Autor: Muguerza, J. R.. 
 Cuatro muertos y numerosos heridos. 
 Los GAE se atribuyen el atentado contra el bar Aldana     
 
 ABC.    22/01/1980.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LOS GAE SE ATRIBUYEN EL ATENTADO CONTRA EL BAR ALDANA

CUATRO MUERTOS Y NUMEROSOS HERIDOS

Bilbao, 21. (De nuestro corresponsal.) De unos seis kilogramos de «goma-2» introducidos en una caja de pastas estaba compuesto el artefacto que en la madrugada del domingo hizo explosión junto a la puerta de entrada del bar Aldana, sito en el término municipal de Baracaldo, distante unos seis kilómetros de la capital bilbaína. Como consecuencia de la explosión resultaron muertas cuatro personas y heridas más de una docena. Dos de ellas muy graves. El atentado, que ha conmovido a la opinión pública, ha sido reivindicado esta mañana por GAE (Grupos Armados Españoles) en una llamada telefónica al diario guipuzcoano «El Diario Vasco».

El propietario del bar, don José Ángel González Arríela, que resultó herido, es miembro del Partido Nacionalista Vasco y, según nos manifestó personalmente, no había recibido ningún tipo de amenaza en los dieciocho años que lleva regentando el negocio.

UNA CAJA DE PASTAS.—Según ha podido saberse, el explosivo que los especialistas estiman estaba compuesto de una carga de «goma-2», se encontraba introducido en una caja de pastas dejada junto a la puerta del bar, al menos una hora antes de estallar, ya que algunas personas, entre ellas una hija del propietario, asegura haberla visto hacia las doce de la noche.

Hacia la una menos cinco, unos cuatro minutos antes de que se produjera la explosión, llegaba al bar su propietario, don José Ángel González, quien, en compañía de una hija, había asistido a una cena.

A la una de la madrugada, y en el momento en que abría la puerta del estable-

cimiento don Liborio Arana Gómez, uno de los fallecidos, se produjo la explosión, que fue escuchada en todo el barrio y en un amplio radio. Según declaración de ios vecinos, que acudieron escasos minutos después de la detonación a la puerta del bar, el espectáculo del interior del mismo era impresionante. Parte de la onda expansiva afectó a la fachada del edificio y numeroso material del inmueble existente sobre el bar había caído sobre éste, quedando totalmente destruido. Minutos más tarde, miembros de la Policía Municipal y Cruz Roja iniciaban los trabajos para socorrer a las victimas, algunas de las cuales, por su propio pie, pudieron salir a la calle. Entre la docena de heridos que fueron trasladados a la Ciudad Sanitaria de Cruces, ingresó cadáver Pacífico Sica Zubiaga, de cuarenta años de edad.

Hacia las dos de la mañana, y después de ininterrumpidos trabajos, eran rescatados los cadáveres de María Paz Armiño, de treinta y dos años, esposa del anteriormente citado, y de Manuel Santo Coloma Velasco, de cincuenta y ocho años, viudo También fue recuperado el cuerpo de don Liborio Arana Gómez, quien entraba en el bar en el momento de producirse la explosión y recibió de lleno la onda expansiva

SAINZ, EN BILBAO.—Desde primeras horas de la tarde del domingo, y como consecuencia de los últimos acontecimientos en el País Vasco (un joven asesinado en la localidad de Algorta, los cuatro muertos del bar Aldana y la fuga de la cárcel de Martutene de tres presuntos miembros de ETA) se encuentra en la capital vizcaína don José Sainz, director general de la Policía. Según nos declaró el señor Sainz, el motivo de su presencia en el País Vasco radica en el deseo de llevar personalmente las gestiones sobre estos últimos hechos y hablar con distintas autoridades. Refiriéndose al trágico suceso de Baracaldo, en el que perdieron la vida cuatro personas, señaló que es un ejemplo del clima de violencia en el que se desenvuelve el País Vasco.

HUELGA.—En cuanto a la actividad laboral en el barrio de Alonsotegui, ésta ha sido nula. En una asamblea celebrada en la tarde de ayer se acordó trabajar normalmente y entregar la jornada a los familiares de las víctimas. No obstante, y desde primeras horas de la mañana, los comercios, en su mayoría, han permanecido cerrados.— J. R. MUGUERZA.

 

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