Autor: Salas, Juan Tomás de. 
   A por ellos     
 
 Cambio 16.    30/03/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Editorial

A por ellos

ETA se quitó la careta vasca al lanzar el fin de semana pasado el más formidable ataque contra el régimen de libertades vigente en España desde hace bien pocos años. Sus dos semisacramentales asesinatos de dos militares, realizados escasos días después del fallido golpe de Estado, pusieron los pelos de punta a la ira del país, trataron por todos los medios de provocar al Ejército a saltarse la legalidad, e hicieron tañer todas las campanas de alarma y de rebato contra esa cuadrilla de asesinos que quiere recomponer como sea por aquí la funesta máquina de la violencia sin ley y la opresión sin límites. Quieren guerra, y tendrán guerra.

el régimen adopta todas las medidas de fuerza necesarias para hacer frente a la guerra subversiva de ETA -y un Estado moderno cuenta con recursos dentro de la legalidad más que suficientes para esta tarea-, o el régimen se pudrirá sin pena ni gloria sobre nuestras cabezas. Otra esperanza de civilidad y grandeza de España arrasada por la vesanía local y la manipulación extranjera de problemas españoles. Sin la aviesa «neutralidad» de Francia y la poderosa cooperación soviética, el terrorismo en España sería problema residual de peligrosidad escasa. En otras épocas y en otros tiempos se romperían de inmediato las relaciones con Francia y la URSS -te ruptura con la URSS no hay que descartarla aún- y se cerraría a cal y canto la frontera con Francia. Los asesinos de San Juan de Luz que asesinen en Bayona.

Pero como con nuestra querida amiga Francia no podemos pelear a muerte, nos tocará pelear más duro y en peores condiciones en el lado de acá de nuestras fronteras. Por lo tanto, hay que cambiar de estrategia. Varios años predicando Suárez que «no caeremos en la provocación» nos han conducido a un recodo histórico en donde estamos sumidos en la provocación hasta la coronilla. La exasperación de una parte creciente de la opinión nacional ante lo que considera inacción del Gobierno frente al terror y sus amigos, ha quebrantado lo bastante la legitimidad del régimen como para servir de tapadera aparente a las aventuras autodestructoras del golpe de Estado. Hasta aquí hemos llegado, y ni un paso más atrás. O el régimen se defiende sin vacilaciones ante el terror, o la ilegalidad, la estupidez y el baño de sangre se apoderarán otra vez de nuestra querida España.

La salida está muy clara: mano dura frente al terror y sus cómplices. Con la ley en una mano y la fuerza en la otra, el Estado democrático cuenta con recursos suficientes para responder al terror con la violencia legítima, para poner en fuga o en cárcel o en tumba a los comandos asesinos, para destrozar las coberturas políticas de los bárbaros armados y para recomponer en el País Vasco la presencia de la ley y la presencia del Estado. Sólo así será posible, y nos lo habremos ganado todos, el derecho a ser libres, el derecho a las autonomías, el derecho a construir una España normalizada y en paz.

El Gobierno ha adoptado, por primera vez en muchos años, medidas tajantes para hacer frente a la violencia y a la provocación. La oposición socialista entiende y apoya la acción del Gobierno. El Parlamento está decidido a dotar al ejecutivo de los recursos legales precisos para defender la Constitución frente a la rebelión y el terrorismo. Si seguimos así, ganamos sin duda alguna. Habrá víctimas en el camino -nuestras y de ellos, pero morir se entiende en la lucha por la paz, lo que no se entiende es la muerte de un hombre honrado cuando unos matan y nosotros no luchamos lo bastante. ETA y sus amigos seguirán matando, pero en pocos meses van a tener que refugiarse en las alcantarillas. El ejemplo de Navarra es excelente. Se acabó la pública defensa y apoyo al terror. Si usted es partidario del asesinato, ya puede salir corriendo antes de que le caiga encima sin contemplaciones el peso de la ley. Herri Batasuna debe desaparecer.

Juan Tomás de Salas

 

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