Autor: Simón Tobalina, Juan Luis de. 
   El eurocomunismo visto por Carrillo     
 
 Ya.    19/05/1977.  Página: 54. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ya Pag. 54

EL MUNDO DE LA CULTURA

19V77

"EUROCOMUNISMO Y ESTADO», por Santiago Carrillo. Crítica Grupo Editorial. Madrid.

QUE el líder español del "eurocomunismo" se deida a utilizar este término no acuñado por los comunistas

y de dudoso valor científico obedécele—aparte del deseo de usar una expresión muy de moda—al

propósito, confesado por el autor, de diferenciar de las demás una de las tendencias comunistas actuales

todavía un poco inconcreta pero que cada día tienda con mayor empeño a definirse por su orientación

hacia un movimiento progresista y revolucionario moderno adaptado a las realidades de nuestro

continente—yo diría que a la parte occidental del mismo—y esencialmente válida para todos los países

capitalis´tas desarrollados. Cree Carrillo que las actuales tendencias político-ideológicas reales se irán

extinguiendo en un largo proceso de universalización de la sociedad, de la cultura, del sistema económico

y político socialista que nadie puede predecir cuanto durará.

El eurocomunismo visto por Carrillo

Al estudiar el problema del poder del Estado frente a la sociedad dentro de la línea renovadora del

movimiento obrero y comunista internacional, Carrillo E» defiende de la acusación de oportunismo

lanzada por sus propios correligionarios y dé la maniobra coyuntural para salir del "ghetto" de la,

clandestinidad esgrimida por sus adversarios políticos; no niega su cambio de óptica sobre una serie de

cuestiones, pero advierte que ha habido también un revisionismo revolucionario marxista, al que se

refería ya el propio Marx y que las tesis de éste fueron revisadas por Lenin al crear la del desarrollo

desigual del imperialismo y al revisarse incluso a sí mismo. Más tarde Stalin "revisó y anuló

tranquilamente" tesis enunciadas por Lenin y, en fin, Kruschev condenó prácticas e ideas de Stalin; los

actuales dirigentes del PCUS "revisaron" y además enterraron vivo políticamente a Kruschev.

Socialismo y capitalismo

Pasa revista Carrillo a la posición de Marx, Engels y Lenin sobre el Estado y a los cambios en sus

funciones y en su estructura y, después de analizar el conflicto entre la sociedad y el actual tipo de Estado,

considera como el más antiguo de sus aparatos ideológicos la Iglesia, cuya crisis cree ligada al ocaso de la

sociedad burguesa y al nacimiento de la socialista, si bien afirma que una nueva pléyade de teólogos,

siguiendo a Teilhard de Chardin, han emprendido "una obra. de largo alcance para cubrir «1 foso que

separaba el catolicismo oficial de la ciencia". En cuanto el capitalismo asegura que sus aspectos

principales (materialismo, subordinación de la persona a la economía, manipulación de la libertad e

impotencia de los débiles) "son contrarios a la concepción cristiana de la vida". Pero, cabría preguntar,

¿no son ese materialismo, esa subordinación de la persona a la economía, esa manipulación de la libertad

características de la dominación material y espiritual del eurocomunismo?

Afirma Carrillo que la sociedad capitalista desarrollada lleva en sus entrañas el socialismo y que, de igual

modo que la sociedad burguesa se gestó en la entraña del régimen feudal, la sociedad socialista ha

madurado en la entraña de la sociedad capitalista desarrollada y nos ofrece seguidamente el examen del

papel del Partido Comunista como encarnación de una actitud marxista creadora pero sin convertirse en

fuerza dominante ni imponer su ideología con carácter oficial, sino, simplemente, contribuyendo a que las

fuerzas del trabajo y de la cultura conquisten la hegemonía políticosocial, por lo cual eil partido, lejos de

aspirar al monopolio del poder, admite que en éste "participen y cooperen, según su peso real, los

diferentes grupos políticos, en una emulación por el progreso, el socialismo y la democracia". T para

remachar e§te punto de vista, asegura que el fenómeno eurocomunista no es una "maniobra táctica de

Moscú, sino una concepción estratégica autónoma, en trance de elaboración".

Difícil justificación

¿Desde cuándo se ha operado esta conversión a la democracia del comunismo, de este eurocormmismo

moderno? A juicio de Carrillo, el punto culminante fue la ocupación de Checoslovaquia en 1968, tras

unos preparativo» de la operación con métodos semejantes a los de ios procesos históricos del 38,

desvelados en el XX Congreso, o a los de la condena de Yugoslavia. En definitiva, el Partido Comunista

ha llegado a las concepciones que defiende y desarrolla hoy á través de un proceso histórico largo y

complejo de la aplicación del marxismo a las condiciones cambiantes de la vida social.

Es difícil, pese a todo lo expuesto, justificar doctrinalmente la profunda evolución del comunismo que se

nos ha predicado a las nuevas posiciones del eurocomunismo.

Cuando éste renuncia a la idea de un Estado "obrero y campesino", a un aparato del Estado controlado por

un aparato del Partido, a la abolición de las formas de la propiedad privada mediante una planificación

democrática de la economía integradora del sector público y el privado; cuando se vailora más seriamente

de lo que hasta ahora lo había hecho «I comunismo, la democracia formal implantada en occidente y el

uso periódico del sufragio universal con pluralidad de partidos político, puede pensarse en un puro

reformismo próximo a la socialdemocracia. Carrillo se defiende diciendo que lo que se denomina

vulgarmente "eurocomunismo" se propone transformar la sociedad capitalista, no administrarla; elaborar

una alternativa socialista al sistema del capital monopolista de Estado, no integrarse en éste y ser una de

sus variantes de gobierno. Es decir, se propone desarrollar el proceso revolucionario mundial, que hoy es

una necesidad social objetiva para salir del "impasse" al que la humanidad es conducida por el modelo de

desarrollo capitalista."

Admitiendo que eata doctrina de Carrillo sobre el eurocomunismo sea plenamente compartida por BUS

correligionarios españoles, cosa difícil de comprobar, es muy dudoso que constituya una concepción —

novísima, por cierto—del eurocomunismo válida para todos los partidos del Occidente europeo. Tal vez

esté, próxima a ella la del comunismo italiano, desarrollada brillantemente por Berlinguer, pero, sin. Ir

más lejos, no ofrece demasiados puntos de Identidad con la de Marcháis y el comunismo francés. Carrillo,

en posición próxima & la de Berlinguer, es partidarlo de no desconocer «1 área política, económica y

militar en un mundo dividido en bloques y postula una Europa independiente de la URSS y de los EE.

UU., una Europa de los pueblos, orientada al socialismo, en la que nuestro país conserve gu personalidad

propia. Este ea un lenguaje más propio de un Giscard d´Estaing que de un Marcháis, "nacionalista" e

incluso "chauvinista", sin duda para hacer la. guerra al europeísmo de los sectores moderados de Francia.

El eurocomunismo, variante del comunismo internacional, sólo alcanzará la credibilidad cuando, llegado

al poder en algún país, no intente la irreversibilidad a que nos tiene acostumbrados. Hasta ahora en ningún

país en que e1 Partido Comunista ha logrado apoderarse del mando ha vuelto a florecer la libertad.

J. L. de S. T.

 

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