A pesar de las computadoras oficiales, en los referéndum de Euskadi y Cataluña. 
 Casi ganó España     
 
 El Imparcial.    26/10/1979.  Página: 1, 8. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

A pesar de las computadoras oficiales, en los referéndum de Euskadi y Cataluña

CASI GANÓ ESPAÑA

Junto a las manifestaciones de euforia, cuentan también los testimonios de decepción. López Raimundo (PSUC): «Los resultados, por debajo de las esperanzas» Arzallus (PNV):

Ante los miles de cupones que siguen llegando por correo a nuestra redacción, no podemos cerrar la encuesta.

Sólo Felipe parece seguro como líder de la izquierda.

NI la aburrida intervención de los líderes políticos a través de te televisión y la radio, ni la arbitraria prolongación del horario de votación en tos colegios electorales de Cataluña y Álava, ni el enorme esfuerzo de propaganda, que nos ha costado a todos los españolee quinientos millones de pesetas, han sido capaces de movilizar a vascos y catalanes para que actúen unánimemente e las urnas.

La jomada refrendataria de los estatutos vasco y catalán puede resumirse con dos palabras: abstención y pucherazo. Una abstención basada en la desconfianza popular hacia las promesas de los políticos y en la certeza, puesta en evidencia en las declaraciones de los portavoces de ETA, de que los estatutos no van a detener la acción terrorista. Y un pucherazo azuzado por las múltiples irregularidades que se han producido a la hora de recontar los votos.

La felicidad prometida por los propagandistas de los estatutos se ha esfumado en el aire como un cuento de hadas. Y si no fuera dramático, hoy podríamos concluir diciendo que los políticos han aburrido a las ovejas y que el doble referéndum se podría definir asi: ¡ abstención, pucherazo y viva «le Pepa»!

Desgraciadamente, por mes que quieran magnificar los portavoces oficiales los resultados refrendatarios, la verdad es inequívoca: el dato más significativo de las votaciones celebradas ayer en Vasconia y Cataluña son las abstenciones.

¿Y qué significación cabe atribuir al alto grado de abstención registrado?

En nuestro criterio, la abstención significa un rechazo activo de los estatutos tan contundente como el propio «no». Una actitud de rechazo que es, simultáneamente, una afirmación de españolidad. Porque detrás de cada abstención existe la decidida voluntad de no participar en un juego electoral que, como una sofisticada «ruleta rusa», puede transformarse en una fatal sentencia de muerte para la unidad de España.

Los porcentajes de abstención, por otra parte, no pueden capitalizarse como «indiferencia» o «pasividad» en el tema de los estatutos. Y mucho menos como «comodidad ciudadana» por exceso de confianza en un resultado positivo.

Se ha reiterado hasta la saciedad, desde sectores oficialas y desde toa escalonones responsables de los partidos políticos que han apoyado la gestación y aprobación de los estatutos, que la aspiración a les autonomías era un clamor popular y que la puesta en marcha del proceso autonómico ha sido consecuencia de ese clamor. ¿Como puedan venir a decirnos ahora que ha existido «indiferencia» «pasividad» o «exceso da confianza»? ¿Cama pueden argüir que en la abstención ha influido «la lluvia» o «la comodidad ciudadana»? ¿Cómo pueden atribuir e la «abstención técnica» un peso que en cualquier caso es siempre menor que el manejado por las autoridades oficiales?

Sí las autonomías constituían un clamor populas, ahora ha tenida ocasión de manifestaría esa clamor.

Pero, ¿qué ha ocurrido en realidad? Muy sencillo. Que para movilizar a los pueblos vasco y catalán a votar los estatuios ae hfl tenida que montar una operación de propaganda masiva, practicamente exhaustiva, en todo el territorio cometido a refrendo y por todos los poderosos medios del Estado, televisión y radio, que nos ha costado A TODOS LOS ESPAÑOLES nada menos que quinientos millones de pesetas. Resulta obligado preguntarse: si el clamor era tan unánime ¿a qué viene esa propaganda? Y, sobre todo, si pese a ese «clamor» y esa propaganda masiva se produce si porcentaje de abstenciones que se ha producido, ¿qué otro significado se le puede dar más que el de rechazo activo de unos estatutos que muchos consideramos atentatorios contra la unidad nacional de España?

