Autor: Vallés, María Francisca F.. 
 Los familiares de los guardias civiles asesinados en Zarauz. 
 Gritaron contra ETA y los vascos en los funerales     
 
 Diario 16.    05/11/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Gritaron contra ETA y los vascos en los funerales

SIGUE LA TENSIÓN POR EL TERRORISMO

Los familiares de los guardias civiles asesinados en Zarauz Familiares de los cuatro guardias civiles asesinados en Zarauz gritaron, durante los funerales celebrados ayer en el Gobierno Civil de Guipúzcoa, contra ETA y los vascos, y frases como «Aquí tendría que haber un Guernica y un Hitler». Por vez primera, los dirigentes locales de Herri Batasuna condenaron el atentado. Un concejal dimitió.

San Sebastián:

María Francisca VALLES,

Corresponsal

El funeral tuvo lugar en medio de una gran emoción y fuerte tensión, protagonizados por los familiares de las víctimas, los cuatro guardias civiles de la Agrupación de Trafico asesinados en la medianoche del lunes. Otro vecino de Zarauz, herido gravemente en el atentado, falleció ayer.

En el atentado, perpetrado en el bar Haizea, de Zarauz, resultaron también heridos de gravedad un guardia civil y tres paisanos, un empleado del establecimiento y dos clientes. El fallecido ayer es Miguel Lasa Arruabarrena, de cuarenta y siete años, peluquero de Zarauz.

Asistieron al acto religioso el ministro del Interior, Rosón, gobernador general del País Vasco, Marcelino Oreja, general jefe de la Guardia Civil, jete de la Agrupación de Tráfico, así como los nacionalistas Alkaín y Aizarna, alcalde de San Sebastián y diputado general, respectivamente, miembros de la ejecutiva del PSE-PSOE y de la ejecutiva centrista de Guipúzcoa.

Hace falta otro Guernica

Cuando finalizó el funeral, a las cuatro de la tarde, los féretros, cubiertos con la bandera española, fueron sacados a la explanada del Gobierno Civil a hombros de compañeros del Cuerpo de las víctimas. Allí, les rindieron honores dos compañías de la Guardia Civil, una de ellas perteneciente a las UAR, así como otra del Ejército con banda de música, que interpretó el himno de la Benemérita, canto entonado a tiempo para acallar los gritos de protesta de algunos familiares de las víctimas.

Sin embargo, cuando finalizó el canto, el padre de uno de los muertos profirió una serie de gritos desafiando a ETA y a los vascos, y otro joven, también de la familia, gritó «Hace falta aquí un Guernica para acabar con esto y un Hitler como en Alemania».

En ese momento, y al paso del ministro Rosón, una señora, espectadora, le espetó: «Rosón, a ver qué le dices ahora a Suárez; con tanto asesino y no hacen nada.» Un policía nacional pidió a dicha señora el documento nacional de identidad.

La comitiva, y por primera vez en este tipo de funerales, discurrió por la calle José María Salaberría, plaza de Pío XII hasta llegar a la calle Arquitectos Cortázar, donde esperaban los furgones. El paso de la marcha era lente, al son del «Toque de Oración», mientras las compañías de la Guardia Civil portaban cerca de un centenar de coronas de flores.

Los restos mortales de los miembros de la Benemérita, naturales de Zamora, Badajoz y Granada, emprendieron viaje aéreo, mientras que el furgón con el cadáver del agente de Asturias inició viaje por carretera.

En el momento de la despedida, algunas personas, preferentemente mujeres, dieron vivas a la Guardia Civil y gritos en contra de ETA.

Ocho asesinos segundos

El atentado donde perdieron la vida cuíco personas y otras tantas resultaron heridas de gravedad se perpetró a las 11,55 de la noche del lunes en el bar Haizea, de Zarauz, cuando en el establecimiento había 25 personas. Dos jóvenes armados con metralletas irrumpieron y, sin mediar palabra, dispararon una larga ráfaga de unos ocho segundos en abanico. Y al terminar gritaron «Gora ETA militarra». En el suelo, ensangrentados, quedaron tendidos cuatro muertos y seis heridos, uno de ellos de extrema gravedad, que once horas después moriría.

Se trata de Miguel Lasa Arruabarrena, de cuarenta y siete años, natural de Zarauz, peluquero de señoras y simpatizante del PNV. Otro de los heridos graves es también vecino de Zarauz, Basilio Elola Mondalu, de treinta y nueve años, pescador y militante del PNV. También les alcanzaron las balas, hasta herirles de gravedad, a Izaskum Garmendía Aguirre, de diecinueve años, vecina de Azpeitia, y a su acompañante Ismael Aguirre Unanúe, de veintitrés años, vecino también dé esta localidad. Los cuatro guardias civiles muertos, dos cabos y dos números, son: Arturo López Fernández (cabo). Ángel Retona Nogales (cabo).

Julio César Castillejos Peres (número) y Modesto García Lorenzo (número). El guardia civil herido, internado en la Cruz Roja de San Sebastián y que se encuentra grave, es Nicolás Martín Maestra.

Condena de Herri Batasuna

El Ayuntamiento de Zarauz celebró un Pleno extraordinario a las dos de la tarde de ayer en la sala capitular, que estaba llena de vecinos. Asistieron concejales del PNV, PSE-PSOE, EE y HB.

Los integrantes de esta última coalición abertzale condenaron de forma particular el atentado, pero luego se reafirmaron en los puntos de su mesa nacional la alternativa KAS; por lo que no suscribieron el comunicado, que fue aprobado por unanimidad por el resto de los partidos y que expresa su condolencia a los familiares de las víctimas, condena enérgicamente este atentado y manifiesta que «con la misma energía defenderemos las vías democráticas».

Diario 16/5-noviembre-80

 

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