Autor: Dávila, Carlos. 
 Triunfo de las opciones nacionalistas. 
 El PNV superó sus propias previsiones  :   
 Notable alza de Herri Batasuna y descenso de UCD. 
 ABC.    11/03/1980.  Página: 1,5. Páginas: 2. Párrafos: 14. 

ABC

ABC. MARTES, 11 DE MARZO DE 1980. PAG. 5.

NACIONAL

PRIMERAS REACCIONES A LA VICTORIA DEL PNV

EL PSOE Y UCD, DISPUESTOS A APOYAR EN EL GOBIERNO A LOS NACIONALISTAS

Posibles negociaciones para conseguir la pacificación del País

Vasco

MADRID, MARTES 11 DE MARZO DE 1980 - NUM. 23.059 VEINTICINCO PESETAS

DOMICILIO SOCIAL: SERRANO, 61 - MADRID DEPOSITO LEGAL: M -13 - 1958 -112 PAGS.

TRIUNFO DE LAS OPCIONES NACIONALISTAS

EL PNV SUPERO SUS PROPIAS PREVISIONES

Notable alza de Herri Batasuna y descenso de UCD

Si los once nuevos parlamentarios de Herri Batasuna confirman su propósito preelectoral de no acudir a la asamblea legislativa vasca, el PNV gozará en ella de mayoría absoluta. En efecto, los nacionalistas, que preside Carlos Garaicoechea, han obtenido en las elecciones veinticinco escaños, Id mitad más uno de los cuarenta y nueve de que constará el Parlamento en caso de la previsible ausencia de la coalición radical «abertzale», cuyos cabezas de lista han sido Telesforo Monzón, Francisco Letamendía, «Ortzi», y Castells, ¿Qué hará Herri Batasuna^

Hasta el momento, sus declaraciones no han incidido en este punto. Se han manifestado sí jubilosos por los resultados obtenidos. Hay que tener en cuenta que los observadores políticos, vistas las defecciones de LAIA y ESB, creyeron en los indicios de la pasada campaña que HB perdería posiciones. No ha sido así.

Por eso Monzón, cada día más radicalizado hacia posturas de mesianismo ultranacionalista, ha recordado que en sus mítines repetía una y otra vez: «Los muertos que vos matáis...»

GOBIERNO MONOCOLOR.—El PNV, pues, gobernará en solitario aun en el caso de que los «batasunos» acudan al Parlamento de Guernica o Vitoria, que todavía no ha decidido su emplazamiento. Los nacionalistas moderados —ésta es la terminología que les corresponde en estos momentos— no se -han recatado en afirmar el cierto grado de sorpresa que les ha producido su aplastante triunfo. Los sondeos fijaban el «colchón» electoral del PNV entre los dieciocho y veintiún escaños. Un miembro del Bizkai Buru Batzar me decía en Bilbao cuando yo le hablaba de unos posibles veintidós puestos parlamentarios: «Pareces del PNV, eres casi tan optimista como Iñaki Anasagasti.» Anasagasti, había afirmado en el último, decisivo mitin que el PNV ofreció en la capital vizcaína: «Vamos a gobernar en solitario; vamos a conseguir veintitrés escaños.» A mi lado, un aldeano llegado de (os caseríos vecinos, sonreía, afirmaba con la cabeza y me decía: «Tenemos una gran moral.»

Nadie hubiera creído en un tal alto porcentaje de votos nacionalistas. Garaicoechea, que ha ido moderando sus intervenciones a medida que han transcurrido los días de campaña, está personalmente un tanto asombrado.

Sus primeras declaraciones han sido cautelosas, salvo en un punto: Navarra. Bien por su procedencia, o por las directas preguntas de los informadores, el hasta ahora, presidente del Consejo General Vasco, con toda seguridad primer presidente del Gobierno, ha afirmado que Navarra debe integrarse en la nueva comunidad; pero, eso si, sin armas.

NEGOCIACIONES. _ Garaicoechea está ciertamente preocupado. Sabe que a partir de ahora la responsabilidad cae directamente sobre sus hombros y sobre la estructura administrativa y política de su partido. Al PNV le caben ahora dos tipos de negociaciones: con el Gobierno central y con los movimientos armados. Con Madrid, los nacionalistas, aparte de exigir et más rápido ritmo de transferencias, van a acordar con prisa una serie de acuerdos de legislatura (UCD tiene seis escaños en el Parlamento, pero seis al fin) que les permitan empezar a poner orden en la problemática económica, una auténtica y dramática crisis que precisa no sólo una política financiera coherente, sino muy altos niveles de racionalización. Además, el PNV padece ya el escaso entrenamiento de sus cuadros en lamas administrativos, de forma que urge consejo y ayuda para poner en marcha la maquinaria funcional de una autonomía reciente. El PNV, y ésta es su tremenda contradicción, quiere rápidas compelértelas, pero carece de recursos humanos para hacerse cargo de ellas.

