Autor: Irizar, Rafael. 
 Más de veinte mil navarros desfilaron por la capilla ardiente. 
 Pamplona: Gritos contra ETA tras el funeral por el teniente coronel Prieto     
 
 ABC.    24/03/1981.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

MARTES 24-3-81

NACIONAL

Más de veinte mil navarros desfilaron por la capilla ardiente

Pamplona: Gritos contra ETA tras el funeral por el teniente coronel Prieto

PAMPLONA (Rafael (rizar, corresponsal). Bajo un respetuoso silencio y con la asistencia de varios miles de personas que abarrotaron el templo y sus proximidades y la presencia, entre otras autoridades, de los ministros de Interior, de Administración Territorial, asi como del teniente general José Gabeiras Montero, jefe del Alto Estado Mayor del Ejército, se celebró ayer al mediodía en ía iglesia de San Miguel de Pamplona la misa funeral por el alma det teniente coronel y antiguo jefe de la Policía Pora) José Luis Prieto Gracia, asesinado en la noche del pasado sábado.

El féretro, cubierto por una bandera nacional, fue trasladado a la iglesia en un furgón militar y escoltado por ios motoristas de la Policía Foral desde e) Palacio de >a Diputación, donde media hora antes e) teniente general Gabeiras Montero había impuesto, a título postumo, ai fallecido la Cruz al Mérito Civil con distintivo blanco de primera. Una hora antes de oficiarse el acto religioso el templo ya estaba repleto de fieles. Antes del funeral, a su término, en los exteriores del templo (en donde se podía observar uri organizado y eficaz despliegue policial que funcionó en todo momento a la perfección) la comparía Montejurra del batallón América-66 del acuartelamiento de Ansoain rindieron honores y desfilaron ante el féretro, que posteriormente sería introducido en et recinto sagrado a hombros de oficiales del Ejército y miembros de la Policía Foral. En el interior ocupaban sitiales preferenciales, además de la viuda, hijos y familiares del teniente coronel asesinado, entre los que estaba su cuñado, el general Sáez de Tejada, los ministros Rosón y Martín Villa, el teniente general jefe del Alto Estado Mayor del Ejército, José Gabeiras Montero; el teniente general de la Capitanía de la VI Región, Luis Polanco Mejorado así como el general inspector jefe de ía Policía Nacional, José Sáenz de Santamaría. Aunque se había anunciado el día.

anterior la presencia del ministro de Defensa, el señor Oliart no viajó, finalmente, a Pamplona. También en (as primeras fitas se encontraban ¡os gobernadores civil y militar, tos presidentes de la Diputación y Parlamento navarros; los diputados de UCD y PSOE, la totalidad de ios diputados en Cortes y senadores por ía provincia y tos representantes de los partidos y grupos parlamentarios de UCD. PSOE, UPN, PNV y partidos Comunista y Carlista. También entre ¡os numerosos jefes y oficiales del Ejército asistentes al funeral estaba el general de la Guardia Civil señor Atares.

MISA CONCELEBRADA

La misa de cuerpo presente, que fue concelebrada por 27 sacerdotes, estuvo presidida por el jesuíta Manuel Briones Sáez de Tejada, primo de la viuda del teniente coronel Prieto. Mientras se celebraba el oficio religioso con un impresionante silencio en el interior, en eí exterior una multitud que se puede estimar en unas 5.000 personas, se agolpaban por la plaza de la Cruz prorrumpiendo de vez en cuando en cerradas ovaciones. A la terminación de la misa los presentes en la calle, algunos de los cuales enarbolaban banderas nacionales y de Navarra» aplaudieron fuertemente mientras iba saliendo el féretro, los familiares y las primeras autoridades civiles y militares, a la vez que se oían gritos que decían «justicia sí, medallas no» y «ETA asesina».

Otros, en cambio, sí fueron coreados fuertemente, como los vivas a España y al Ejército y las frases «Navarra sí, Euskadi no» y «viva Navarra Foral y española». Posteriormente se desarrollaría una manifestación de escasos cientos de personas por tas calles céntricas de la ciudad. Al igual que al inicio del funeral el féretro fue despedido por los mismos honores militares, siendo introducido en el furgón militar, que directamente partió para la localidad logroñesa de Torrecilla de los Cameros.

IMPRESIONANTE DESFILE

De «sobrecogedora, impensable y emotiva» fue calificada por un familiar del teniente coronel Prieto la respuesta popular y espontánea de dolor que el pueblo navarro demostró ef domingo al acceder en masa a ia capilla ardiente instalada en la Diputación.

Según estimaciones de los servicios de la Duputación Foral, unos 20.000 pamploneses pasaron durante la jornada del domingo por el Salón del Trono para orar por el alma del teniente coronel y ex jefe de la Policía Foral asesinado. Durante las horas del mediodía y últimas de la tarde la multitud que quería pasar ante el cadáver del señor Prieto era tal que se llegaron a formar colas por el exterior del palacio y calles adyacentes.

Sobre las cinco de la tarde se personaron en Pamplona por vía aérea ei ministro de Defensa. Alberto Oliart, y el teniente general jefe de! Estado mayor del Ejército, José Gabeiras Montero, para orar ente el cadáver del señor Prieto y asistir a una misa que se ofició en ia capílla del palacio. Posteriormente y después de dar el pésame a los familiares, estas personalidades se reunieron con el presidente y diputados torales presentes y otras autoridades. A las siete de la tarde el ministro y el teniente general abandonaban Pamplona para asistir en Madrid a la reunión de Junta de Jefes de Estado Mayor que estaba programada para esa hora.

ENTIERRO EN UN PUEBLO DE LA RIOJA

El furgón del Ejército de tierra que transportaba el féretro llegó a Torrecilla de Cameros aproximadamente a las cuatro, procedente cíe Pamplona. Fue recibido por el capitán general de la VI Región Militar, las primeras autoridades militares,, civiles y religiosas de la Rioja, numerosos generales, jefes y oficiales del Ejército, entre ellos numerosos compañeros de! teniente coronel asesinado.

Casi la totalidad dejos vecinos de la localidad estuvo, asimismo, presente en el recibimiento, aplaudiendo a la llegada del féretro y dando continuos vivas a España y a las Fuerzas Armadas. También se oyeron gritos de «ETA asesina».

 

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