Acuerdo con los trabajadores. 
 Doce tensas horas de secuestro     
 
 Diario 16.    28/06/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Doce tensas horas de secuestro

Bilbao (Corresponsal) — La toma de la Diputación Foral de Vizcaya y el secuestro de los parlamentarios vascos, por parte de medio millar de trabajadores de Nervacero, concluyó a las 5,30 de la madrugada de ayer después de que se llegase a un acuerdo respecto a las medidas que el Gobierno vasco iba a tomar para solucionar el problema de esta empresa.

Durante doce horas en e] palacio de la Diputación Foral de Vizcaya se produjeron los más diversos incidentes y reacciones entre los trabajadores que habían tomado el salón de plenos del Parlamento y entre los propios políticos.

Por primera vez, aunque sin participar en la Cámara legislativa, estuvieron presentes parlamentarios de Herrí Batasuna, y la práctica totalidad de los partidos de la izquierda se responsabilizaron en apoyar una huelga general en el caso de que las negociaciones con Madrid para solucionar e] conflicto de Nervacero no diesen resultado positivo.

Tensión con ios ertzañas

Uno de Jos momentos más tensos de la noche se produjo sobre las 2.30 de la madrugada cuando un grupo importante de la Ertzaña | cuerpo de seguridad del PNV) rodearon, el Palacio Foral.

Los trabajadores de Nervacero ante esta avalancha de militantes nacionalistas, cuyo grupo se incrementó hasta unas 1.000 personas, solicitaron a los dirigentes de ese partido que se marcharan de los alrededores.

La presencia de los ertzañas provocó enfrenlamientes verbales e intento de agresión entre unos y otros. El cuerpo de seguridad del PNV abandonó el Jugar y se colocó en la plaza Conde de Arestí, formando un cordón a unos 50 metros de la Diputación, Aunque los trabajadores encerrados pudieron salir hacia las tres de Ja madrugada no lo hicieron hasta las 5,30, ya que a esa hora salía el primer tren que les trasladaría a sus lugares de residencia. Momentos después de la salida de los trabajadores, el Gobierno en pleno y los parlamentarios abandonaron el palacio de la Diputación.

La presencia de Carlos Garaicoechea fue acogida con numerosos testimonios de adhesión por parte de los militantes de su partido, que cantaron el «Eusko Gudariak». Garaicoechea, ante la insistencia de los asistentes, bajó de su coche oficial y fue abrazado en repetidas ocasiones por varios de sus correligionarios, que le gritaban «Carlos, herria zurekin» [«Carlos, el pueblo está contigo»).

Durante la mañana de ayer miembros de la Diputación y Parlamento vasco visitaron el salón de sesiones comprobando los desperfectos que se habían efectuado en la sala.

 

< Volver