Autor: Muguerza, J. R.. 
 Asesinados en Bilbao dos jefes militares. 
 Participaron en el atentado cinco terroristas  :   
 El conductor del coche en el que viajaban resultó herido. 
 ABC.    20/09/1979.  Página: 1,5-6. Páginas: 3. Párrafos: 18. 

ASESINADOS EN BILBAO DOS JEFES MILITARES

PARTICIPARON EN El ATENTADO CINCO TERRORISTAS

El conductor del coche en el que viajaban resultó herido

BILBAO, 19. (Crónica de nuestro corresponsal, por teléfono.) Un coronel de Caballeas y un comandante de! Estado Mayor han resultado muertos al sufrir un atentado en la mañana cíe hoy cuando se dirigían en un coche oficial desde sus respectivos domicilios, sitos junto al cuartel de Garillano al Gobierno Militar de Bilbao. El conductor del vehículo, un soldado de veintiún años de edad, resultó herido de consideración. Los autores del atentado fueron, al parecer, cinco jóvenes.

A BOCAJARRO, CON PISTOLA—Según ha podido confirmarse, el atentado se produjo a las nueve menos veinticinco minutos de la mañana, bajo los pilares de sustentación que la solución Sur cuenta sobre la confluencia de la avenida José Antonio y la calle Zancoeta. Minutos antes, y como todas las mañanas, un vehículo oficial —en esta ocasión el «jeep» del Ejército de Tierra, matrícula 43015—, conducido por el soldado Gustavo Pérez Domínguez, recosía al coronel de Caballería Aurelio Pérez Zamora Cámara y al comandante del Estado Mayor Julián Ezquerro Serrano, con domicilio en las viviendas que el Ejército dispone junto al cuartel de Garellano, con el fin de trasladarlos al Gobierno Militar, el cual se encuentra al otro lado de la capital vizcaína.

Tras recorrer un tramo de la ciudad, en la calle de Zancoeta, el vehículo cruzó la avenida de José Antonio (dirección ascendente) para pasar bajo los pilares de la solución Sur y coger la dirección descendente de la mencionada avenida. En la bifurcación de ambas calles, concretamente en Zancoeta, hay un» señalización de «stop», pero a esa hora estaba anulada por la presencia de una funcionarla de la Policía Municipal.

Dado que la agente daba preferencia a los vehículos en circulación por la avenida, el conductor del coche oficial aminoró la marcha cuando se encontraba bajo los pilares de la solución Sur. Fue en ese momento cuando un individuo, a cara descubierta y armado con una pistola, que se encontraba en los aparcamientos de zona sur allí existentes, se acercó al «jeep» por la ventanilla derecha y efectuó varios disparos. El coronel y el comandante, que viajaban conjuntamente en el asiento delantero, resltaron alcanzados por los disparos. Instantes después, y cuando el vehículo oficial seguía circulando, otros jóvenes apostados junto a los aparcamientos efectuaran repetidos disparos. En esta segunda ráfaga resultó alcanzado el joven soldado, por lo que el vehículo, por la propia inercia, siguió circulando, para después de atravesar la dirección descendente de la avenida de José Antonio colisionar con el turismo Seat 127, matrícula BI-0667-K, propiedad de Alfredo Tabernilla, quien lo tenía estacionado en doble fila en la calle

Zancoeta, junto al bar Elorriaga y el taller mecánico Artafa. En el momento de quedar el «jeep» parado, su conductor, Gustavo Pérez, descendió del mismo por su propio pie. Según los testigos presenciales cojeaba de una pierna y sangraba abundantemente. Poco después, un turismo particular, Simca 1200, recogía al coronel de Caballería, Aurelio Pérez-Zamora Cámara, quien, mortalmente herido, fue trasladado al Hospital Civil de Basurto, donde, y al poco tiempo de ingresar, falleció. Por su parte, el comandante de] Estado Mayor, Julián Ezquerra Serrano, que resultó muerto en el acto, quedó tendido sobre el asiento del conductor en medio de un charco de sangre. Una hora después, y una vez personado un juez militar, fue trasladado el cadáver del comandante en el propio «jeep» hasta el depósito del Hospital Civil, donde ya estaba el cuerpo del coronel. El vehículo oficial, además de resultar afectada la ventanilla derecha y parabrisas delantero, presentaba varios impactos de salida de bala en la parte interior del lateral izquierdo, así como en la lona que cierra la parte posterior.

