Un golpe a la policía autónoma     
 
 Diario 16.    11/01/1980.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Un golpe a la Policía autónoma

El asesinato del comandante Jesús Velasco Zuazola, jefe de los miñones alaveses, la víspera de la entrada en vigor del Estatuto de Guernica, es un duro golpe de los terroristas contra la futura Policía autónoma vasca. La sangre vertida ayer, no sólo siega la vida de un hombre, sino que intenta abordar uno de los mecanismos clave para la definitiva pacificación del País Vasco.

La Constitución, en su artículo 149, establece «la posibilidad de creación de Policías por las comunidades autónomas en la forma que se establezca en los respectivos Estatutos, en el marco de lo dispuesto en una ley orgánica».

Esos mecanismos ya están en marcha. La ley Orgánica sobre las Policías de las Comunidades Autónomas está en avanzado trámite parlamentario y el Estatuto para el País Vasco es, precisamente hoy, una realidad al haber entrado en vigor.

Actualización foral

La base de creación de la Policía vasca está en la actualización del régimen foral, previsto en la disposición adicional primera de la Constitución. Y esto quiere decir ni más ni menos que la puesta al día de los tradicionales miñones y mikeletes. Los miñones, la Policía foral alavesa, el último reducto de la Policía autónoma vasca, se quedaron ayer descabezados.

Dependerá del Gobierno vasco

El Estatuto de Guernica establece que el fin de la Policía autónoma es «para la protección de las personas y bienes, y el mantenimiento del orden público dentro del territorio autónomo, quedando reservados en todo caso a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado los servicios policiales extracomunitarios y supracomunitarios, como la vigilancia de puertos, aeropuertos, costas y fronteras, aduanas, control de entrada y salida en territorio nacional de españoles y extranjeros, régimen general de extranjería, extradición y expulsión, emigración e inmigración, pasaportes y documento nacional de identidad, armas y explosivos, resguardo fiscal del Estado, contrabando y fraude fiscal del Estado».

La futura Policía autónoma dependerá del nuevo Gobierno vasco, sin perjuicio de las que puedan tener las Diputaciones Forales —como es el caso de los miñones alaveses— y Corporaciones Locales, como las Policías Municipales.

La dotación inicial de la Policía vasca parte del actual cuerpo de miñones de la Diputación Foral de Álava, al que se añaden los cuerpos de miñones y mikeletes, dependientes de las Diputaciones Forales de Vizcaya y Guipúzcoa, que precisamente hoy, se restablecen con la entrada en vigor del Estatuto vasco.

Posteriormente, estos cuerpos podrán refundirse en uno sólo y procederse a una reorganización para asumir las nuevas competencias.

101 miñones en Álava

En el momento de creación de las Policías autónomas únicamente existían cuerpos de este tipo en Álava, con los citados miñones, y en Navarra, donde aún subsisten los forales, si bien, en ambos casos con reducidas competencias, siempre menores a las que les atribuirá la ley Orgánica sobre las Policías de las Comunidades Autónomas.

Los actuales miñones alaveses forman una dotación de 101 personas, que se distribuyen así: 75 miñones de primera, 10 de segunda, ocho cabos, cuatro sargentos, dos brigadas, un subjefe y un jefe, procedentes los dos últimos del Ejército. El comandante-jefe de los miñones alaveses era Jesús Velasco Zuazola.

Las funciones actuales de este cuerpo foral autónomo es la vigilancia y el auxilio en carretera, dependiendo de la Guardia Civil de Tráfico; servicio de comandancia para expedir permisos especiales de circulación; servicio de guardia en la Diputación Foral de Álava; vigilancia en museos provinciales; custodia de estaciones de autobuses y mercados; auxilio para casos de incendios y catástrofes, así como ciertos servicios de vigilancia en ríos.

El cuerpo de los millones alaveses tiene su origen histórico en la Hermandad de Álava, que arranca de tiempos anteriores a la Santa Hermandad de los Reyes Católicos. Están autorizados para portar armas cortas.

 

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