Atentados simulatáneos en San Sebastián y Pamplona. 
 Un inspector muerto y 8 policías ametrallados     
 
 Diario 16.    09/10/1979.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 27. 

Atentados simultáneos en San Sebastián y Pamplona

Un inspector muerto y 8 policías ametrallados

El inspector-jefe de la Brigada Regional de Investigación Criminal de Pamplona, Carlos Sanz, resultó muerto a consecuencia de los disparos que dos jóvenes le efectuaron cuando aparcaba su vehículo en pleno centro de la capital navarra. Simultáneamente, otros dos jóvenes ametrallaban eí interior del bar Gurea, del donostiarra barrio de Loyola, hiriendo a 11 personas, ocho de ellas policías nacionales que se encontraban comiendo. Uno de los civiles y un policía resultaron heridos graves.

Los dos atentados coincidieron con la visita de las máximas autoridades de las Fuerzas de Seguridad del Estado (ministro del Interior, director de Seguridad y director general de la Guardia Civil) a San Sebastián, un viaje, casi secreto, para planificar, al parecer, las medidas de seguridad en torno al próximo referéndum autonómico.

Un inspector-jefe de Policía muerto y 11 heridos, 8 de ellos policías nacionales, es el balance de los dos atentados ocurridos ayer en Pamplona y San Sebastián, respectivamente, a primera hora de la tarde, según informan los corresponsales de D16 en estas ciudades.

Cuando Carlos Sanz, inspector-jefe de la Brigada Regional de Información Criminal se dirigía, como todas las tardes, hacia su domicilio, una vez estacionado en las inmediaciones del mismo su vehículo, dos jóvenes, con la cara descubierta, dispararon sobre él.

Instintivamente, el inspector del Cuerpo Superior de Policía intentó hacer uso de su arma reglamentaria, tras esquivar los primeros disparos, pero el fuego cruzado, realizado por los atacantes, le alcanzó en la cabeza, muriendo casi al instante.

Fuga a pie

Los dos jóvenes se dieron entonces a la fuga a pie, atravesando la Bajada de Labrit, avenida cercana al lugar del atentado, muy concurrida a esa hora, dos treinta de la tarde.

En las inmediaciones al Club Natación Pamplona (a unos 100 metrs metros de donde fue cometido el atentado) los dos jóvenes subieron a un Simca 1200 que había sido robado por la mañana, saliendo rápidamente en dirección al barrio de la Chantrea y hacia la carretera de Francia.

El vehículo utilizado para la huida fue abandonado en el barrio citado, a unos dos kilómetros de donde se cometió el atentado, con las puertas abiertas lo que posibilitó su rápida localización.

Fuerzas de la Policía Nacional y del Cuerpo Superior de Policía, tanto la Brigada Antiterrorista como de la Criminal, a la que pertenecía Carlos Sanz, procedieron a lo largo de la tarde a un municioso rastreo del barrio de la Chantrea.

Poco después del atentado el cuerpo del inspector fue trasladado al Hospital de Navarra por una ambulancia del Parque Municipal de Bomberos, que se encuentra en las inmediaciones, ingresando cadáver en el centro sanitario.

Siete tiros

Según comunicaron en la entidad sanitaria, Carlos Sanz recibió impactos de bala en la cabeza mortales de necesidad y otros dos en el pecho. Según pudo saber D16, fueron siete las detonaciones escuchadas en el atentado. Varios de los proyectiles se incrustaron en un vehículo estacionado junto al del policía.

Al parecer, Carlos Sanz iba normalmente acompañado por un perro lobo, pero ayer, en el momento del atentado estaba solo.

El jefe de la BIC Navarra sufrió anteriormente otro atentado cuando paseaba con su perro por las inmediaciones del frontón Labrit. En aquella ocasión el policía resultó ileso.

Era navarro

Carlos Sanz era natural de la provincia de Navarra y llevaba destinado en Pamplona desde hace más de diez años. Estaba casado y contaba con cuarenta y ocho años de edad y estaba domiciliado en la calle Tejería, del casco viejo pamplonés, a unos cien metros de donde tuvo lugar el atentado.

A última hora de la noche se esperaba la instalación de la capilla ardiente en el salón central de Gobierno Civil de Navarra y para hoy estaba previsto que se celebraran las honras fúnebres.

Ametralladas cuando comían

Once heridos de diversa consideración (ocho policías y tres civiles) es el balance de un atentado registrado a la 1,45 de la tarde de ayer en el bar Gurea, del barrio de Loyola, en San Sebastián, cercano a los cuarteles militares, ocupados en parte por la Policía Nacional.

Según informaron a D16 testigos presenciales, el atentado fue perpetrado por tres jóvenes a cara descubierta que realizaron tres ráfagas de metralleta contra la mesa en la que almorzaban los ocho policías nacionales heridos.

La mesa estaba situada a la derecha de la entrada y cercana a otra ocupada por seis obreros de la construcción, que trabajan en unas obras cercanas, y que resultaron alcanzados como consecuencia de las barridas efectuadas por los autores del atentado.

En el momento de efectuarse los disparos se encontraban unas veinte personas comiendo en el citado bar, así como dos sargentos del Ejército de Tierra, uniformados, en la barra tomando unos vasos de vino.

Huyeron en un coche robado

Una vez cometida la acción, los autores del atentado huyeron en un coche R-12, amarillo, matrícula de San Sebastián, que había sido robado anteriormente y a cuyo volante había un cuarto individuo con el motor en marcha.

Unos minutos más tarde el lugar fue acordonado y llegaron gran número de ambulancias y vehículos policiales para proceder a evacuar a los heridos a la residencia sanitaria y policlínica guipuzcoana.

En el bar Gurea se pudieron observar numerosos impactos de bala. Este establecimiento, como todos tos de dicha zona, son frecuentados por la Policía y militares acuartelados en los cuarteles de Loyola.

Según pudo saber D16, los policías nacionales objeto del atentado, se hallaban de uniforme y pertenecían a las dotaciones destinadas en Eibar, Bsasain y Tolosa. En el lugar del atentado fueron recogidos varios casquillos de bala 9 mm. Parabellum marca Gabelot.

Los más afectados son los policías nacionales Mariano López Ramos, herido de bala en la cabeza y con múltiples fracturas en las piernas causadas también por bala, quien fue ingresado en la UVI de la residencia sanitaria y su estado es muy grave. Francisco Ponce Valdecillo presenta dos heridas de bala con orificio de entrada y salida en el glúteo.

Tomas Abril sufre una herida en el costado izquierdo.

Por su parte en la policlínica guipuzcoana fueron engrosados los policías nacionales Luis Pérez Ruiz y Alfredo Rodríguez, así como el obrero de la construcción Pedro González Viñueles, que fue internado en la UVI.

Asimismo, en la residencia sanitaria quedaron ingresados los hermanos Francisco y Antonio del Río Alonso, obreros de la construcción que trabajan en un imnueble cercano al bar donde se perpetró el atentado y que resultaron heridos uno en una mano y otro en el muslo.

Tres civiles también resultaron heridos, en el interior de un restaurante, por las ráfagas de los terroristas

 

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