/06/1983.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Diario 16/17 junio-83

Para forzar la denuncia del Estatuto de Guernica

HB, dispuesta a acatar el orden constitucional democrático

El ministro Barrionuevo confirmó ayer ante la Comisión de Interior del Congreso la petición de la coalición abertzale Herri Batasuna de ser inscrita como partido en el registro. Llama la atención que uno de los primeros firmantes de la solicitud sea precisamente Jokin Gorostidi, un histórico del abertzalismo. Todo esto sucede días antes de la entrevista en la «cumbre» entre Felipe González y Garaicoechea.

• • La coalición abertzale no considera nuestro vigente orden, dimanado de la Constitución de 1978, precisamente democrático colaboración y buena vecindad entre los gabinetes socialista y peneuvista.

Barrionuevo entró en esta comparecencia —voluntaria por cuanto él mismo la había pedido— en escasos detalles técnicos. Utilizó media demagogia para responder a las clamorosas imprecisiones del parlamentario de Euskadiko Ezkerra Juan María Sandras y dijo muy poco que ya no se supiera sobre el punto candente de la actualidad vasca: la fuga de un segun-

Carios DAVILA corresponsal político

Madrid — Jokin Gorostidi, un histórico del abertzalismo radical, es el primer firmante de un documento notarial, presentado en la Delegación del Gobierno en Navarra, en el cual Herri Batasuna, coalición y no partido, solicita su legalización y correspondiente inscripción en el Registro de Asociaciones Políticas. Herri Batasuna asegura en su alegato el «acatamiento al orden constitucional democrático». Por ofrecer una pista, la clave puede estribar en recordar que esta coalición no considera a nuestro vigente orden dimanado de la Constitución del 78 precisamente «democrático».

La noticia, difundida ayer por el propio ministro de Interior, sorprende, sin embargo, cuando ya están recientísimas las extremistas declaraciones de Herri Batasuna y muy singularmente de Esnaola e Idigoras, que han empezado también (ya lo hizo el PNV anteriormente) su particular campaña preelectoral pidiendo a los otros nacionalistas que insistan en su táctica de denuncia y desprestigio del Estatuto y, en consecuencia, se salgan prácticamente de la norma legal vigente.

Diálogo

Y todo esto, días antes de que pueda celebrarse la prevista pero aún no fechada «conferencia en la "cumbre"», entre Felipe González y Carlos Garaicoechea para intentar el «relanzamiento» del texto estatutario, cortar la inercia pasiva que inmoviliza las pocas transferencias que aún quedan sin traspasar, y renovar la voluntad de diálogo entre las dos partes, un diálogo absolutamente imprescindible que, de no reanudarse, puede poner al borde de la quiebra el sistema mismo del Estado en el País Vasco, que, dentro de unos meses, en marzo de 1984, vivirá previsiblemente en un clima de tensión nunca visto hasta ahora las segundas elecciones autonómicas de esta democracia.

El comentario habitual en medios políticos de la capital de España es, en vísperas de este viaje y las constatadas contradicciones entre lo que se dice y lo que se intenta conseguir, la insistencia en un «doble lenguaje» que puede agostar definitivamente las relaciones entre el Gobierno central y el autonómico, cuyos dirigentes, muy inseguros en su debilidad política partidaria, precisan de vez en vez radicalizar sus posturas; primero, para no perder audiencia en su propia organización y, segundo, para conservar su posición de dominio electoral en su territorio.

Limar asperezas

En cualquier caso, la iniciativa de Garaicoechea —parece que ha partido de él— de citar en la propia Victoria a Felipe González es de aplaudir sin reticencias. Parece abrirse desde su publicación un nuevo clima de diálogo más constructivo, ya digo que totalmente imprescindible para la buena marcha de las negociaciones autonómicas. El ministro De la Cuadra y Barrionuevo lo han entendido así e intentan limar asperezas (las muchas existentes) entre los dos Gobiernos. Barrionuevo compareció ayer en la Comisión de Interior del Congreso, que preside el disidente Pablo Castellano, y tuvo buen cuidado, sobre todo, ante la atenta mirada del diputado nacionalista Marcos Vizcaya de resaltar el clima de do enzaina de su cuartel de la Policía autónoma.

Nadie duda en el Ministerio de Interior de que este agente que no figura —eso hay que decirlo— en la relación denunciada por Diario 16 de policías con antecedentes delictivos, pertenece o guarda conexiones explícitas con la rama «miliki» de ETA, el sector de antiguos militantes de ETA político-militar, que ahora «trabaja» con beneficio creciente al servicio de ETA militar.

Recelos

El ertzaina «huido», que ya está en Francia como su predecesor, Juan Manuel Fumar, justifica que sobran los recelos que existía hacia ese Cuerpo de tan reciente creación y han puesto sobre aviso al Gobierno vasco, cuyo consejero de Interior, José María Retolaza, ya no discute las imperfecciones que caracterizaron a la selección de los primeros 600 agentes, al tiempo que ha cuidado personalmente de que la segunda promoción, la que ahora se entrena en Arkaute, no sufra en lo posible con «bajas» tan espectaculares que puedan por sí solas desprestigiar a todo un Cuerpo.

Precisamente, ayer, el ministro de Interior limitó claramente en su exposición la función de la Enzaina en el territorio vasco, al tiempo que proclamaba la efectividad de la ley Antiterrorista en el combate contra las bandas armadas asesinas. Barrionuevo, que insiste que aquí no hay más que 244 teléfonos intervenidos, volvió finalmente a cantar las virtudes del plan ZEN (Zona Especial del Norte) y lo justificó con estas palabras: «sirve para mejorar las condiciones de seguridad, para que los ciudadanos puedan ejercer sus derechos y libertades».

 

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