Autor: Dávila, Carlos. 
 Referéndum del Estatuto Vasco. 
 En Álava, la mitad del censo puede abstenerse  :   
 Cien personajes de la cultura vasca apoyan el voto favorable. 
 Diario 16.    21/10/1979.  Página: 1,5. Páginas: 2. Párrafos: 8. 

MADRID, DOMINGO 21 DE OCTUBRE DE 1979 . NUM. 22.940 VEINTICINCO PESETAS

ABC

SIN SUPLEMENTO COLOR: 20 PESETAS

DOMICILIO SOCIAL: SERRANO, 61 - MADRID DEPOSITO LEGAL: M - 13 -1958 - 120 PAGS..

REFERENDUM DEL ESTATUTO VASCO

EN ÁLAVA, LA MITAD DEL CENSO PUEDE ABSTENERSE

Cien personajes de la cultura vasca apoyan el voto favorable.

VlTORIA, 20. (De nuestro enviado especial.) Vitoria, Álava entera, es una plaza fuerte en el referéndum. Aquí puede haber sorpresas gordas. Muchos alaveses piensan literalmente que «esto no va con ellos», que e! Estatuto es cosa fíe políticos y que, en definitiva, son demasiadas elecciones y votaciones. «A este paso —me ha dicho un paisano— nos vamos a pasar la vida en los colegios electorales >> Se teme, pues, la abstención y a tal punto que los sondeos, imperfectos, porque, a! parecer, el censo electora! vasco está hinchado y no hay quien pueda manejarlo a gusto, indican que Alava será la provincia con un mayor porcentaje de abstenciones.

Sin embargo, ni la capital ni los grandes pueblos fueron propicios en anteriores ocasiones a hurtar el voto.

En Jas generales de marzo, sólo el 33,77 por 100 no acudió a las urnas. Aquí —todo el mundo lo sabe— ganó UCD en toda regla. Siguieron el PNV y el PSOE. Herri Batasuna obtuvo 11.605 votos y ningún diputado. Pero se quedó a las puertas. Y Herri Batasuna parece ahora tener más arraigo del que algunos optimistas proclaman.

MONZÓN ESTUVO AQUÍ. — Por eso, Telesforo Monzón estuvo aquí. Convocó un mitin, en el que para hacer boca intervinieron, calentando el ambiente, Jon Idígoras (Jo, casi salgo en marzo!), el navarro Aldecoa y otros tres teloneros más o menos de segunda fila. Monzón había entrado en el Palacio de Deportes con aire triunfal. Daba grandes zancadas y levantaba el bastón en su mano derecha acompañando rítmicamente los gritos de «In-de-pen-den-cia, in-de-pen-den-cia, in-depen-den-cia...» de los seguidores, aproximadamente 2.000., que esperaron entre calores, humo y emoción la llegada del «viejo luchador vasco», como me lo definió mi vecino de la primera fila. Monzón, después, desató alguna violencia verbal, hizo uso de todos los argumentos que esgrimen los batasunos para recomendar la abstención y se despidió, como había venido, en olor reverencióse de semimultitud.

En el mitin hubo dos grandes protagonistas, por este orden: Mario Onaindía y Navarra. De Onaindía, el ex etarra condenado a muerte en Burgos, voy a hablar después. De Navarra tengo que hacerlo cuanto antes. Herri Batasuna ha desplegado en este tema su artillería pesada. Navarra es una (en este momento la más importante) razón que defiende la abstención. «Para nosotros no es negociable», dicen los «abertçzales», y añaden que «el Estatuto nos separa Navarra del resto de Euzkadi Sur, dejando su incorporación a expensas de lo dispuesto en la Constitución española; es decir, Imposibilitando, en la realidad, la unión territorial de Euzkadi Sur». Es curioso, sin embargo., que otras fuerzas vascas de izquierda crean, como me dijo Onaindía, que «lo de Navarra está hecho». Por eso hoy, en Pamplona, Euzkadiko Ezquerra quiere llevar a 3.000 manifestantes dando «síes» al Estatuto. Es una forma, en la práctica, de hacer votar a unos cuantos navarros, según creen los partidarios de la integración. Allá ellos. De todos modos bueno será recordar que el PSOE, y hablo de un miembro navarro destacado, como el sacerdote-presidente del Parlamento Foral, Víctor Arbeloa, no dice ni que sí ni que no, solamente que aún no es la hora.

«LA OPCIÓN DE LA IMPOTENCIA».— Vuelvo a Álava. Hoy viene Carrillo. El Partido Comunista apoya sin reservas el Estatuto. El secretario general de Euzkadi, Roberto Lerchundi. también etarra antes y ahora médico no ejerciente, asegura que «la abstención es la opción de la impotencia», que «este es un paso importante, y la pacificación debe ser definitiva», «después interesa que las instituciones vascas hagan una política progresiva». Es curioso, sin embargo, que, salvo el Euzkadiko Ezquerra (de Bandrés), los izquierdistas vascongados incidan muy poco en esta campaña en su caracterización ideológica. Parece que la dan por sabida. El PSOE, la UGT y hasta los comunistas, remiten ese debate para después del día 25. Es como si quisieran hacerse perdonar su tibio nacionalismo y dar un empujón, ya casi el último, a los indecisos, que en Álava parecen llegar hasta e] 30 por 100, para que digan «sí». A partir del jueves, vienen a decir, «veremos».

