País Vasco. 
 Normalidad y solemnidad en el funeral del general asesinado     
 
 Diario 16.    25/09/1979.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

25-septiembre-79/Díario16

Normalidad y solemnidad en el funeral del general asesinado

SAN SEBASTIAN, 25 (Corresponsal D16).— «Normalidad y solemnidad» fueron los términos empleados por el ministro de Defensa, capitán general de la VI Región Militar y gobernador civil de Guipúzcoa al valorar el funeral celebrado ayer en la basílica de Santa María por el alma del general González-Vallés, en una reunión mantenida en el Gobierno Civil, al término de las honras fúnebres.

Numeroso público, a prudente distancia, presenció el paso de la comitiva desde la calle Igentea —sede di Gobierno Militar—, por toda la calle Mayor, hasta el templo. El recorrido fue fuertemente custodiado por las FOP y Guardia Civil. El comercio emplazado en la citada calle no cerró sus puertas, y numerosos vecinos de las casas adyacentes se encontraban asomados a sus ventanas.

La ceremonia

Los actos oficiales comenzaron a las 10,30 de la mañana, hora en que llegó el ministro de Defensa, señor Rodríguez Sahagún. Hora y cuarto después se inició la parada militar, en dirección a la basílica de Santa María.

El féretro, cubierto con la bandera de España, salió del Gobierno Militar a hombros de seis militares, todos ellos jefes del Ejército de Tierra. Detrás del féretro, un jefe de la misma Arma portaba el sable y gorra del general y a continuación seguían el ministro Sahagún, capitán general de la VI Región Militar, dos de los hijos del fallecido —uno teniente de Ingenieros, otro periodista—, así como el gobernador civil, y demás autoridades civiles y militares de los tres Ejércitos, Guardia Civil y Policía Nacional.

El féretro fue introducido en un furgón. La comitiva discurrió por la calle Mayor mientras una banda militar interpretaba la marcha de Infantes. El furgón era seguido por dos filas de soldados de Infantería que portaban a su vez 14 coronas de flores, con los colores de la bandera española.

Una vez llegado al pórtico de la basílica el féretro fue introducido en el templo a hombros del seis jefes del Arma de Infantería que lo depositaron ante el altar mayor.

Entre los asistentes, con el templo casi lleno en su totalidad, se pudo constatar la presencia, además de las autoridades indicadas, la del diputado general de Guipúzcoa, señor Aizarna; alcalde de San Sebastián, señor Alkain, y numerosos corporativos del PSOE, PNV y Coordinadora Independiente del Ayuntamiento donostiarra, así como también miembros de la carrera judicial y numerosos militares, la mayor parte oficiales y jefes de las tres Armas, con predominio de miembros del Ejército de Tierra.

Asesinos a sueldo

La misa concelebrada por siete sacerdotes fue oficiada por el capellán castrense del batallón Colón, del cuartel de Ventas de Irún, quien pronunció una breve homilía cuyo contenido hizo referencia a la muerte del general y a sus causas. Así, entre otras cosas, dijo que «la muerte trae dolor y llanto y más cuando llevada a cabo por asesinos a sueldo, lo que además de dolor nos produce una rabia y una indignación contenida».

Además, añadió, «pidamos por nuestro general, y por esta España que está enferma y ojalá que esta enfermedad no sea de muerte.

Una vez finalizada la ceremonia, sobre las 12,40, el féretro que contenía los restos mortales del general González-Vallés fue portado por ocho soldados del Arma de Infantería, tras era introducido en el furgón la banda militar interpretó el «Himno de Infantería», a la vez que desfilaron las tropas cuya bandera pertenece al XXIII Regimiento, segunda compañía de Loyola.

Posteriormente, y en las escalinatas que conducían al templo, el ministro señor Rodríguez Sahagún y el capitán general de la VI Región Militar dieron el pésame a la viuda e hijos del militar extinto.

 

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