Autor: Muguerza, J. R.. 
 Le causó importantes destrozos en la cabeza, al lado de la basílica de Begoña. 
 Una joven etarra disparó contra el teniente coronel     
 
 Diario 16.    20/03/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 26. 

NACIONAL

20-marzo-81/Diario 1

Le causó importantes destrozos en la cabeza, al lado de la basílica de Begoña

Una joven etarra disparó contra el teniente coronel

El teniente coronel Ramón Romeo Rotaeche se encuentra en estado de suma gravedad, tras el disparo efectuado por una joven etarra en las inmediaciones de la basílica de Begoña, en Bilbao, cuando salía de misa. Un único disparo, en la nuca y a bocajarro. Ayer fue intervenido quirúrgicamente.

Bilbao:

José Ramón MUGUERZA

Ramón Romeo Rotaeche, teniente coronel de Artillería, con destino en el Gobierno Militar de Bilbao, de cincuenta y tres años de edad, casado, seis hijos, resultó gravemente herido a primera hora de la mañana al sufrir un antentado a la puerta de la basílica Nuestra Señora de Begoña, en donde había asistido a la misa de nueve y medía de la mañana.

Según testigos presenciales, los autores del hecho fueron dos jóvenes, un hombre y una mujer, quienes aguardaron en el exterior del templo a que concluyera la ceremonia para disparar contra el militar.

El teniente coronel fue trasladado en una ambulancia a la clínica de la Virgen Blanca, en donde fue intervenido quirúrgicamente. A las doce y diez del mediodía los médicos que le atendían lograron extraer el proyectil.

Poco después de conocerse el hecho se personaron en el centro sanitario las primeras autoridades civiles y militares de la provincia. Asimismo, se interesaron personalmente por el estado del herido el delegado general para el País Vasco, Marcelino Oreja, y el consejero del Interior, luis María Retolaza,

Junto a la basílica

El atentado, según todos los testigos presenciales, se produjo hacia las diez menos cinco de la mañana. A esa hora el teniente coronel Ramón Romeo abandonaba la basílica de Nuestra Señora de Begoña, en donde había asistido a la misa de nueve y media de la mañana, como día de precepto que era, aunque no festivo según el calendario laboral confeccionado por el Gobierno Vasco para 1981.

El militar fue uno de las primeras personas en abandonar el templo. Vestido con un anorak azul marino, con capucha y pantalón gris, bajó las escalinatas de la basílica para dirigirse hacia su domicilio.

En el momento en que el teniente coronel caminaba por la .acera una joven, con melena, se acercó por la espalda hasta el militar Romeo, efectuando un único disparo que le alcanzó de lleno en la nuca.

Mientras que la víctima caía de cara sobre las baldosas en medio de la sorpresa y gritos de las personas que salían de misa, la muchacha y un joven que la acompañaba iniciaron la huida corriendo a pie por la calzada de Mayona.

Según los testigos presenciales el joven vestía un jersey de color azul claro y pantalón vaquero, y, al parecer, en la mano derecho llevaba un chubasquero. Respecto a la joven, sobre la que no se ha dado señales de cómo iba vestida, han señalado que tenía una melena morena.

Asimismo se ha sabido que durante el tiempo que duró la misa los dos jóvenes aguardaron sentados en las escalinatas que acceden a la basílica. Durante este tiempo entraron una vez en la iglesia para comprobar que en la misma se encontraba la víctima.

La clínica

Instantes después de caer gravemente herido, Ramón Romeo era recogido por una ambulancia de la Cruz Roja que, circunstancialmente, pasaba por las proximidades de la basílica, trasladando al militar a la clínica de la Virgen Blanca, en donde ingresó a las diez de la mañana. En el lugar del atentado miembros de la Policía encontraron un casquillo marca FN 9 mm. corto.

Hacia las once y media de la mañana los doctores Canales y Menchacatorre —este último sobrino de la víctima— iniciaron la intervención quirúrgica que concluiría pasadas las dos y media de la tarde.

14 litros de sangre

Poco antes llegaban al centro sanitario los familiares del militar, entre los que se encontraba su hermana Marta del Carmen, anteriormente secretaría particular de los gobernadores civiles de Álava y en la actualidad del gobernador general para el País Vasco, Marcelino Oreja.

A las once y cuarto se personaba en la clínica el gobernador militar con un grupo de soldados para donar sangre, ya que la víctima tiene A negativo y sólo admite su grupo o la universal. El total de soldados donantes fueron 35, aproximadamente, así como 15 policías nacionales.

A lo largo de la intervención quirúrgica se administraron al paciente 14 litros de sangre. A las doce y diez del mediodía los facultativos lograban extraer el proyectil alojado en el lóbulo frontal izquierdo.

Hacia las dos y media de la tarde los doctores Canales y Menchacatorre concluían la intervención quirúrigica y aunque manifestaron que habrá que esperar setenta y dos horas para conocer la evolución del paciente se mostraban esperanzados.

Asimismo, al término de la operación se facilitó el siguiente parte médico: Laceración cerebral, estallido de bóveda craneal con desgarro cubiertas meníngeas y seno longitudinal superior. Alojamiento del proyectil en el lóbulo izquierdo.

Se realiza craniectomla frontal izquierda y extracción del proyectil. Pronóstico muy grave, el paciente queda ingresado en el servicio de Reanimación.

Leopoldo Calvo-Sotelo, presidente del Gobierno, y Juan José Rosón, ministro de Interior, llamaron repetidas veces por teléfono para conocer la evolución del herido.

Ramón Romeo Rotaeche nació en Burgos en 1928. Cursó la carrera militar en ´la Academia de Zaragoza.

En 1960, y con el grado de teniente, pasó al puesto de Artillería en Zorroza (Bilbao), en donde logró el ascenso a capitán Posteriormente se incorporó a los acuartelamientos del citado regimiento en Basauri, con el grado de comandante.

Ramón Romeo está casado y tiene seis hijos, técnico, en la construcción y de cálculos de estructuras, trabaja desde hace más de veinte años en Viviendas de Vizcaya, de Bilbao. Tiene una hermana monja en la orden de las Ursulinas y dos hermanos, uno de ellos militar. Otra hermana es secretaria del delegado gubernamental en Euskadi, Marcelino Oreja.

Según familiares del propio teniente coronel, en los distintos ascensos se le ofreció la posibilidad de abandonar el País Vasco, cuestión que fue desestimada por el propio militar. Fuentes próximas al militar han manifestado que el teniente coronel había recibido amenazas, pero desechó repetidas veces protección personal.

 

< Volver