Los duros de ETA  :   
 Viven en Francia, pero asesinan en España: son los "cerebros" de ETA militar. 
 Cambio 16.    30/03/1981.  Páginas: 6. Párrafos: 93. 

Los duros de ETA

Viven en Francia, pero asesinan en España: son los «cerebros» de ETA militar

EL ministro del Interior, Juan José Rosón, se dejaría cortar gustosamente una mano por cazarles y enjaularles. Y aun así se quedaría corto. Porque los «milis» son de armas tomar. Donde ponen el ojo, ponen la bala. Y no sólo no fallan, sino que cuando planifican una escalada terrorista en toda regla, colocan a España entera con el corazón en un puño.

Los dirigentes de la organización, todos juntos, según fuentes policiales, no pasan de 30 personas, llenen una edad media de treinta y un años y para ellos la democracia no cuenta. En octubre de 1977 el Gobierno les concedió la amnistía, los puso a todos en libertad, pero han vuelto a las andadas.

El número de secuestros y asesinatos que han acumulado sobre sus espaldas en los tres últimos años ponen los pelos de punta. Doscientas cincuenta y cuatro personas han sido abatidas por las metralletas etarras desde que se implantó la democracia en España. Otras 83 han sido secuestradas y 342 instalaciones militares y civiles han saltado por los aires con la «Goma-2» manejada por los comandos de ETA.

Lo más preocupante, según todas las fuentes, es que si ETA militar no hubiera existido, no habría habido tampoco 23 de febrero, ni tenientes coroneles de la Guardia Civil que intentaran arrastrarnos al oscuro túnel de la dictadura. Sin ETA, España sería un paraíso.

Quienes deciden en la organización

son, fundamentalmente, tres personas: Domingo Iturbe Abasólo, alias «Txomín», Juan Lorenzo Santiago Lasa Michelena, «Txiquierdi», y Eugenio Echeveste Aranguren, «Antxon».

El jefe máximo e indiscutible de la organización, según los datos que hace ocho días tenía la policía, es Domingo Iturbe, un tornero de treinta y siete años, nacido en Mondragón (Guipúzcoa) y casado con la etarra María Aránzazu Sasiaín, alias «Arantxa». De él dependen todos los comandos «legales» e «ilegales», las armas y el dinero.

Domingo Iturbe controla también el fichero de los militantes de ETA, integrado por una fotocopia del carné de identidad y tres fotografías que cada integrante de la organización está obligado a entregar a sus jefes en el momento en que ingresa en ETA.

«Txomín», en consecuencia, es el hombre más buscado por la policía española y por los comandos de mercenarios que actúan en el sur de Francia.

Máximo dirigente y jefe de los comandos «legales» e «ilegales» de ETA militar.

Nació en Mondragón (Guipúzcoa). Treinta y siete años. Ajustador. Casado con María Aránzazu Sasiaín, dirigente de ETA.

Como máximo responsable de ETA militar, es la persona que ha ordenado todos los secuestros, atentados, asesinatos y extorsiones que ha llevado a cabo todos los comandos «legales» e «ilegales» de ETA, rama militar. Directamente ha tomado parte en seis secuestros, 14 atracos y 20 asesinatos. Entre ellos, el secuestro del cónsul alemán en San Sebastián, Eugenio Beihl, el asesinato del almirante Luis Carrero Blanco, en la dirección de la voladura de la cafetería «Rolando» de Madrid, donde murieron 12 personas y resultaron heridas 69, y de un intento de secuestro de la familia real, en agosto de 1974, en Francia.

Responsable máximo de los comandos «ilegales».

Nació en Rentería (Guipúzcoa). Veintiséis años. Estudiante. Soltero. Se entrena militarmente en Argelia y Francia. Se le acusa de del asesinato de siete policías y guardias civiles; de un intento de asalto a la prisión de Burgos; del asesinato del alcalde de Oyarzun, Antonio Echevarría Albizu; del atentado que costó la vida en Madrid al general de Brigada Juan Manuel Sánchez Ramos y al teniente coronel José Antonio Pérez Rodríguez, y del asesinato del magistrado del Supremo, José Mateu.

Este país

Eugenio Echeveste Aranguren, «Antxon»

José Luis Ansola Larrañaga, «Pello el viejo»

Responsable de la oficina política de ETA militar.

