Las autoridades salieron del templo por puertas laterales. 
 Incidentes tras el funeral por el jefe de los Miñones alaveses     
 
 Diario 16.    14/01/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Incidentes tras el funeral por el jefe de los Miñones alaveses

Las autoridades salieron del templo por puertas laterales

Vitoria (Corresponsal) — Dentro de un ambiente de tensión contenida, con algunos incidentes y con menos asistentes de los previstos, por culpa de un tiempo desapacible, a las seis de la tarde del sébado se celebró el funeral oficial por el alma del comandante jefe del Cuerpo de Miñones de la Diputación Foral de Álava, Jesús Velasco Zuazola.

Con anterioridad, a las cinco, en la Diputación Foral alavesa, celebraron una sesión extraordinaria, de carácter necrológico, las Juntas Generales de Álava, el máximo organismo representativo de la provincia.

En dicha sesión estuvieron presentes todos los grupos, a excepción de los procuradores de hermandades, que en el momento de la campaña electoral fueron apoyados por HB y otros grupos de izquierda.

Durante la misma se aprobó, por unanimidad, una moción del diputado general, en la que se condenaba el atentado que costó la vida al comandante Velasco y se expresaba el apoyo al Cuerpo de Miñones, que es la Policía de la Diputación (de la que deberá surgir la Policía autónoma vasca).

Durante la sesión también intervinieron los portavoces del PSE-PSOE, Luis Alberto Aguiñano, que calificó de «fascistas» a los autores del mismo, así como el representante del grupo de UCD, Alfredo Marco Tabar, quien manifestó que no quería dejarse llevar por las emociones debido a que Jesús Velasco era amigo suyo; y el portavoz del PNV, José Ángel Cuerda, quien indicó que «deseamos que su muerte sea semilla de paz, pero que nadie se atreva a capitalizar o a instrumentalizar la vida de un hombre bueno».

Concluida la sesión, se inició una marcha corporativa silenciosa hacia la catedral nueva, donde iba a tener lugar el acto fúnebre; marcha cívica que estuvo encabezada por los integrantes de las indicadas Juntas Generales, seguidos de los representantes de las Diputaciones de Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya y, por último, la Corporación provincial alavesa, a la que acompañaban el presidente del CGV y los consejeros del mismo pertenecientes al PNV, UCD y PSE-PSOE.

Acto religioso

Al acto religioso asistieron unas 3.000 personas, entre las que se encontraba el líder de Alianza Popular, Manuel Fraga. Iribarne, quien no acudía a Vitoria desde los sucesos del 3 de marzo de 1976 (en los que murieron cinco trabajadores por disparos de la Policía) cuando era ministro de la Gobernación.

La misa fue concelebrada por 29 sacerdotes. El oficiante hizo un canto a la verdad como servidora «a la causa de la paz», mientras indicaba que «la no verdad camina a la par de la causa de la violencia».

Al referirse a los representantes del Ejército presentes en la ceremonia les calificó de «porción selecta de una España castigada» y les exhortó a «cumplir con su deber».

A la salida, un grupo de dos centenares de personas se concentraron en el pórtico con brazaletes de la bandera de España y lanzando gritos como «Ejército al poder», «ETA asesinos», «Mueran los traidores», «En España hay dos clases de asesinos: los que matan y el Gobierno que lo consiente.»

Al advertir lo que ocurría las autoridades salieron del templo por las puertas laterales, lo que sabido por el grupo de manifestantes estos arreciaron en sus gritos.

Algunos de ios citados manifestantes de extrema derecha se reagruparon en la próxima plaza de la Virgen Blanca, donde también se encontraba otro grupo de manifestantes que coreaba consignas como «Gora ETA militar», lo cual motivó el intercambio de insultos y empujones entre los integrantes de uno y otro grupr

 

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