El «lendakari» ha matizado y por ello no se necesita más explicación por mi parte, cuál es el sentido que debe darse a cualquier esfuerzo de pacificación. No se trata de negociar, sino de mantener un impulso sostenido de comunicación que «nunca —son palabras de Garaicoechea— puede estar de sobra». No se debe olvidar que la opción política que apoya ETA-Militar es Herri Batasuna, coalición que ha obtenido en las tres provincias el 16,49 por 100 de los votos electorales. Quizá en los próximos meses y aún días —la cronología juega a favor de los políticos audaces— se realizará una operación de acercamiento a HB, para que sus parlamentarios reconsideren su primigenia postura y se sienten en el Parlamento que, por primera vez, se constituirá en Guernica el próximo día 14. Por otra parte, puedo aventurar una posibilidad que posiblemente cuajará en pocas fechas: los ejecutivos peneuvistas tratarán de emprender conversaciones formales con ETA-Militar para conseguir en principio la prolongación de la tregua y más a medio plazo la participación de la fuerza política representada por los «milis» en la asamblea legislativa vasca.

En este planteamiento estratégico parece definitivo el papel cumplido por Xabier Arzallus, quien ha asegurado que el momento es mejor que ningún otro para llegar a algún acuerdo. No digo tajantemente que vayan a "existir negociaciones con el movimiento armado; no, entre otras cosas, porque tales conversaciones, según mis noticias, parecen venir de atrás. En el País Vasco se me ha dicho que los etarras Gorostidi e (turbe Abasólo «Txomín», cuando fueron detenidos en Francia, tenían alguna información sobre este punto. Uno de ellos incluso guardaba un texto, un esquema de actuación, explicativo y documental.

AISLAMIENTO.—Pero mientras se intenta potenciar y arbitrar soluciones para el éxito de esta operación, e! PNV puede emprender en la capital de España otra menos arriesgada. Míkel Unzuela, electo parlamentario y senador dimisionario, parece ser el hombre encargado de exponer a la Administración Central los criterios de su partido sobre el tema de la pacificación. Ninguna negociación o «comunicación» para seguir el lenguaje de Garaicoechea puede realizarse sin contar con el Gobierno de UCD, un Gobierno acosado en los frentes autonómicos que tiene ante sí un gran reto: el aislamiento de los grupos que propician y utilizan el terrorismo como arma de presión y escalada política. Es a este respecto interesante el papel que Francia pueda cumplimentar en los meses sucesivos. Giscard d´Estaing debe estar, lógicamente, preocupado por el auge que el movimiento ultranacionalista vasco ha adquirido en las provincias españolas. Las dos francesas son sede de los refugiados que. han traspasado los Pirineos y son, por otro lado, enormemente permeables a la influencia cultural, política y sociológica panvasquista.

En este punto hay que transcribir como ejemplo la enunciación que el PNV hizo en su programa de gobierno: «Ante la situación de Euzkadi norte, el Partido Nacionalista Vasco quiere formular unos objetivos claros, que conduzcan a una auténtica unidad en condiciones adecuadas para el logro de una auténtica articulación política.»

PACTOS.—El problema vasco se formula así, y después de las elecciones, como una verdadera cuestión de Estado. Y como tal parece factible enfocarlo. Los vascos pueden exigir tras esta consulta un refrendo al más alto nivel de sus instituciones y solicitarán partidaria y colectivamente un apoyo de las fuerzas allí llamadas «estatalistas» a la resolución de sus problemas más acuciantes. En este contexto, el PSE-PSOE, con nueve escaños, se configura como una fuerza organizativa llamada a desempeñar una misión importante en el futuro tejido parlamentario regional. Los ejecutivos socialistas no son ajenos a esta responsabilidad y están dispuestos a discutir con el PNV unos posibles pactos «siempre muy

condicionados» y partiendo >fe la situación hegemónica nacionalista.

