Carrillo, en su último libro, define el eurocomunismo     
 
 Ya.    03/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

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Carrillo, en su último libro, define el eurocomunismo

Es una concepción estratégica autónoma fruto de la aplicación del marxismo a las condiciones cambiantes

• El secretario del PCE insiste en la independencia de Moscú y dice que ésta es total desde la ocupación

de Checoslovaquia

"El fenómeno erocomunista no es una "maniobra táctica de Moscú", como dicen algunos reaccionarios,

españoles—y no españoles—, es una concepción estratágica autónoma, en trance de elaboración, nacida

de una experiencia propia y de una realidad concreta", dice el secretario general del Partido Comunista de

España, Santiago Carrillo, en su libro "Eurocomunismo y Estado", que acaba de publicar Editorial Crítica,

del grupo editorial Grijalbo.

Cualquiera que nos juzgue imparcialmente—escribe Carrillo— tendrá que reconocer que esa estrategia no

está elaborada en función de "extender la influencia soviética", ni tampoco para desequilibrar la

correlación de fuerzas militares en nuestro continente. En este terreno tiende a rebasar la política de

bloques, a asegurar la independencia de cada uno de nuestros países y del conjunto europeo en una

perspectiva socialista; a lograr que Europa como tal consiga un mayor peso en el mantenimiento de la

paz, de la cooperación internacional y del establecimiento de relaciones internacionales igualitarias y

democráticas, particularmente con el Tercer Mundo.

Si puede "aceptarse el aditivo "euro" es porque basándose en, la realidad de cada uno de los países de

nuestro continente, partiendo de ella, las fuerzas socialistas de cada Estado no pueden desvincularse de

una cierta estrategia común a nivel europeo. Dicha tendencia, para sostenerse sólidamente y triunfar,

requiere una acción coordinada a escala europea.

Por otra lado no puede haber ninguna confusión entre eurocomunismo y socialdemocracia en el terreno

ideológico. Lo que se denomina vulgarmente eurocomunismo se propone transformar la sociedad

capitalista, no administrarla; elaborar una alternativa socialista al sistema del capital monopolista del

Estado, no integrarse en éste y ser una de sus variantes de Gobierno. Es decir, se propone desarrollar el

proceso revolucionario mundial, que hoy. es una necesidad social objetiva para salir del "impasse" al que

la humanidad es conducida por el modelo de desarrollo capitalista. Al mismo tiempo, la estrategia

eurocomunista se propone realizar una convergencia con los partidos socialistas y socialdemócratas, con

las fuerzas cristianas progresistas, con todos los grupos democráticos no enfeudados a la propiedad de

tipo monopolista.

Las razones históricas de la división entre comunistas y socialistas están ahí. Nosotros, comunistas,

asumimos plenamente, en la parte que nos toca, nuestra historia, tratándola con espíritu crítico. Si los

partidos socialistas y gocialdemócratas siguen, por su parte, un proceso análogo, más o menos abierto, no

hay ninguna razón para no superar la escisión del año 20 y llegar a una convergencia sobre la base del

socialismo científico y de la democracia. "Me parece—señala Carrillo—que un proceso de ese tipo se

halla en el fondo de la evolución que ha conducido a Francia a la unión de la izquierda."

"EL CAPITALISMO DESTRUYE LA DEMOCRACIA"

En otro pasaje del libro el secretario general del PCE señala que el eurocomunismo se enfrenta con la

necesidad de demostrar, por un lado, que la democracia no sólo no es consustancial con el capitalismo,

sino que su defensa y desarrollo exige superar ese sistema social; que en las condiciones históricas de

hoy, el capitalismo tiende a reducir y, en último extremo, a destruir la democracia, por lo que ésta

necesita ir a una nueva dimensión con un régimen socialista.

HEGEMONÍA DEL TRABAJO Y LA CULTURA

Dice también Carrillo que las nuevas concepciones de la vía al socialismo en los países desarrolladps

comportan ciertas matizaciones sobre el papel y la función del PCE. El partido no propone convertirse en

la fuerza dominante del Estado y la sociedad, ni imponer su ideología a éstos con carácter oficial. La

misión del partido, es contribuir a que las fuerzas del trabajo y de la cultura conquisten la hegemonía

políticosocial. Por eso, el partido no aspira a conquistar el poder para él, monopólicamente, sino a un

poder en el que participen y cooperen, según su peso real, los diferentes grupos políticos representativos

de esas fuerzas, en una emulación por el progreso, el socialismo y la democracia.

Señala asimismo que para el PCE el punto culminante de la conquista de nuestra independencia fue la

ocupación de Checoslovaquia, en 1968. Checoslovaquia fue la gota que "desbordó el vaso y llevó a

nuestros partidos a decir ¡no! Ese internacionalismo se acabó para nosotros. Precisamente a eso es a lo

que hemos llamado el "viejo internacionalismo", que estamos convencidos hay que terminar". "Si escribo

así—dice—es para dejar constancia de que nuestro partido—y como él, otros— ha llegado a las

concepciones que defiende y desarrolla hoy a través de un proceso histórico largo y complejo, de la

aplicación del marxismo a las condiciones cambiantes, y para concluir que loa que ponen en duda la

fiabilidad de nuestras posiciones democráticas no se han tomado el trabajo de estudiar nuestra trayectoria

o están interesados, por estrechas razones partidistas, en no estudiarla."

 

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