Autor: Ramírez, Pedro J.. 
   Garaicoechea-Arzallus     
 
 Diario 16.    15/12/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

Garaicochea- Arzallus

PEDRO J. RAMÍREZ

OPINIÓN

MAL antecedente próximo va a poder invocar la UCD vasca como aval de su enmienda estatutaria encaminada a separar la presidencia del Gobierno de la del partido. En la soledad de su pomposa «Ajuria Enca», Carlos Garaicoechea confiesa a sus íntimos que la mayor equivocación de su todavía corta vida política lúe ul abandonar la cabecera del Euskadi Buru Batzar, motivado por la coartada idealista de que el presidente del Gobierno vasco debía estar «por encima» del juego rie los partidos.

Si hubiera que fiarse por lo percibido estos días con ocasión de la visita de Suárez, sería preciso concluir que el remedio ha sido mucho peor que la hipotética enfermedad, ya que el Ejecutivo ha estado en realidad «por debajo», pisoteado constantemente por las maniobras «estratégicas» de su propio partido.

La única conclusión que puede sacar del análisis de lo ocurrido alguien que no esté muy familiarizado con los vericuetos de la política en Euskadi, es —como diría Asterix— que «están locos estos vascones...»

¿Cómo entender si no que, mientras el Gobierno resultante del triunfo electoral peneuvista se esfuerza por apuntalar en la forma y en el fondo ¡a visita del presidente, la propia estructura del partido aliente y organice acciones de filibusterismo tan obvias contó Ja huelga de alcaldes, la frustrada concentración de protesta o el abortado boicot al almuerzo de la Diputación de Vizcaya?

El síndrome de orfandad

La doblez y ía traición no son atributos habituales de un pueblo que hace y dice las cosas de frente y por derecho. Lo que ocurre es que e! PNV no es tanto un partido, en el sentido más funcional del término, como un movimiento social. Y ¡o que. ocurre también es que la dispersión del poder propia de su peculiar sistema organizativo, se ve potenciada por el síndrome de orfandad qué impregna al colectivo desde la muerte dé Juan Ajuriaguerra.

Con su socarronería habitual Mario Onaindía comentaba hace poco a un periodista que en el País Vasco llaman intelectual «al que ha escrito un libro, o al que tía leído dos». El gran problema del PNV durante la transición ha sido la dramática ausencia de cuadros dotados del doblo atributo de la capacidad política y la tradición nacionalista. De ahí la mediocre impresión proyectada a menudo por unos representantes parlamentarios con muy poco arraigo entre las bases.

Este mismo distanciamiento que ha venido existiendo entre los «batzokis» y el conjunto de diputados y senadores, puede hacerse extensivo hoy en día a un Gobierno excesivamente tecnocrático, en el que abundan los conversos del último cuarto do hora. El hecho de que una de las carteras claves no pudiera cubrirse de acuerdo con tos planes previstos, por no haber concluido aún el fallido «ministro in pectore» sus estudios de posgraduado, da Cierta idea de la precariedad de opciones con que contaba Garaicoechea a la hora do perfilar su equipo.

La peripecia acaecida con relación al fálso fallecimiéntó de Manuel de Irujo—el lendakari llego incluso a iniciar su elogio funebre— es berlánguescamente definitiva. ¿Cómo puede inspirar autoridad un aparato de. poder que da por muerto a uno do sus más ilustres vivos y carece de mecanismos de comprobación que impidan el bochorno de la distribución de una noticia flagrantemente errónea?

Mas importante que la situación es, sin embargo, la tendencia, y parece de justicia reconocer que, episodios desafortunados la margen, Garakoechea y su equipo van haciendo camino ai andar. El joven lendakari es un hombre sincero y honesto que; trata de afrontar como mejor sabe y puedo Ja inmensa responsabilidad que inesperadamente ha caído sobre sus hombros.

Antes de qu« el destino te elevara a su actual dignidad, hablábamos por teléfono con cierta frecuencia, y recuerdo su indignación auténtica en una ocasión en que acababa de ser testigo del apaleamiento de un muchacho cuyo único delito había sido la exhibición de una pegatina pro Euskadi en las calles de Pamplona. Ese día tuve la sensación de que hablaba con alguien motivado por algo más que el moro oportunismo o la simple ansia de promoción personal.

Sobre el «Danos lo que es nuestro»

El gran défectó"clé Gáraicoécheá es su debilidad política y, aunque la suya no sea tampoco una personalidad de hierro, se trata en realidad do algo más achacable a su trayectoria y circunstancias que a ningún otro factor íntimo. Sobre su imagen todavía flota la idea de que está donde está no por méritos propios, sino por su condición de navarro. Ajuriaguerra murió sin haber tenido tiempo de proporcionar a su protegido un mínimo rodaje bajo la supervisión de su tutela, y Garaicochea hizo las veces de provisional solución de compromiso, en tanto Xabier Arzallus no ultimara sus planes para la conquista del poder.

Ahora que esta operación se ha consumado con las nefastas consecuencias que analizaromos, la única baza real que puedo jugar Garaicoechea os la pronta recepción do transferencias del poder central. Sean muchos o pocos sus errores, el Gobierno vasco carecerá de peso especifico y .capacidad de respuesta —no sólo auto la ETA, sino incluso ante su propio partido- mientras no se cumplan las previsionos tlol Estatuto do Guernica, de forma que sea algo más que liturgia lo que le toque administrar.