Pero es que los esfuerzos gubernamentales para no quedar en evidencia hen sido sido espectaculares.

Aquí las normas legales, otra vez, no sirven más que para rfaaaldst el arbitrismo político de quienes ejercen la dictadura partitocracia. Solamente aitie explica la transgresión flagrante da la ley electoral que representa la orden dada por la Generalidad prolongando hasta las diez de la noche la apertura da las colegios electorales, en un esfuerzo final por aumentar a toda costa el porcentaje de votantes. Decisión adoptada igualmente en Álava, con idéntica finalidad.

Pues bien, pese a estos esfuerzos, las cifras estén ahí. Habrá que admitirlas como buenas porque no es lícita suponer que en mayor o manar grado puedan producirse «pucherazos» a través del voto por correo, tan propicio, al menos teóricamante, a la manipulación. Al fin y al cabo, son muchos los que se preguntan por qué existe esa urgencia en hacer desaparecer las pruebas de la votación, que no son otras que las papeletas omitidas. Si una vez levantadas las actas electorales se queman las papeleras, ¿con que fundamento podrán rectificarse los errores o las manipulaciones?

La duda sí es lícita y legítima, porque ni en las campañas de propaganda sobre los estatutos se han manifestado otras opciones que las partidarias de ellos ni en los colegios electorales ha existido presencia de vocales interventores adversos a los estatutos, que pudieran ser garantes da la imparcialidad de las masas electorales.

Sea como sea, en cualquier caso queda el testimonio dal peso político o histórico que representan sumados las abstenciones y los «noes».

Hamo» cruzado el Rubicón. Los pueblos vasco y catalán ya han decidido sobre sus respectivas autonomías. Desde ayer, España ha sufrido una trans-tormücióri esencial y ya nada será como antes. Ni el perfil geográfico del territorio nacional, ni el talante espiritual del pueblo español, ni las facultades jurídicas, legislativas y ejecutivas del Estado, aunque esto sea, sin duda, lo menos importante. Todo ha sido hecho de espaldas al pueblo español. Todo ha sido manipulado, en «consenso», por el Gobierno y oposición. Quede bien claro, ¡Que luego no pretendan hurtar al bulto!

COMO recordarán nuestros lectores, habíamos anunciado para esta semana el oferte de nuestra encuesta sobre el tema «¿QUIENES SON LOS LIDERES DE VERDAD?». Pues bien: no nos es posible. Los miles de cupones que nos siguen negando diariamente nos obligan a continuarla. Ello, per dos razones: la primera, por respeto a los lectores que nos envían sus votos. La segunda, porque prescindir de esos miles de votos podría, acaso, alterar el sentido de tos resultados finales.

Si que podemos adelantarles, sin embargo, algunos datos por sectores. En la derecha se aprietan los resultados entre Blas Piñar y Manuel Fraga, con un importante adelanto de Federico Sirva. También en ios últimos lugares hay alteraciones significativas.

En cuanto al sector del centro, se recortan distancias entre los tres principales líderes, José Luis Alvarez, Rodolfo Martín Villa y Adolfo Suárez, si bien se mantiene el liderazgo de Alvarez.

Y es la izquierda, finalmente, quien mantiene mis invariables sus posiciones, la que está más dará, en suma. Por tanto, y a la vez que reiteramos nuestras disculpas a nuestros lectores por no haber podido todavía cerrar la encuesta, nos felicitamos de su éxito y les agradecemos su colaboración, tan constante y entusiasta. Muchas gracias a todos. Editorial.

 

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