Nació en Pasajes de San Juan (Guipúzcoa). Treinta años. Es el responsable de impartir los cursillos doctrinales a los comandos «legales» de ETA y de decidir la cadencia y la oportunidad de la lucha armada. En 1975 militaba en Ikasle Abertzale Socialiste Erakundea (IA-SE), plataforma juvenil de ETA.

En 1976 se integró en los «poli-milis» y de ahí pasó a ETA militar.

Jefe de los comandos «ilegales», con «Txiquierdi».

Nació en Baracaldo (Vizcaya). Veinticuatro años. Estudiante. Soltero. En julio de 1976 se entrena militarmente en Argelia. Dos años más tarde asesina a un sargento de la Policía Nacional y hiere a otros tres. En 1978 asesina a dos guardias civiles en el mercado de Atocade San Sebastián. T parte en el asalto a la Comandancia Naval de Fuenterrabía, y dispara contra dos policías en el bar «Urgull» de San Sebastián, que resultan muertos.

Junto con «Kirru», jefe de los comandos «legales».

Nació en Villafranca de Ordicia (Guipúzcoa). Veintisiete años. Estudiante. Soltero. Fue uno de los responsables de impartir los cursillos militares a los comandos «legales» de ETA en el sur de Francia. En 1973 participó en las reuniones preparatorias del asesinato del almirante Luis Carrero Blanco.

Poseriormente toma parte en la muerte de un subteniente y un guardia civil. En septiembre de 1975 intentó secuestrar a Carlos de Godo y Valls, conde de godo.

Jefe de los comandos «legales». Nació en Ondárroa (Guipúzcoa). Tiene veintiséis años. Soltero. Pertenece a ETA desde el año 1973. Se entrena militarmente en Souma (Argelia) y en el monte Irasi (Francia).

Se le acusa de los asesinatos del conductor Carlos Aguimberri Elorriaga y del alcalde de Galdácano, Víctor Legorburu Ibarreche. Fue también el responsable del comando que, en el año 1978, intentó secuestrar a Agustín Una, alcalde de Amorebieta.

Responsable del apoyo logístico (armamento) y del entrenamiento militar de los comandos «legales».

Nació en Ondárroa (Vizcaya). Treinta años. Soltero.

Acusado del intento de secuestro del embajador de España en Bruselas, Alberto Ullastres; del intento de secuestro de la familia real en Cannes en el año 1974 y de numerosos atracos. Es el responsable de enseñar el manejo de las armas y explosivos a los comandos de ETA en el sur de Francia y del suministro de explosivos y armas a la organización.

Jefe de los comandos de información.

Nació en Guipúzcoa. Cuarenta y cinco años. Soltero. Autor del asesinato del alcalde de Galdácano, Víctor Legorburu, y una docena de atentados más. Se ocupa de la creacin de comandos de información en el interior y de recopilar todos los datos para la colocación de explosivos y la ejecución de asesinatos. Es también responsable de la infraestructura de la organización.

Eso le obliga, según fuentes policiales, a ir siempre armado y a llevar cuatro guardaespaldas provistos con «marieltas».

En los seis últimos meses el máximo dirigente de ETA ha usado 20 domicilios diferentes y más de 30 vehículos para efectuar sus desplazamientos. «Gracias a ello -se reveló a CAMBIO 16- ha escapado a los tres intentos de atentado de que ha sido objeto en ese tiempo.»

Si Iturbe está considerado en ETA como una persona conciliadora y pragmática dentro de lo que cabe, sus lugartenientes Juan Lorenzo Santiago Lasa Michelena y Eugenio Echeveste Aranguren son dos hombres de la línea dura. No en vano tanto Lasa, alias «Txiquier-di», como Aranguren, alias «Antxon», proceden de los «Talde Bereziat» o comandos especiales de ETA (p-m), que en 1977 se escindieron de los «polimilis» para integrarse en ETA militar y que, en la actualidad, son los responsables del 70 por 100 de los asesinatos de la organización.

Eugenio Echeveste, «Antxon», un guipuzcoano de treinta años, nacido en Pasajes de San Juan, es el responsable del aparato político de ETA desde el 21 de diciembre de 1978. Ese día, el Batallón Vasco Español hizo saltar por los aires a su antecesor, José Miguel Beñarán Ordeñara, alias « Argala», quien cinco años antes había asesinado con otros compinches por el mismo procedimiento al almirante Luis Carrero Blanco.

