Autor: Torrontegui, Javier. 
   Frialdad en la primera bajada de Suárez a la arena vasca     
 
 Diario 16.    10/12/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Frialdad en la primera bajada de Suárez a la arena vasca

EL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, EN EUSKADI

Suárez fue recibido con frialdad en él termómetro —entre tres y cuatro grados bajo cero— y en el ánimo de los políticos en su primera bajada a la arena vasca. Sin embargo, el día se fue entonando y al final de la primera reunión entre los dos lendakaris un moderado optimismo" se dejó ver en lontananza.

Paralelamente, 108 alcaldes de Vizcaya y Guipúzcoa —la mayoría del PNV— pararon en protesta por la visita presidencial.

Vitoria:

Javier TORRONTEGUI

enviado especial

Únicamente representantes oficiales (centrales y autonómicos), Fuerzas de Seuguridad Antiterrorista y > buen número de periodistas recibieron ayer al presidente Suárez en el aeropuerto de Vitoria. La frialdad se notaba en el ambiente, y no sólo por los tres o cuatro grados bajo cero que se podían contabilizar pese a la soleada mañana invernal.

Nerviosismo en el presidente Suárez, afónico además, y, pese a los cordiales abrazos de rigor, caras largas, exteriorizacipn visible de las tirantes relaciones existentes entre las Administraciones central y autonómica. Suárez presentó a su séquito al lendakari Garaicoechea, después de que éste luciera lo mismo con sus «ministros».

Algún gesto de cordialidad pretendió romper el hielo, y sobre todo ese recelo siempre existente entre las representaciones de ambos Ejecutivos. Con un «bueno, si te atreves», Suárez respondía a Garaicoechea al solicitar éste que ambos posaran dándose la mano para que los reporteros gráficos pudieran cumplir con su trabajo, ya que el estricto y en algunas ocasiones extraño protocolo les había obligado a no poder acercarse a ambos personajes cuando el presidente descendió del avión que le condujo desde Madrid.

Por su parte, Retolaza y Martín Villla intercambiaron durante unos segundos sus opiniones sobre si hacía más frío aquí en Vitoria, en Madrid, o en Extremadura, de donde provenía el titular de la cartera de Administración Territorial. Luego, frente a la mesa de negociaciones, el calor sería otro.

Buenas intenciones

Una cartera llena de buenas intenciones era el equipaje de ambas partes, y además la vasca llevaba otro maletín con la voluntad de que fueran resueltos cuanto antes los dos tenias que, en vía muerta, paralizan la normalización progresiva de la vida de Euskadi: conciertos económicos y Policía autónoma.

Los .«partes» oficiales hablaban ayer de «cordialidad», «voluntad de entendimiento» y «ganas de resolver los problemas». En definitiva, acelerar las soluciones, unas soluciones a las que no se ha querido por ninguna de las representaciones condicionar la visita de Suárez —repetida e innecesariamente aplazada— a Euskadi.

En Ajuria-Enea (sede de la presidencia vasca) y Los Olivos (sede del delegado de la Administración Central) se intentó sobre todo aprovechar el que por fin Adolfo Suárez había abandonado la Moncloa para bajar a la arena vasca, para tomar contacto, con el calor necesario que da la presencia in situ, de la situación que a todos los niveles se vive en esta tierra. Aquí se inscriben los contactos que los representantes."de" las Fuerzas de Seguridad del Estado y las agrupaciones empresariales de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa mantuvieron con Suárez ayer tarde.

Los himnos

Destaca el inmenso vacío político que se produjo a la llegada del avión gubernamental al aeropuerto de la capital de Euskadi. No se trataba ya de una total ausencia popular, ni tan siquiera se acercaron los curiosos, sino del vacío que los representantes de los diversos partidos políticos hicieron. Salvo el presidente centrista vasco. Jesús María Viana, flanqueado por sus compañeros de los diversos comités provinciales de la UCD en Euskadi —Careaga, Tobar y Mayor Oreja—, ningún otro político representativo a título de partido acudió a recibir al presidente del Gobierno.

Una anécdota importante que en su día trajo problemas de protocolo se produjo a la hora dé los himnos.

Aunque en el aeropuerto únicamente se interpretaron los compases de rigor de la «Marcha Real», al llegar a Ajuria-Enea una escuadra de Miñones (Policía Foral) rindió honores a ambos lendakaris y la banda de txistularis interpretó el «Eusko Abenduaren Ereserkia».

El gran artífice del viaje y anfitrión de Adolfo Suárez en sus jornadas vascas, Marcelino Oreja, se pronunció por el necesario contenido de esperanza y solidaridad que debía traer el presidente central a los vascos.

Como vasco cargado de elementos simbólicos sentimentales. Oreja preparó un viaje en el que no faltara de nada. Hasta la coral Manuel Iradier, de Vitoria, estuvo presente en el almuerzo de ayer en Los Olivos para cantar el «Gernikako Arbola», aglutinante melódico de muchos de los aspectos de la vida y aspiraciones vascas.

Hoy seguirán las negociaciones a dos bandas y además en dos frentes diferentes: Madrid y Vitoria.

Respecto al paro de alcaldes, son 68 de Vizcaya y 40 de Guipúzcoa los que han decidido paralizar la vida corporativa ante la visita del presidente Suárez al País Vasco.

Dentro de estos 108 Municipios paralizados, destacan los de Bilbao, Baracaldo, Durango, Galdácano, Guecho, Bermeo, Orduña, Arrigorriaga, Zalla, Valmaseda, Ondárroa, Santurce y Yurre, por Vizcaya, y Zarauz, Vergara, Elgóibar, Azpeitia, Orio, Fuenterrabía, Villafranca de Ordicia y Lazcano, por Guipúzcoa.

Diario 16/10-diciembre-80

NACIONAL

 

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