Se ha dicho que la abstención ha sido el factor determinante de estas elecciones. Su importancia, realmente, no se puede negar. Desde luego, cualquier análisis sereno de la situación, de la nueva situación provocada por los resultados electorales, pasa por la señalización de, al menos, cuatro factores que han favorecido el altísimo índice de votos perdidos en la desgana, el desdén o, simplemente, el rechazo a las urnas. En primer lugar, el desencanto; en segundo, el hastío; en tercero, la desconfianza y la falta de credibilidad de UCD, y sólo en cuarto lugar, la meteorología adversa. En este sentido no pueden doler prendas en asegurar que, en contra de lo que algún dirigente centrista ha declarado para limar el drama de su fracaso, la abstención no ha sido «la de UCD», sino «la que ha ido en contra de UCD». Ya el pasado jueves, cuando el presidente Suárez, en un viaje relámpago y escasamente rentable de cara a las elecciones, visitó las tres provincias se pudieron constatar dos realidades que, a la hora de la verdad, han tenido peso decisorio en los resultados finales: el mínimo eco que despertaba la convocatoria centrista y la falta de interés, el parco «tirón», que provocaban los cabezas de lista de UCD en el País Vasco.

TRIUNFO NACIONALISTA.—El partido gubernamental ha cometido errores básicos en su campaña. El mayor quizá ha sido la confección de sus listas, listas «tecnocráticas» que nunca han gozado de popularidad y calor público. En otro orden de cosas, el despliegue de seguridad que se planteó en Bilbao para proteger al presidente parece haber sido, a la corta, contraproducente. Bilbao fue el pasado jueves una ciudad alarmada por las sirenas de los automóviles, agobiada por un tráfico congestionado por los cortes y controles y crispada por la abundancia, a mi juicio excesiva, de efectos policiales. La psicosis de miedo que algunos ejecutivos centristas patentizaron fue también negativa. Como anécdota, puedo referir que un personaje de UCD estaba parapetado tras un chaleco antibalas innecesario para un político muy poco conocido en el País Vasco.

Euzkadiko Erquerra. coalición que parecía haber asumido en los últimos tiempos mayor protagonismo, no ha conseguido tampoco los resultados que los sondeos la atribuían. Ai final, se ha quedado, como UCD, en seis escaños. ¿Cuál ha sido su pecado político´? Es muy difícil de encontrar en la campaña realizada por Onaindia y Bandrés, fundamentalmente, un elemento d¡suasorio para el electorado. Por contemplar el, para mi, más evidente debo mencionar quizá la inconveniencia de su «slogan»: «Ven con la izquierda».

La izquierda no ha ganado en el País Vasco; han ganado fas opciones nacionalistas. EE ha sido, sin embargo, coherente porque se trata de una coalición dominada por ETA, en la que tiene tanta importancia la condición «abertzale» como la ideología. ETA político-militar ha ayudado a Euzkadiko Ezquerra durante la campaña lanzando octavillas firmadas genéricamente por ETA, en las que literalmente se decía: «ETA apoya a ETA y a EE como únicas fuerzas capaces de aglutinar a toda la izquierda de Euzkadi en un proyecto unitario hacia el socialismo». Bandrés, que como dije en una crónica, aseguró públicamente: «El PSUC somos nosotros», fue atacado en una ocasión por haber mantenido negociaciones directas con el Gobierno de Madrid en ocasiones recientes. Tampoco esta denuncia ha favorecido a Euzkadiko Ezquerra. Ahora, la coalición pregona la conveniencia de un Gobierno «nacionalista», en el que intervengan, naturalmente, sus políticos. Pero no parece que vayan a tener éxito en su aspiración, siempre mantenida, de establecer pactos «de alianza», tal y cerno proclamó Onaindia en cuantas ocasiones fue requerido.

El PNV es consciente de que tras su indudable y gran triunfo debe cuanto antes presentar ante su electorado un proyecto concreto que defina de una vez por todas cuál es su proyecto de sociedad. En el seno del partido existen aquí discrepancias abiertas. Los «sabinianos», ajenos a todo poder, son foralístas, fradicionalistas y fuertemente conservadores. En el centro, un grupo comandado por Carlos Garaicoechea es partidario de un modelo liberal de corte occidentalista. A la izquierda, la radicafización de las bases jóvenes y su indudable simpatía por los «hermanos "abertzales"» ha traído por consecuencia la constitución de un núcleo aún no estructurado políticamente, que excede de la calificación socialdemócrata y linda con el socialismo marxista. Y ai fondo, Xabier Arzallus, el presidente del Euzkadi Buru Batzar, llamado a desempeñar una función trascendente en su partido.—Garios DAVILA,

 

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