Como tal ideólogo, «Antxon» es la persona que decide el momento en que ETA debe darle al gatillo y selecciona a las víctimas de acuerdo con los objetivos de la organización.

Frente a un Echeveste «frío y calculador», Lasa Michelena, «Txiquierdi», es el hombre de acción, el más «malo» de ETA.

Nacido en Rentería hace veintiséis años, «Txiquierdi» ha pasado también por los santuarios terroristas de Argelia, Libia y Yemen del Sur, y es la persona que manda directamente los comandos «ilegales».

Como responsable de uno de esos comandos, Lasa Michelena asesinó en Madrid, el 21 de julio de 1978, al general de Brigada Juan Manuel Sánchez Ramos y, más tarde, al magistrado del Supremo José Mateu Canoves.

Después de dispararle un tiro en la nuca al juez Mateu Canoves, «Txiquierdi» y su comando escaparon del barrio de Salamanca, uno de los más congestionados de Madrid, en una motocicleta. Con ello, el etarra ponía en práctica una de las enseñanzas aprendidas en Argelia a finales de 1976, donde los terroristas contaban con motocicletas «Montesa», de fabricación española, para practicar la guerrilla urbana.

Este dato, que ha sido revelado a la policía por el fallecido etarra José Arregui Izaguirre, pone de relieve, una vez más, los apoyos exteriores que ETA ha tenido en los últimos años.

El cursillo terrorista de Argelia, que duró cuatro semanas, se celebró, según Arregui, en la Escuela de la Policía argelina, en la localidad de Souma.

Durante ese tiempo, 20 activistas de ETA militar aprendieron a disparar todo tipo de armas cortas, a fabricar explosivos y a preparar cuidadosamente sus atentados. Según Arregui, cada uno de los participantes efectuó unos 4,000 disparos -la munición que emplea normalmente el Ejército español para preparar a 40 soldados- y recibieron 1.000 francos de las autoridades argelinas para gastos personales.

ETA militar, sin embargo, no quedó satisfecha con el cursillo terrorista. Sus comandos no pudieron practicar con bazookas y morteros, como estaba previsto, porque el presupuesto militar no alcanzaba para tanto, de acuerdo con la información que les facilitó uno de los ocho instructores militares argelinos que estaban al frente del campamento.

Pero esa falta de preparación para el uso de armamento pesado se ha visto compensada con la tolerancia de Francia, donde los etarras, en algunas ocasiones, han podido entrenarse con lanzagranadas de la Segunda Guerra Mundial. «Si no los han usado -revela la Guardia Civil- es porque son muy viejos y suponen mayor peligro para el que los dispara que para sus víctimas.»

La total impugnidad con que los comandos de ETA militar se mueven en suelo francés traen de quicio a las autoridades españolas que se sienten impotentes para luchar en esas condiciones contra el terrorismo.

Su cuartel general son cuatro municipios -San Juan de Luz, Hendaya, Bayona y Biarritz- de la demarcación francesa de los Pirineos Atlánticos, situados al otro lado de la frontera de San Sebastián.

En este territorio de poco más de 9.000 kilómetros cuadrados, algo así como la provincia de Madrid, ETA militar ha contado siempre con una zona «liberada» donde sus comandos se repliegan, descansan y planifican tranquilamente sus actividades terroristas.

En el sur de Francia, los «milis» se mueven como Pedro por su casa. «Lo mismo reciben a un traficante de armas en el frontón Bencenia, de Hendaya, que se entrevistan con un industrial que acude a pagar el «impuesto revolucionario» en los bares de la rué Panecou, de Bayona, que contactan con los comandos del interior junto al faro de San Juan de Luz», revela la policía española.

Mientras los «cerebros» de ETA viven como reyes en el sur de Francia, la organización emplea a jóvenes vascos, de dieciocho a veintidós años, para que sirvan de carne de cañón a la policía. Estos jóvenes, algunos de ellos sin pelos en la barba todavía, forman los llamados comandos «legales» o «dormidos» de la organización.

Reciben esta denominación por estar integrados por personas libres de toda sospecha, que residen en el País Vasco y llevan una vida aparentemente normal. Acuden al trabajo, viven de su sueldo, se toman unos «txiquitos» con el jefe de ta policía y, de cuando en cuando, llevan a cabo una acción sin abandonar sus actividades cotidianas.