Esta apuesta por un desarrollo lo menos restrictivo posible de las previsiones estatutarias, no significa, sin embargo, qíio el Gobierno do Madrid deba limitarse a acceder a cuantas demandas formulen los vascos y menos m´in que la Tal la de´ «cuerdo en algunos puntos concretos legitimo los mecanismos de chantaje tan ;f menudo utilizados por el PNV. Una vez, establecidas las reglas del juego, lo que.t¡i sociedad española demanda a gritos a todas sus regiones, sectores y esta montos es que el «encuentro» se dispute caballerosamente, sin .tacos afilados en las bolas, ni partidas de bandoleros apostadas en la puerta del vestuario. . Telegramas como oí amenazante *Danos lo qué es nuestro» remitido á Suárez en vísperas de su viaje, no hacen sino lamentar el antivasquismo galopante en el resto del Estado. Si el presidente hubiera querido generar un espectacular movimiento de simpatía electorera en torno a su persona, le habría bastado dar un puñetazo encima de la mesa e interrumpir su visita a la mitad. En contra de lo que ha escrito la prensa de ultraderecha, su aguante no ha sido expresión de debilidad, sino síntoma de firmeza. Lo difícil ora soportar el chaparrón sin romper la baraja ni entregar tampoco nada, y Suárez ha tenido esta vez las «canicas» necesarias para cabalgar —León Felipe dixit- «con las riendas tensas, pero refrenando el vuelo». Al César lo que es del Cesar, sin que este tributo modifique en I» sustancial mi conocida línea de análisis sobro lo que la nación puede esperar de su erosionada oferta política.

Sea verdad o no la versión según la cual el presidente le achaco con gran dureza una importante cuota de responsabilidad en el desastre vasco, Suárez ha encontrado en Arzallus el antagonista perfecto. Hacía tiempo que los socialistas no se ponían tan rotundamente de] lado del Gobierno, como lo han hecho ante el bochornoso comportamiento del PNV de estos días. Con ser muy importante su reafirmación do la presencia del Estado en oí Pais Vasco, la gran virtualidad de la visita do Suárez ha sido en realidad la puesta de manifiesto del juego desestabilizador del actual equipo dirigente del EBB,

A más de un capitoste gubernamental, ítimás tío un periodista insigne, se le han abierto ahora los ojos como platos y han empezado a comprender demasiado tarde >|uo llevábamos razón los pocos que advertíamos que se estaba haciendo una definición radicalmente equivocada de la

pugna entre «sabinianos» y «progresistas». Nadie podrá sugerir ya que mi pluma sirve a ningún tipo de operación concreta, pues la liquidación del sector «sabiniano» parece irreversible, gracias ou buena parte a los trescientos millones do poseías del Gobierno, manejados por Arzallus y los suyos.

Lo cierto es que tras la sinceridad con que los «sahinianos» explicitaban su ideal independentista, existía un margen cíe compromiso en el ámbito del foralismo y al servicio, sobre todo, de la defensa de un modelo de sociedad tradicional o burgués, lil otro bando podrá ser mucho monos radical y utópico en su nacionalismo, poro actúa impregnado de una clara tendencia al compromiso con las fuerzas revolucionarias que tanto legal como ilegalmente actúan en la zona.

SOBRE EL COMRPOMISO

histérico vasco

Con Ormaza las riendas del partido hubieran estado en manos de un industrial conservero algo cazurro, pero serio en sus compromisos y firme en la defensa del sistema de vida que siempre ha hecho prosperar a su pueblo. Arzallus es un hombre infinitamente más capacitado para el liderazgo pero un extraño, autoritario e inestable componente mesiánico y situado totalmente ai margen de los intereses mesocráticos que sociológicamente han vertebrado al PNV a lo largo de su historia.

Una vez conquistado el poder y liquidados los brotes más organizados de oposición interna, Arzallus trabaja en una especie de gran compromiso histórico con una izquierda «abertzale» que, a medida que aumenta el paro y la conflictividad social, cada día hace menos énfasis en la independencia y más en el colectivismo. La infiltración de las gentes de Euskadiko Ezkerra en la Administración autónoma y el entrismo de antiguos militantes de LAB en ELA-STV, son las expresiones más concretas de todo este afán, al que se ¡monta vincular incluso a algún que otro miope sector de la patronal vasca.

1.a respetable opinión de que, en medio riel caos en que vive Euskadi, esta maniobra podría tener resultados estabilizadoros, pierde toda validez desde el momento en que las bocachas del armamento otarra sobresalen tras las sombras de sus artifices. Nada de Jo antedicho tendría especial gravedad de no incidir en el retablo el factor terrorista. Por desgracia, y a pesar de algunos éxitos policiales tan meritorios como aislados, el Gobierno no consigue borrar la sensación de que es la ETA quien continúa sentada ante el tablero de mandos, administrando sus recursos con diabólica gradualidad.

I.a minitregua observada durante la visita de Suárez. tan desafiantemente explicitada con el asesinato de Eibar escasas horas después de su marcha, tiene dos claras interpretaciones. En primer lugar demuestra que lo que hay enfrente os un verdadero ejército con férrea disciplina interna y eficaz sujeción a las consignas del mando. En segundo lugar sugiero que quien tan reiteradamente predica la negociación con ETA — véanse las últimas declaraciones de Arzallus a la revista «Muga»— debe llevar ya algún tiempo practicando eí apostolado´ del ejemplo.

La tregua de los terroristas sugiere que quien predica la negociación con ETA debe llevar ya algún tiempo

practicando el apostolado del ejemplo

Diario 16/15-diciembre-80

 

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