Diez en Historia     
 
 Diario 16.    27/10/1979.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Diez en Historia

Este país es tan listo, tan listo, que si hubiera exámenes de Historia Contemporánea para países llevaríamos probablemente ya cuatro años sacando el primero de la Tierra. Desde que se inició la democracia aquí, cada vez que habla el pueblo da muestras de un sentido común y una serenidad que levanta el espíritu.

Esta- semana hablaron catalanes y vascos y dejaron dos cosas meridianamente claras: en primer lugar, la ETA, por primera vez, ha sufrido una estruendosa derrota política; en segundo lugar, el tema de las autonomías empieza a perder esa virulencia que durante estos cuatro años tanto ha hecho temer por el futuro de la democracia.

La derrota política de Herri Batasuna, que es el autodesignado brazo político de ETA militar, ha sido tajante. Su tenaz campaña a favor de la abstención en el referéndum sólo ha servido para que los vascos con ETA voten más copiosamente que los catalanes sin ETA. Ni el mago Merlín puede salvarles de la impresión de que al propugnar la abstención en el referéndum se han quedado aislados del pueblo vasco y han perdido dos tercios del electorado que les votó el 1 de marzo pasado. Si el 1 de marzo hubo un 3.5 por 100 de abstención y ahora no ha llegado ni al 40, en puridad puede pensarse que Herri Batasuna sólo ha logrado arrastrar a la abstención a un 5 por 100 de votantes. Y como en las elecciones del 1 de marzo Herri Batasuna obtuvo un 15 por 100 de los votos, los resultados del referéndum indican claramente que la coalición superabertzale se ha desmoronado.

Autonomías sí, pero dentro de un orden. Los vascos al na abstenerse han dicho sí a las posiciones moderadas en favor de la autonomía y han dicho no el extremismo independentista de ETA. Y los catalanes al abstenerse han dicho con su tranquilidad o tibieza que les interesa la autonomía, pero no son presa de un fervor exacerbado en ese tema. O lo que es lo mismo, tanto vascos como catalanes han dado su voto a la moderación y a la calma.

En cierta medida, después del 25 de octubre el espinoso tema de las autonomías empieza a quedar superado. Se diría que tanto vascos como catalanes se han instalado ya en la autonomía que apenas nació ayer, y han dado un mandato a sus representantes políticos para que negocien con tranquilidad y sin rupturas un tema que consideran haber resuelto prácticamente ya. Autonomías sí, tremendismo no.

Hay que confiar ahora en que las fuerzas políticas catalanas y vascas entiendan el mandato recibido y resuelvan con serenidad y sin tremendismos los difíciles problemas prácticos que traerá consigo la puesta en marcha de los Estatutos de autonomía. Para terror de las casandras que andaban movilizando el espantajo de la ruptura de España, la votación del 25 de octubre pone radiantemente en evidencia la decisión de catalanes y vascos de permanecer unidos a los demás pueblos de esta Península. Al poner en marcha el mandato constitucional en favor dé un Estado autonómico, la bomba del separatismo empieza a descebarse. Por primera vez se advierte que los días de ETA están contados.

 

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