Sus integrantes realizan previamente un cursillo militar en el sur de Francia, durante dos semanas, para familiarizarse con el manejo de las armas, pero no conocen por dentro a la organización. Las caídas de un comando «dormido», por tanto, no ponen en peligro la estructura de ETA.

Para pasar inadvertidos, los miembros de los comandos «legales» tienen prohibido llevar armas, a menos que vayan a realizar un atentado. Esto, unido a su forma de vida sencilla y pacífica, hace que la policía tarde en detectarlos un promedio de dos meses y medio desde que empuñan las metralletas.

La detención de un comando «legal» no supone ningún problema para ETA militar. La prueba es que la policía ha desarticulado más de 400 en los tres últimos años y ETA militar no se ha resentido. «Hasta que no machaquemos a la cabeza -señala la policía-, van a seguir moviendo los pies, e incluso aplastando a la dirección de ETA, como las lagartijas, van a seguir moviendo la cola. Por eso, la solución está en el sur de Francia.»

Creando, entrenando, dirigiendo y coordinando a los comandos «legales» se hallan los duros de ETA. Estos, según declaraciones del etarra Arregui a la policía, no pasan de 35 personas. Viven en pisos situados en el sur de Francia y son los auténticos profesionales del terrorismo.

Los «duros» integran los comandos «ilegales» y la mayoría de sus miembros son personas fichadas por la policía.

Jefe de la oficina de propaganda.

Nació en Villafranca de Ordicia (Guipúzcoa). Veintiocho años. Soltero.

Empezó a militar en ETA en el año 1972. Forma parte de un comando «legal» radicado en Beasaín. Lleva cabo numerosos atracos y atentados.

Es el responsable de «explicar» los asesinatosde ETA en el País Vasco y de repartir la propaganda política en la zona.

También ha impartido cursillos doctrinales a los terroristas del interior.

Responsable de un comando «ilegal».

Nació en Portugalete (Vizcaya). Treinta y seis años. Casado.

Tomó parte en el atentado contra el almirante Luis Carrero Blanco y en el intento de secuestro de la familia real en 1974. En 1976 es detenido en Francia como el responsable del cobro del «impuesto evoluionario» de ETA.

A finales de 1977 participa en el asesinato del presidente de Ja Diputación de Vizcaya, Augusto Úncela, y de dos policías de la escolta.

Responsable del paso clandestino de fronteras.

Nació en Bilbao. Treinta y cuatro años. Casado. Ingresó en ETA en 1966 y actualmente es el responsable del paso de armas, municiones, explosivos y comandos armados por la frontera de Irún. Durante 1971 toma parte en el asalto a cuatro bancos, coloca seis bombas y secuestra en Eiar a industrial Lorenzo Zabala. En 1977 interviene con Domingo Iturbe Abasólo en la compra de metralletas «Stein» y pistolas «Browning» por valor de 32 millones de pesetas, con deslino a ETA militar.

Jefe de un comando «ilegal».

Nació en Isasondo (Guíúzcoa). Treinta y cuatro años. Carpintero. Soltero. En 1976 hace el «doctorado» en terrorismo en la Academia de la Policía Municipal argelina, en Souma. Participa en el asalto de la Comandancia Naval de Fuenterrabía y en el asesinato de dos policías en el bar «Urgull» de San Sebastián. E febrero de 1979 intenta asesinar al gobernador militar de San Sebastián en la Hípica de Lozoya. Autor del asesinato del presidente de la Diputación de Vizcaya, Augusto Unceta, y de dos guardias.

Este país

Son los terroristas más sanguinarios. Actúan sólo cuando la organización necesita una acción espectacular que coloca a España al borde del infarto.

ETA militar cuenta en la actualidad con siete comandos «ilegales». Dos de ellos tienen su marco de actuación en San Sebastián, dos en Bilbao y uno en Vitoria, otro en Pamplona y un tercero en Madrid.

Carlos Ibargurren Aguirre, «Nervios»

Jefe de finanzas.

Guipuzcoano. Cuarenta y un años. Responsable de varios asesinatos a guardias civiles y asaltos a bancos hasta finales de 1978. Desde entonces, y hasta hace unos meses, fue el encargado de las relaciones internacionales de ETA militar, junto con José María Ganchegui Arruti. Actualmente es el responsable de recaudar los fondos para la organización terrorista y de administrarlos.