DISTINTAS VERSIONES.—Según señalaron fuentes policiales, en el lugar del atentado fueron recogidos 14 casquillos 9 mm «parabellum» de la marca FM. Asimismo, fueron recogidos algunos trozos de los proyectiles, que, tras afectar al «jeep», se perdieron en los aparcamientos.

Poco después fue descubierta una bomba junto al cuartel de Careliano, donde se ha instalado la capilla ardiente

Respecto a los autores del atentado, que a pesar de ser varios los testigos presenciales, son distintas las versiones sobre la dirección y medio utilizado para la huida. Según unas versiones, los tres jóvenes que participaron directamente en el atentado, una vez cometido éste, emprendieron la huida a pie y sin mostrar prisa en dirección al Sagrado Corazón. Los jóvenes, de unos veinticinco años, que portaban bolsas deportivas, en las que introdujeron las armas, miraban con frecuencia hacia atrás para cerciorarse de que no eran perseguidos. Dos de ellos, según los mismos testigos, vestían pantalón vaquero, «anorak» verde y playeras blancas. El tercero, pantalón vaquero y camisa oscura de cuadros. Después de recorrer unos metros se les unió otro joven vestido de blanco y que, al parecer, había cubierto la retirada de sus compañeros. El grupo siguió andando la confluencia de la avenida José Antonio con la calle Pérez Caldos, donde, y al frente de un Citroen GS, esperaba e! quinto hombre del comando.

Otras versiones han señalado que apenas cometerse el atentado los autores directos, tres también, se introdujeron en un Citroën GS, de color blanco, huyendo en dirección al Sagrado Corazón.

TESTIGO PRESENCIAL.—El atentado se produjo a las nueve menos veinticinco de la mañana. Unos segundos antes había estacionado el coche y miré el reloj. Por eso puedo asegurar que era esa hora. Segundos después escuché una detonación. Miré hacia atrás y vi a unos diez metros a un joven que con pistola disparaba al interior del «jeep». Asustado, corrí y me parapeté en un camión.» Con estas palabras comentaba los hechos uno de los testigos presenciales del atentado, probablemente la persona que los vivió más cerca al margen de las víctimas.

• El funeral tendrá carácter estrictamente militar

«Como tengo costumbre, había dejado el coche en el aparcamiento controlado que hay bajo los pilares de la solución Sur. Al cerrar el vehículo miré la hora y comprobé que «ran las nueve menos veinticinco.

Seguí caminando por la acera con la intención de cruzar la avenida de José Antonio. En la confluencia de esta calle con la de Zancoeta había una agente de la Policía Municipal dirigiendo el tráfico. Estaba esperando a que cortara la circulación de la avenida para cruzar, cuando sentí a mi espalda un disparo.

Miré y observé a un joven con pistola en mano en medio de la carretera apuntando al interior de un «jeep» del Ejército. Instante después volvió a disparar. Sin creer lo que estaba viendo, corrí al otro lado de la carretera y me escondí tras un camión^ La agente, una joven rubia y delgada que había presenciado también todo, corrió a su vez al interior de un portal. La vi bastante afectada y fui donde ella. Estaba descompuesta y apenas podía hablar. Paralelamente a esto, pude ver cómo el «jeep» circulaba despacio sin control hasta chocar con un turismo. Poco después bajaba el chófer. Yo. con cierto temor, me acerqué al vehículo y vi a los dos militares. Estaban sentados en el asiento delantero y daban la impresión de muertos. Respecto a la dirección que tomaron los jóvenes, no puedo decir nada.»

