Fabricados para Lemoinz. 
 Vitoria: Vuelan una partida de acumuladores     
 
 ABC.    05/02/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

FABRICADOS PARA LEMONIZ

VITORIA: VUELAN UNA PARTIDA DE ACUMULADORES

Vitoria, 4. (Agencias.) Tres individuos armados explosionaron varias pilas que se encontraban en un almacén de Vitoria dispuestas para su traslado a la central nuclear de Lemóniz, después de buscar al encargado en su casa y conducirle aquel lugar.

Fuentes policiales han facilitado a Europa Press la siguiente versión sobre los hechos ocurridos:

Hacia las diez y cuarto de la noche se recibió una llamada anónima en el domicilio de Ricardo Mendiguren, encargado del almacén de la empresa Segasa (Pilas Tximist).

Minutos más tarde, cuatro individuos armados con pistolas llamaron al domicilio del señor Mendiguren. Abrió la puerta el hijo del encargado, quien fue empujado al interior de la casa por los desconocidos, uno de los cuales dijo que eran de ETA.

Un encapuchado se quedó en casa del señor Mendigueren con la esposa de éste y con sus hijos, mientras los otros obligaron al encargado de la empresa a que les condujera a la factoría donde trabajaba, sita en Gamarra, en su propio automóvil, un Seat 131, BI-2873-C.

E! señor Mendiguren —han agregado las fuentes policiales—facilitó a los desconocidos la entrada en la empresa, en la que se encontraban dos vigilantes jurados. Los tres etarras entraron en la factoría y se apoderaron de los revólveres de los vigilantes, quienes tenían las armas en el interior da unas taquillas. También forzaron otras taquillas, en cuyo interior había otros seis revólveres, con su correspondiente munición.

BOMBA RETARDADA.—Poco después, preguntaron a los empleados dónde se encontraban las baterías destinadas a la central de Lemóniz. Se les informó cuáles eran las piezas, comenzaron a sacarlas fuera del almacén, donde quedaron agrupadas. En esta operación tardaron unas tres horas, y cada treinta minutos, aproximadamente, hacían llamadas telefónicas al domicilio del señor Mendiguren, para informar al compañero del comando sobre el desarrollo de las operaciones, para lo que utilizaron algunas carretillas.

Seguidamente colocaron una bomba de relojería junto a las pilas y emprendieron la huida, no sin antes atar a los do guardas jurados y al encargado del almacén, quien logró soltarse minutos después y advirtió de lo ocurrido a un directivo de la empresa hacia las tres y cuarto de la madrugada.

Según se cree, la cantidad de explosivo utilizada podría ser un kilogramo de «goma-2», aunque, por el momento, no se tiene certeza al respecto.

GRANDES PERDIDAS. — Los acumuladores de la central de Lemóniz volados en Vitoria estaban destinados a la segunda unidad de la citada central. Los daños causados en las baterías no tendrán, en consecuencia, repercusión en la puesta en marcha de la primera unidad de la central nuclear, prevista para el segundo semestre del próximo año.

Fuentes de Iberduero señalan que los daños podrían ascender a treinta o cuarenta millones de pesetas.

 

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