Me ha sorprendido la escasa política ficción que se está haciendo por aquí. Esto contradice un poco la tendencia a los sondeos que he visto en Madrid en actos electorales similares. Será, quizá, por el censo, que según el Consejo General Vasco, es un caos. Será porque nadie se atreve a hacerlos o porque no hay demasiado presupuesto para las alegrías proféticas, los muéstreos brillan por su ausencia. Apenas se hace referencia a uno que no es tal, sino una parca aproximación a la realidad. Los porcentajes que se manejan son éstos: 60 por 100, casi todos a favor. 40 por 100 de abstenciones. En Álava, ya lo digo, parece que la mitad del censo puede quedarse en casa. Pero nadie, esto es positivo, habla de la razón del miedo. Se esgrimen otras, como la falta de interés, la insuficiencia misma del Estatuto, la falta de concreción en la resolución de los problemas individuales y colectivos y la hartura. Por si acaso, por si se detectara alguna coacción, se está fomentando el voto por correo. En el Gobierno Civil de esta provincia se están también amontonando las peticiones. En los periódicos los anuncios de los partidos van en esta dirección. Herri Batasuna, naturalmente, denuncia el método y asegura que es la estrategia del «pucherazo». El «pucherazo». Esta es aquí una gran y repetida palabra. Se me ha dicho malévolamente que ni el PNV ni UCD van a soportar que los votantes no alcancen ni el 50 por 100. Onaindía, cuando le he hablado de esta posibilidad, prácticamente no me ha contestado. Sí me ha dicho que él «no está en eso», y que lo importante es que el Estatuto salga, «aunque sea por un sólo sea por un solo gol». Onaidía responde poco, a mi juicio, a su imagen de ex etarra. Hoy es un hombre casado que vive en Vitoria, que se dedica «full time» a la política de su partido, Euzkadiko Ezkerra, y que es una de las «bestias negras» de Herri Batasuna: «Ese señor, que nos ha llamado perros y fascistas, se olvida que fuimos nosotros los que le sacamos de la cárcel», dijo Idígoras en et mitin. Onaindía no es, según me parece a mí. el arquetipo actual del hombre insultador. El lo niega y afirma que es imposible entenderse con Herri Batasuna, que reconvierten cualquier palabra según les parezca rentable y que están jugando a la desesperada. Mario Onaindía es, cuando habla conmigo, enormemente crítico, su tesis se basa en que no existe en el País Vasco una conciencia nacional y que ésta no sólo hay que despertarla, sino crearla: «La revolución ahora no es posible, al socialismo hay que llegar gradualmente».» Le sugiero que lo mismo dicen los socialdemócratas, y responde pausado: «Cosas peores me han llamado.» En el tema de la violencia para el dirigente de la izquierda partidaria del «sí» toda cautela es poca: «Lo preocupante no son los atentados, sino que cada uno d« ellos tenga la enorme repercusión que de hecho tiene.» A veces Onaindía parece sonreírse, sólo sonreírse, de los más importantes conceptos que se oyen en Vascongadas. «¿Para qué —dice, por ejemplo—, nos sirve no haber doblado nunca la rodilla? ¿De qué estamos orgullosos si nunca hemos conseguido nada? Sí, somos capaces de derrotar a Carlomagno y a Carrero, ¿qué más?»

A FAVOR DEL ESTATUTO.—No quisiera extenderme en la relación de mi entrevista con Onaindía.

Algunos conceptos, además, van a repetirse estos días en crónicas próximas. Sólo me queda decir hoy que cien personajes de la cultura vasca, entre ellos Oteiza y Chillida, han firmado un manifiesto a favor del Estatuto y que hay un sector de la Iglesia no oficial vasca, que está poco de acuerdo con la postura afirmativa de los obispos. La Coordinadora de Sacerdotes y Comunidades Cristianas escribe que «todas las opciones son legítimas» y que «la jerarquía ha acabado inclinándose por la misma postura que el poder.

Herri Batasuna, que tiene un miembro como Solabarría, sacerdote, ha sido radical en sus planteamientos.

Idígroras: «Que nos excomulguen si quieren hacerlo.»

E1 último muerto habido en estas tierras es Aldanondo. En la amnistía había sido también el último preso.

Una nueva amnistía se va a empezar a pedir, incluso desde el PNV apenas terminado el referéndum. Esta es una noticia de primera mano. ¿Cómo se negociará entonces? Mi impresión es que todos lo van a hacer, por más que Telesforo Monzón, un mago de la imagen dialéctica, haya terminado así su intervención en el mitin de anoche: «La soberanía de Euzkadi está en la Puerta del Sol.»—Carlos DAVILA.

 

< Volver