Asesinos en Baracaldo     
 
 Diario 16.    22/01/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Asesinos en Baracaldo

Las sospechas iniciales sobre la paternidad, por llamarla de algún modo, del bárbaro atentado de Baracaldo, que ha cobrado ya cuatro víctimas mortales y otras diez con heridas graves, se confirman. Se trata de un brutal acto de presencia de grupos de extrema derecha en el círculo sangriento del terrorismo.

Esta presencia no es, por supuesto, nueva ni debe sorprender a nadie. La extrema derecha está desde hace tiempo en el juego y a nadie se le oculta que los interesados en imposibilitar una pacificación de Euskadi no son sólo los terroristas ultranacionalistas de ETA militar, sino también sus complementos naturales del fascismo centralista. Y esto incumbe a las apoyaturas políticas que, desde su impune legalidad, alimentan tales actividades asesinas.

La opinión pública española necesita saber sin demora qué son, quiénes componen y en quiénes se apoyan esos llamados Grupos Armados Españoles capaces de organizar una carnicería como la del bar Aldama, de Baracaldo, cuyo más siniestro precedente es la todavía oscura matanza de la cafetería Rolando, en Madrid, y la más reciente de California 47 a cargo de los GRAPO.

Con exactitud matemática, cada vez que en el País Vasco comienza un nuevo acto dirigido hacia la normalización política se comete un acto salvaje de esta especie. No antes del momento preciso, ni después. Sólo cuando un avance de la democracia está a punto de ocurrir y alguien o algo ve en este tipo de actos la posibilidad de frenarlo. Los partidos vascos se disponen a presentar sus candidaturas para las elecciones al Parlamento vasco. Era una conclusión lógica esperar «algo». Ya ha ocurrido y ahora se trata de esperar la «respuesta» de los complementarios del otro signo, que ya hicieron su primer envite de «diálogo» con el asesinato del ultra Jesús García en el bar Yon Kola del mismo Baracaldo.

Por todos los síntomas estamos ante un desalmado debate de metralletas. Esto es lo que los demócratas vascos han de afrontar con todas las consecuencias si quieren sobrevivir, porque la ametralladora se está haciendo protagonista fundamental de la vida política en Euskadi. En el ya tradicional enfrentamiento ETA-FOP, que en algunos instantes ha sido la norma política de las calles vascas, ha surgido un tercer interlocutor: el comando fascista. Y ha surgido precisamente cuando comienza a atisbarse una solución para el establecimiento institucional de una Policía autónoma y, con ella, un cambio de panorama psicológico en las calles de Euskadi.

La acción de ETA se ha desencadenado siempre apoyada en la existencia de una «comunidad de odio» en el pueblo vasco contra la represión centralista que la dictadura mantuvo durante decenios. Las sucesivas acciones de ETA contra las Fuerzas del Orden y contra los «españolistas» vascos ha acabado por generar otra «comunidad de odio», que es el caldo de cultivo de acciones como la del bar Aldama de Baracaldo.

Abandonadas las calles vascas a la acción de comandos asesinos que desde un lado y otro de la barricada buscan la guerra, el pueblo vasco y sus mandatarios empeñados en la tarea de la conquista de la paz, necesitan tomar la iniciativa cuanto antes. ¿Para cuándo deja el PNV su adhesión al frente antiterrorista?

Basta de frenos a la transferencia de poderes al Consejo General Vasco y basta de gesticulaciones electoralistas como contrapartida. Están enjuego cosas mayores.

 

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