Autor: Quintero, Manuel. 
 Mientras se empieza a desempapelar. 
 Todo estaba hecho desde que llegó Tarradellas     
 
 Diario 16.    27/10/1979.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

NACIONAL

27-octubre-79/Diario16

Mientras se empieza a desempapelar

Todo estaba hecho desde que llegó Tarradellas.

Barcelona (MANUEL QUINTERO, enviado especial) — Después de medio día de votos pasados por agua para recuperar el tiempo perdido, Cataluña empieza la operación desempapelado.

Brigadas de jóvenes de ambos sexos, pertenecientes a los distintos partidos que apoyaron al Estatuto de Sau (nombre que proviene por parirse en el parador de esa denominación, lo mismo que el de Nuria debe su nominación histórica a otro parador), desfacen el camino andado a base de espátula y dale que dale.

Justificación

No obstante, los responsables se han inventado la fórmula mágica de que «el referéndum era lo de menos, porque Cataluña daba por hecho el resultado» y justificaron la falta de interés del ciudadano en el abundante uso de la urna y porque para el catalán de nacencia o de destino, como dice Raventós, la atención por el autogobierno tuvo su momento climáxtico con la llegada a Barcelona del muy honorable Tarradellas, y que a partir de ahí todo lo demás pertenece a la cuesta abajo del proceso dado por hecho.

Esta impresión generalizada y constatada en medio políticos por D16 debe tener su fundamento en el propio Tarradellas, ya que el presidente dijo ayer, cuando votaba, que «el mal tiempo no debía ser obstáculo para que los catalanes voten «sí» a su Estatuto, porque esto es una cosa hecha desde hace dos años» (Tarradellas llegó a Barcelona el 23 de octubre de 1977).

Y ya que se habla del muy honorable diré que pudo y no quiso contribuir a que disminuyera la abstención votando tres veces. Fue en Cervelló, su pueblo. Fue después de votar por su hijo. En ese momento se le ofreció la posibilidad al presidente de que hiciera lo propio por su nuera. El caso es que se negó diciendo «yo no hago trampas».

Completa el anecdotario del presidente el hecho de que no saliera de su despacho cuando eran las dos y cuarto de la mañana. Personal de su confianza fue a ver que pasaba. «Presidente, que es muy tarde.» «No. Sí son sólo las nueve y cuarto.» Se le había parado el reloj. «Así decía yo que estaba un poco cansado.»

Pero allí estaba, con su muy venerable mole sobre su mesa de despacho, trabajando, sí, trabajando.

O cuando le dicen, en el lúgubre colegio electoral donde tuvo que votar, que la esposa y los hijos del socialista Obiols le quieren saludar. El presidente se dirige a uno de los niños y le dice: «I tú, nen, com te dius.» Es una nena, presidente, le apunta alguien por detrás. Y Tarradellas se disculpa: «Com que porta Pantalons, m´havia semblat un nen.» Y es que el honorable, al que se supone que no le importaría un titula nobiliario cuando deje el sitio a otro, sigue midiendo a los sexos en faldas y corbatas.

Por lo demás, la ciase política barcelonesa dormía ayer tras el esfuerzo de la noche de los nada consoladores resultados. Mientras, empieza a vislumbrarse en lontananza un posible Gobierno catalán de izquierda marxista.

En tanto, es intención de los actuales mandatarios en la provisionalidad hacer coincidir la fecha del Parlamento pleno con el día de San Jordi, que en vasco, por lo de la otra autonomía refrenda, sería el día de San Gorka.

 

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