EL COCHE ERA ROBADO.—Según ha podido saberse, el vehículo utilizado por los autores del atentado, el Citroën GS de color amarillo matrícula BI-1343-V, había sido sustraído a punta de pistola a su propietario a primera hora de la mañana.

Según denuncia presentada por Pedro María Zabala Menchaea, propietario del turismo, la sustración del coche se llevó a cabo hacia las siete de la mañana, cuando y en compañía de Luis María Alvarez Cogeascoechea se disponía a estacionarlo junto al Parque de Bilbao. En esos momentos dos jóvenes armados con pistolas conminaron a los dos amigos a introducirse en el coche. Minutos más tarde llegaban al Monte Pagazarri, donde, y tras sustraerles el documenta nacional de identidad así como advertirles que no dieran cuenta de Jos hechos hasta dadas las nueve de la mañana, tes abandonaron.

BIOGRAFÍA DE LOS MILITARES.—El coronel de Caballería Aurelio Pérez-Zamora Cámara era natural de Santa Cruz de Tenerife, donde nació el 13 de junio de 1920, por lo que pasaría a la situación B el 13 de Julio del próximo año.

Ingresó en el Ejército el 20 de junio de 1936 como soldado voluntario de Infantería. Ascendió a teniente de Caballería el 2 de septiembre de 1946. A capitán el 14 de abril de 1950. A comandante, el 23 de febrero de 1961. A teniente coronel, el 9 de octubre de 1972, y a coronel el 26 de abril de 1978.

Estaba en posesión de los diplomas de especialistas en carros de combate, automovilismo y cría caballar.

Aurelio Pérez-Zamora estaba destinado en el Gobierno Milita? de Bilbao desde el pasado 23 de julio.

Por su parte, el comandante Julio Ezquerra Serrano nació en la localidad riojana de Pradejón, hace treinta y nueve años. Estaba casado y era padre de tres hijos.

Ingresó en la Academia Militar en el año 1957. Ascendió a teniente de Infantería en el año 1961. A capitán, en 1970 y a comandante, en junio de este año. Contaba con los diplomas del Estado Mayor, cazador paracaidista, piloto de helicópteros y actitud pedagógica.

El comandante Ezquerra estuvo destinado en la Unidad d.e Helicópteros en la Brigada Paracaidista y como profesor en la Academia General Militar de Zaragoza. Destinado al Gobierno Militar de Vizcaya, llegó a Bilbao en la primera semana del mes en curso, por lo que apenas llevaba quince días.

Respecto al soldado Gustavo Pérez Domínguez, natural de Puebla de Trives, provincia de Orense, de veintiún años de edad, soltero, conductor del vehículo en el que viajaban los dos militares, se encuentra internado en la Unidad de Urgencias del Hospital Civil de Basurto. Según parte del Servicio de Traumatología, el soldado presenta herida ensedal. Erosiones y contusiones varias. Pronóstico reservado.

CAPILLA ARDIENTE Y FUNERAL.— A las dos menos cuarto de la tarde, entraban en el cuartel de Careliano dos coches fúnebres escoltados por un «jeep» del Ejército que llevaban los féretros con los cuerpos de los dos militares muertos. A las cuatro de la tarde se esperaba quedara instalada la capilla ardiente en este mismo regimiento de Infantería. Se prevé celebrar mañana jueves, a las once, los funerales por el alma de estos dos militares fallecidos. El capitán general de la Región visitó ayer por la tarde la capilla ardiente. El teniente general Pascual Calmes dijo al llegar: «Este es un acto que debe llorar el Ejército solamente.»—J. R. MUGUERZA.

Explosionado un artefacto junto al cuartel de Careliano.

Un artefacto explosivo ha sido desactivado por la Policía en las Inmediaciones del cuartel de Garellano,

en Bilbao, donde residían el coronel y el comandante asesinados por la mañana en un atentado, y donde está la capilla ardiente.

 

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