Eduardo Vadillo fue alcanzado por una bomba dirigida a la Guardia Civil. 
 Falleció el trabajador herido en el atentado del martes     
 
 Diario 16.    17/06/1983.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Eduardo Vadillo fue alcanzado por una bomba dirigida a la Guardia Civil

Falleció el trabajador herido en el alentado del martes

Bilbao — A las 9,45 horas de la mañana de ayer falleció en el Hospital Civil de Basurto Eduardo Vadillo Vadillo, quien resultó gravemente herido el pasado martes al ser alcanzado por una bomba dirigida a la Guardia Civil cuando circulaba en su vehículo por la carretera Durango-Marquina.

Eduardo Vadillo Vadillo falleció media hora después de que un parte médico del Hospital de Basurto señalara ayer que la sintomatología clínica no había variado y que «la pequeña actividad cortical presente ayer en el electroencefalograma ha desaparecido totalmente, esperándose el desenlace final en las próximas horas».

El atentado que ha costado la vida a Eduardo Vadillo, de .cincuenta y ocho años de edad, se produjo el pasado martes, hacia las once de la mañana, cuando en el alto de Trabakua el vehículo conducido por la víctima adelantaba a otro automóvil, contra el que iba dirigida la bomba, ya que en él viajaba el teniente coronel jefe de la Comandancia de la Guarcia Civil de Bilbao, Llul Catalá.

Eduardo Vadillo fue alcanzado por la metralla de la bomba en la cabeza, el pecho y un brazo. El automóvil en el que viajaba quedó destrozado por la metralla, compuesta de diez kilogramos de tornillos y tuercas, que componían el artefacto.

Los trabajadores de la empresa bilbaína Vehículos y Maquinaria, S. A., concesionaria de la marca Land-Rover, a la que pertenecía Eduardo Vadillo, hicieron público un comunicado, antes del fallecimiento de Eduardo Vadillo, en el que denuncian el atentado del que fue víctima su compañero.

«Con la rabia, la impotencia y el dolor por el atentado que ha sufrido nuestro compañero de trabajo Eduardo Vadillo Vadillo — dice la nota — , en la carretera de Marquina a Bérriz, cuando estaba cumpliendo con su deber en el trabajo, condenamos con toda la fuerza y la razón que nos da el esfuerzo de nuestro trabajo y la satisfacción del deber cumplido, en bien de una sociedad que queremos sea democrática, pero que desgraciadamente no vemos que lo sea, pagando siempre las consecuencias de actos tan salvajes los más ¡nocentes.»

«Queremos que de una vez por todas nos dejen en paz, ya que lo único que pretendemos es vivir y trabajar en un clima de tranquilidad, pues estamos hartos de atentados y secuestros que sólo conducen a destruir nuestra querida Vizcaya.»

 

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