Autor: Reinlein García-Miranda, Fernando. 
   Sonó la hora del PNV     
 
 Diario 16.    26/03/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Sonó la hora del PNV

Fernando Reinlein

Tras las medidas anunciadas por el Gobierno, algunas de las cuales ya han sido puestas en marcha en el País Vasco, todo parece indicar que la hora del PNV ha llegado ya. Los socialistas, en una comida ofrecida a la prensa madrileña el lunes, cargaban la responsabilidad de lograr una salida a la crisis vasca y sus implicaciones con los poderes fácticos, en un cambio de actitud de los peneuvistas.

Ahora, cuando el poder militar va a intervenir en la lucha antiETA, la posición de los nacionalistas vascos adquiere especial importancia. Los militares no entienden la postura ambigua de los seguidores de Carlos Garaicoechea en el tema independentista. Una declaración tajante del PNV que explicítase los limites del sentimiento independentista del partido mayoritario en Euskadi, podría hacer que los sectores moderados de las Fuerzas Armadas apostasen claramente por la opción autonómica.

A este respecto, las declaraciones de ayer del lendakari vasco son positivas, pero , no suficientes.

Garaicoechea aceptó las medidas del Gobierno como no excepcionales, pero nada dijo del problema de fondo y de cuál iba a ser la estrategia a medio y corto plazo de su partido.

Pero por el momento, aunque la situación es especialmente difícil en el norte, puede decirse que se han localizado las tensiones y los problemas. Las compañías de guerrilleros están en el Pirineo, y buques de guerra han llegado a los puertos vascos. Esto ha supuesto, según algunos conservadores, el voto de confianza dado a las Fuerzas Armadas tras el fallido golpe militar del 23 de febrero. Pero si los resultados no son satisfactorios, la escalada puede crecer y las Fuerzas Armadas exigir más responsabilidades a la hora de actuar.

Tentación viva

Por otra parte, la tentación golpista sigue viva dentro de algunos sectores militares; y al cabo de más de un mes no se detectan medidas clarificadoras en esa dirección. Alberto Oliart, ministro de Defensa declaró ayer a los corresponsales extranjeros que él prefiere recabar toda la información posible antes de actuar. Pero también parece que la sombra del anterior ministro todavía planea en el palacio de Buenavista.

Fuentes socialistas apreciaron que algún cambio en la estructura creada por Rodríguez Sáhagún podría interpretarse como una crítica a la gestión de Sahagún, quien en definitiva no supo detectar ni desactivar el golpe del 23-F. Para los socialistas la critica esté en la mente de la mayoría de los observadores, que ven, sin embargo, cómo se mantienen esas estructuras, y fundamentalmente las de los servicios de información.

En definitiva puede decirse que la presión institucional de las Fuerzas Armadas se ha canalizado y orientado en otra vertiente hacia el País Vasco. La democracia ha ganado tiempo y ahora la pregunta es si nuestra clase política sabrá aprovecharlo.

 

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