Se había fugado de un acuartelamiento donde hacía la "mili". 
 Un etarra soldado se suicida y hiere a un sargento de la Guardia Civil     
 
 Diario 16.    28/03/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Se había fugado de un acuartelamiento donde hacía la «mili»

Un etarra soldado se suicida y hiere a un sargento de la Guardia Civil

24, en el acuartelamiento de la sección de Equitación y Remonte que el Ejército de Tierra tiene en el barrio madrileño de Campamento, en el extrarradio de la capital. Jesús Urbien Orbegozo, que cumplía el servicio militar en esta sección, natural de Bilbao, de ideología abertzale, se siente vigilado.

Apenas acaban de transcurrir las setenta y dos horas del último asesinato etarra en su nueva ofensiva contra el Ejército, y las medidas contra la organización terrorista se acrecentaban de una manera espectacular. Entre Vizcaya y Guipúzcoa sumaban más de una treintena de detenidos, algunos realmente integrados en comandos informativos de ETA.

Urbien Orbegozo comenzó a notar «cosas raras». Sentía como si en las últimas horas alguien controlase todos sus movimientos, tenía la impresión de que iba a ser descubierto.

Armado de un cuchillo, se acercó, vestido todavía con su traje de faena, al chófer de un coronel del acuartelamiento y le sustrajo la pistola reglamentaria y los dos cargadores que éste tenía. Rápidamente se dio a la fuga, escondiéndose, según se cree, en Madrid.

La autoridad militar notificó inmediatamente el incidente a la Policía, quien alertó a sus dotaciones para intentar localizar al joven, vestido todavía con el uniforme de faena. La Guardia Civil extremó la vigilancia en las salidas de la capital hacia el País Vasco, especialmente en los soldados que habitualmenté hacen auto-stop en Alcobendas.

Las siguientes noticias sobre el paradero de Urbien se tienen en la noche del jueves cuando un camionero denuncia que, a la altura de La Cabrera, a unos 60 kilómetros en la carretera

radial 1, Madrid-Irún, un joven vestido de soldado bahía intentada secuestrarle a punta de pistola.

Fuerzas de las patrullas rurales y de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil intensifican la vigilancia en toda la zona, alertando a los responsables de los hoteles y alojamientos. Por la mañana, numerosos camioneros que pernoctaron en estos lugares fueron cacheados por las Fuerzas.

Sobre las once de la mañana, la patrulla de dos miembros de la Guardia Civil, un sargento y un número, que habitualmente hacen la ronda en los cinco kilómetros que separan el pueblo de Lozoyuela de la estación de Renfe, descubrieron, junto a un puente, a un joven, vestido de soldado, que les infundió sospechas.

Los dos agentes le dieron el alto y se inició entonces una persecución tras el joven. A partir de

aquí los hechos están muy confusos. Las fuentes oficiales se contradecían en 1 a tarde de ayer. Los guardias civiles de la dotación de Lozoyuela que conversaron con DIARIO 16, así como los vecinos de la localidad y de otras próximas, manifestaron que el joven al verse rodeado se disparó un tiro en la boca. El proyectil, siempre según estas fuentes, rebotó en una de las numerosas rocas del lugar y fue a incrustarse en el cuerpo del guardia civil Ángel Olivan Andrea, que le apuntaba, por detrás, con su arma reglamentaria.

El etarra soldado murió prácticamente en el acto, mientras el guardia herido era trasladado urgentemente a Madrid e internado en el centro Ramón y Cajal, El parte médico señaló que el proyectil, cuya fuerza había disminuido sensiblemente, le entró por el hígado, llegando hasta el pulmón. El pronóstico era en la tarde de ayer de grave.

La esposa del presidente Calvo-Sotelo visitó al herido en el centro sanitario, a media tarde, interesándose por su estado.

Por otra parte, el cadáver de Urbien Orbegozo, una vez que el juez ordenó su levantamiento, fue conducido al depósito de Lozoyuela, donde varios de los compañeros le reconocieron, y, más tarde, un furgón militar lo trasladó hasta el hospital Gómez Ulla, en donde hoy se le practicará la autopsia

 

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