El PNV se niega a suscribir el documento del frente por la paz     
 
 Diario 16.    20/02/1980.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

El PNV se niega a suscribir el documento del frente por la paz

El PNV se ha negado a suscribir el documento del frente por la paz por considerar que socialistas y comunistas quieren convertirle en su acólito. Tras esta retirada nacionalista el documento no ha prosperado porque «ya no tendría operatividad».

Bilbao (Corresponsal) — Los representantes del PNV en la reunión para constituir el Trente por la democracia y la autonomía se negaron a suscribir el documento que había sido asumido por el PCE, Partido Socialista, EKA y ESEI, después de una consulta hedía a Carlos Garaicoechea, a las cinco de la madrugada del martes.

Después de seis reuniones y cuarenta horas de trabajo, el tenia de las competencias de la Junta de Seguridad y ciertas matizaciones sobre las leyes orgánicas previstas por el Gobierno, lucieron que el PNV se negase a firmar el documento. Mientras Roberto Lerchundi, secretario general del Partido Comunista de Euskadi, y José María Benegas, del PSE PSOE, acusaban a los dirigentes nacionalistas de irresponsabilidad por esta postura, Garaicoechea defendió a su partido afirmando que «querían que el PNV fuese su acólito y aseguraban que su presencia en estas reuniones era fundamental, pero no aceptaban nuestras bases mínimas».

lisas bases mínimas, según el propio Garaicoechea, estaban basadas en la formulación de unas competencias sustanciales para la Junta de Seguridad, que supusiesen «un control y

conocimiento mínimo de los efectivos policiales, y pudiera recabar su aumento o disminución en función de las circunstancias».

Además, los nacionalistas consideraban procedente que esta Junta tuviera competencia en materia de decidir sobre las manifestaciones y actos públicos, • o sobre el acuartelamiento de las FOP, sobre la investigación en caso de irregularidades en las actuaciones policiales y marcar la política de orden público que haya ,de seguirse en el País Vasco, una vez entrado en vigor el Estatuto.

Lerchundi consideró que osla pretensión nacionalista era una ingenuidad, y Benegas su apoyó en las competencias del Estatuto de autonomía para rechazar estas pretensiones.

Ambas formaciones de la izquierda acusaron a los dirigentes del PNV y, en especial, a Xabier Arzallus de utilizar la promesa de su firma en el documento, «como aval de su actitud en el Parlamento español y tratar de cubrirse ante este grave error político». Benegas aseguró que el PNV pretendía que «apoyásemos su filosofía en las leyes orgánicas, sin aparecer ellos por el Parlamento», al tiempo que Lerchundi afirmaba que «el PNV no puede pretender que el resto de los partidos secunden su política».

Sin embargo, Carlos Garaicoechea volvió a insistir en que crear una Junta de Seguridad sin competencias «sería engañar a nuestro pueblo. No basta con decirle que hacemos un Gobierno provisional, si no tiene facultades».

En consecuencia, tras esta ruptura, socialistas y comunistas se mostraron de acuerdo en considerar que era imposible formar el frente por la paz sin el partido mayoritario, «ya que no tendría operatividad». Aunque se mostraron partidarios de continuar abiertos a proseguir iniciativas de este tipo, acusaron al PNV de «irresponsabilidad, no querer luchar contra la violencia, radicalizar su política y echar por tierra cuarenta lloras de negociación».

 

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