Autor: Parra, Javier. 
 La Pasionaria, referiendose al País Vasco. 
 "Queremos cambios pacificos, pero ellos lo impiden"     
 
 Ya.    15/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

LA PASIONARIA, REFIRIENDOSE AL PAIS VASCO

"QUEREMOS CAMBIOS PACIFICOS, PERO ELLOS LO IMPIDEN"

La presidenta del Partido Comunista se ha instalado en un piso de la calle de Sangenjo, n.2 9, con un

alquiler de 27.000 pesetas mensuales

Toda la prensa nacional recogió días atrás ciertas especulaciones en torno a la residencia madrileña de l:i

presidenta del Partido Comunista Español, doña Dolores Ibarruri (La Pasionaria), asegurándose que había

sido adquirida una vivienda para ésta y sus familiares en el edificio Balmes, de la Ciudad de los

Periodistas. Sin embargo, los rumores no han sido exactos, pues "La Pasionaria" ha fijado, al parecer, su

residencia en la finca número 9 de la calle de Sangenjo, a escasos metros de distancia de la Ciudad de los

Periodistas.

Doña Dolores, nada más llegar el pasado viernes a Madrid, se trasladó, entre fuertes medidas de

seguridad, a esta vivienda, situada en la primera planta. El piso, perteneciente a la inmobiliaria Duna, S.

A., tiene algo más de cien metros cuadrados. Tiene cuatro habitaciones, un no muy amplio salóncomedor,

una reducida tenaza, cocina, cuarto de baño y aseo. La vivienda estaba en alquiler, con muebles incluidos,

por veintisiete mil pesetas mensuales. Sus propietarios, que lo adquirieron al precio de tres millones y

medio, prácticamente no lo habían ocupado desde que se inauguró hace aproximadamente dos años. El

cartelito de "Se alquila" llevaba más de un año puesto en una de las ventanas y también en la terraza, pero

hace algo más de un mes dicho cartelito desapareció, lo que hace suponer que por aquella fecha el piso

fue alquilado por el Partido para residencia de su presidente.

VIGILANCIA POLICIAL

Desde primeras horas de la mañana de ayer, sábado, una discreta vigilancia policial, compuesta por un

coche radiopatrulla con tres números de la Policía Armada y un inspector, vigilaba las inmediaciones del

domicilio de "La Pasiotisiria". De nada servían, al principio, los carnets de periodistas ni las tarjetas

acreditativas de los profesionales de la información para acceder a la vivienda. Numerosos miembros del

Partido se encargaban de impedir el paso, aunque de una forma correcta, en el portal a todas aquellas

personas que pretendían acceder a la casa, por lógicas medidas de seguridad. Un numero no muy elevado

de curiosas, junto con una nube de periodistas, aguardaban en las inmediaciones a la espera de novedades.

A las doce y cuarto llegó al portal de la casa el secretario del PCE, don Santiago Carrillo. Sus camaradas

le saludaban complacientes: "¡Hola, Santiago!" A las doce y veintitrés se daba la orden de permitir el

acceso a la vivienda a los periodistas. En la puerta del piso, un hombre fornido, con aire de karateka,

miraba con cara de no muy buenos amigos a los periodistas. Tenía que ser a la fuerza un guardaespaldas.

En el salóncomedor, una mesa sencilla, unas sillas, una librería estilo castellano y un tresillo nada lujoso,

en cuyo asiento más grande estaban "La Pasionaria" y el señor Carrillo con una abierta sonrisa en sus

labios. Por numerosos rincones de la casa había varias "ikurriñas" extendidas. El secretario y la presidenta

comentaban las cuatro horas largas que se tarda en avión de Moscú a Madrid.

—Su primera noche en España ha sido perfecta—nos dice uno de los acompañantes de doña Dolores

Ibarruri—. No la despertó ni siquiera el camión de la basura, que pasa por aquí a las cuatro de la

madrugada.

El director cinematográfico Juan Antonio Bardem, miembro de la comisión ejecutiva del partido; Amaya,

la hija de "La Pasionaria", y varios conocidos y familiares observaban atentamente el ametrallamiento

fotográfico a que era sometida la señora Ibarruri.

—Bueno, ya tenemos a Dolores en Madrid—dijo don Santiago.

—Y por muchos años—contestaron otros.

La presidenta, vestida de negro y con el pelo recogido en moño, vuelve a sonreír.

— ¿Qué opina, doña Dolores, de lo que ocurrió ayer en el País Vasco?

—N´o sé nada, no hemos visto ni siquiera los periódicos.

Alguien le explica que existe una gran tensión en todo el Norte.

—Queremos cambios pacíficos, pero ellos lo impiden—contesta,

—Espero ir pronto al Norte—dice doña Dolores—para ver cómo están mi tierra y mis gentes.

—Y también para preparar tu candidatura.—agrega el secretario del partido con aire paternal.

Por último. "La Pasionaria" nos dijo que aún no sabe cuándo dará su primer mitin. Piensa hacerlo

primeramente en Madrid, en el País Vasco y en Asturias. "Empezaré cuando me lo ordene el partido",

dijo.

Nos invitan a dejar la vivienda, pacíficamente, por supuesto, ya que don Santiago y doña Dolores tienen

que hablar. El secretario vino expresamente de Sevilla para ver a la presidenta.

Una vez en la calle loe informadores, loe dos máximos dirigentes comunistas españoles aparecieron en la

terraza saludando de una manera que recuerda a los jefes del Kremlin durante las paradas de la plaza Roja

moscovita

Javier PARRA

 

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