Autor: Prego, Adolfo. 
   El Monzón "Telesforo"     
 
 Diario 16.    07/10/1979.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

EL MONZÓN «TELESFORO»

LOS norteamericanos bautizan con nombres encantadores los huracanes que se forman en el Caribe o en otras zonas. A nosotros nos toca ahora bautizar el monzón que nos llega de no sabemos dónele. Llamémosle «Telesforo», que no es nombre poético. El monzón se caracteriza porque unas veces sopla para acá y otras de acá para allá. Lo que nunca había ocurrido es que un meteoro diese una especie de charla para corresponsales ingenuos.

¿De qué se trata? De la popularidad, de aprovecharse de las circunstancias. Con la edad, los poéticos y las artistas de variedades se empeñan en reconquistar la notoriedad. Y este tema merece que alguien lo trate más despacio. Es evidente que las autonomías tienen un origen histórico, pero también lo es que algunos autonomistas ven en las autonomías la gran ocasión de su vida: destacar en su región o nacionalidad, que, por más reducida, ofrece mayores posibilidades de destacar a escala nacional (España). Y esto sucede en la política como sucede en la literatura y la pintura y en otras artes. Dentro de la ciudad, dentro de la provincia, dentro de la región, a poco que se meta uno en faena será pronto personaje. Es una historia que se ha repetido millares de veces. Existe, pues, una política nacionalista que reposa a través de determinados individuos en la vanidad social, y otra política nacionalista que reposa en serias motivaciones históricas y culturales. El monzón «Telesforo», que sé nos ha venido a Madrid pidiendo que el Poder central lo haga sufrir, pide en realidad un puesto en los ecos de sociedad; y si esto no es posible admitiría que le incluyesen en la crónica de sucesos.

La democracia ha tenido en sus primeras semanas de vida no pocos payasos, pero la falta de público les fue retirando poco a poco de los periódicos. No hay que tomar en serio a los ancianos venerables que se encolerizan porque nadie les hace caso.

No hagamos sufrir al monzón «Tefesforo». Desviémosle hacia su tierra y que sus paisanos se las entiendan con él. Nada de tomar en serio sus rachas de viento oratorio. El ministro de Defensa se amarró el otro día los pantalones con una soga y salió a contestarle por las bravas.

Asi se ha dado popularidad a cantantes de figón y de soplillo, a aprendices de político y a otras gentes para las cuales la vida es publicidad y nada más que publicidad. Yo creo que sí por fin el Parlamento concede eJ suplicatorio para que un monzón sea procesado se va a caer en una incongruencia. Un lector de ABC descubría el otro día en «carta al director» que el monzón «Telesforo» había querido obtener un titulo de nobleza. Este tipo de informaciones aclara que vivimos verdaderamente el triunfo del absurdo como filosofía y como estrategia.—Adolfo PREGO.

 

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