Autor: V. M. N.. 
   Las fuerzas vascas, pesimistas ante la "cumbre" González - Garaicoechea  :   
 No se augura un final feliz al encuentro. 
 ABC.    21/07/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Las fuerzas vascas, pesimistas ante la «cumbre» González-Garaicoechea

No se augura un final feliz al encuentro

Vitoria. V. M. N.

Expectación, incertidumbre y pesimismo son posiblemente los términos que mejor pueden dar una idea del clima que en los círculos políticos vascos, incluida la propia residencia de Ajuría Enea, se respiraba ayer mismo en relación a la entrevista que a partir de las seis de la tarde de hoy mantendrán el presidente Felipe González y Carlos Garaicoechea. A nadie se le escapa la importancia que para bien o para mal van a tener a todos los niveles los resultados que esta tarde se alcancen en la Moncloa.

La reunión es clave —para algunos posiblemente una de las últimas oportunidades— de cara a resolver de una vez por todas la ya sobrecargada tensión entre Madrid y Vitoria. Pero, sin embargo, nadie apuesta ya por el éxito del intento.

El desarrollo legislativo, la violencia, el cupo, los planes de reconversión industrial, las transferencias —especialmente las del INSALUD y la Seguridad Social— la solidaridad, etc., son cuestiones que serán puestas sobre el tapete en un intento de acortar distancias entre la Administración central y la autónoma, ya demasiado distantes.

Tampoco las personas más cercanas al «lendakari» auguraban precisamente optimismo sobre un posible final feliz para el encuentro. Compartían sin más el sentimiento general en estas latitudes de que previsiblemente «no pase nada» con el que definían el clima que pesaba en Ajuria Enea, residencia oficial del presidente de esta comunidad.

Es más: Aparte de repetir el deseo de diálogo de las autoridades vascas, no ocultaban siquiera «la profunda desconfianza» que alberga el Gobierno autónomo acerca de las palabras que pueden ser dichas hoy en Madrid por el Gobierno socialista.

Y si éste era el ambiente en la residencia de Ajuria Enea, no era mejor en el seno del partido que sustenta el Gobierno vasco. El propio EBB tenía en el orden del día de su reunión de ayer el encuentro en la «cumbre» como principal punto, y antes ya de la propia reunión, fuentes del mismo no ocultaron su pesimismo. Se mostraron escépticos respecto a los posibles frutos de la «cumbre», a celebrar hoy, y no descartaron que «la reunión se trate de un intento de los socialistas de lavar la cara y guardar la imagen de Felipe González, ya muy deteriorada —dijeron— por la poco afortunada política exterior». Al mismo tiempo manifestaron asimismo que «el PNV no está dispuesto a permitir que se deséateme el estatuto y el autogobierno que éste posibilita», y por ello adelantaron también que «a la espera de los resultados de la entrevista, el PNV llevará a cabo una fuerte y dura oposición por medios democráticos».

Asimismo, tampoco los propios socialistas apostaban un duro por el éxito de la reunión entre ambos presidentes, sosteniendo que hasta daba la sensación de que «todo lo que ha antecedido y rodeado a esta entrevista ha sido hecho con el fin de que la misma no se plantease con perspectivas reales».

Entretanto, el presidente de EE, Juan María Bandrés, tras indicar que su partido veía con satisfacción la celebración de la reunión, lamentando tanto «la política socialista de interpretación restrictiva del estatuto» como «la poco soportable y lamentable actitud del PNV en algunas cuestiones», se limitaba a indicar simplemente que «el pueblo ha puesto una esperanza seria en esta entrevista y sería una gran frustración el que no saliesen de ella resultados positivos».

Pesimismo éste también compartido por el presidente de AP en el País Vasco, Florencio Aróstegui, quien, tras dar a conocer su escepticismo, tomaba posición por la necesidad de que «al menos sirva para que de la reunión salga una tregua y se aplace el contencioso y la crispación ahora existentes hasta después de las elecciones».

 

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