En los cinco últimos años los integrantes de los «ilegales» se han desplazado siempre en el interior de contenedores de mercancías que arrastran los pesados camiones trailer que se mueven a escasa velocidad y que no levantan sospechas a la policía en los controles.

De esa manera, Juan Lorenzo Santiago Lasa Michelena a e Isidro Echave Urrestrilla han entrado y salido de Madrid en media docena de ocasiones durante los tres últimos años, llevando a cabo diversos atentados contra generales del Ejército y magistrados.

La detención de isidro Echave Urrestrilla, hace mes y medio, permitió desvelar este misterio, así como la infraestructura de ETA en la capital de España. En contra de lo que se creía hasta entonces en medios policiales, ETA no ha contado nunca con pisos francos en Madrid. Durante el tiempo en que permanecían en Madrid para preparar alguna acción sus comandos se han hospedado en domicilios particulares, a cuyos propietarios no conocían previamente y a los que contactaban mediante una llamada telefónica y una cita posterior en una cafetería, donde uno de ¡os interlocutores debía llevar un periódico.

Para evitar las detenciones en cadena el comando se repartía siempre en dos pisos y concertaban una cita en común para el momento de la acción. Quitando ese encuentro, una parte de! comando no sabía dónde estaban ei resto de sus compañeros. Esas mismas medidas de seguridad las siguen los miembros de tos comandos «ilegales» en el sur de Francia. Viven en pisos separados y no pueden ponerse en contacto entre si´, sino por medio de la organización, para evitar que el Batallón Vasco Español, a través de un etarra, pueda descubrir el paradero de los demás.

Cada uno de los miembros de los comandos «ilegales» cobran mensualmente 1.000 francos para sus gastos. El piso y la comida corren a cargo de la organización, que les proporciona los vehículos para los desplazamientos y las armas y explosivos adecuados para cada acción. Entre éstas, chalecos antibalas de mejor calidad que los de la policía española y granadas de fabricación propia y de mayor poder explosivo que las del Ejército.

En estas circunstancias, los «ilegales de ETA son auténticos profesionales del terrorismo. Se entrenan en las mejores «universidades guerrilleras» y viven por y para la organización.

Su preparación militar, según la policía, es muchas veces superior a la de ios «boinas verdes» del Ejército español, las tropas de élite del Estado, sometidas a los más rígidos endurecimientos físicos y preparadas para ¡a lucha en las condiciones más adversas.

Otra diferencia a favor de ETA es que cuenta con mejor y más sofisticado armamento ya que, según la politica,

Jefe de finanzas.

Guipuzcoano. Cuarenta y un años. Responsable de varios asesinatos a guardias civiles y asaltos a bancos hasta finales de 1978. Desde entonces, y hasta hace unos meses, fue el encargado de las relaciones internacionales de ETA militar, junto con José María Ganchegui Arruti. Actualmente es el responsable de recaudar los fondos para la organización terrorista y de administrarlos.

na acción sus comandos se han hospedado en domicilios particulares, a cuyos propietarios no conocían previamente y a los que contactaban mediante una llamada telefónica y una cita posterior en una cafetería, donde uno de ¡os interlocutores debía llevar un periódico.

Para evitar las detenciones en cadena el comando se repartía siempre en dos pisos y concertaban una cita en común para el momento de la acción. Quitando ese encuentro, una parte de! comando no sabía dónde estaban ei resto de sus compañeros. Esas mismas medidas de

«tienen a su alcance tolo el mercado internacional de armas».

Así, por ejemplo, la pistola más usada por ETA(tn), la «Browning» de 9 milímetros parabellum, fabricada en Bélgica, lleva un cargador con 15 balas frente a las que usa la guardia civil que sólo admiten nueve.

En el terreno de los fusiles de asalto los terroristas vascos usan fundamentalmente las metralletas «Stein».

inglesas, el subfusil «Uzi», israelita, y los M-16 norteamericanos y el «Fal» belga. «Cualquiera de ellos -revela la policía es de superior precisión y más fácil manejo que los viejos ´Celmes´ o ´Z-70´ de la policía.»

En cuanto a armas cortas, el arsenal de ETA cuenta, además, con pistolas «Firebird» y revólveres brasileños «Taurus», así como con las famosas Ingram M-ll, más conocidas por «mariettas» y de las que los terroristas hacen poco uso debido a que su alta cadencia de tiro le deja rápidamente sin munición y a merced del adversario.

El control de las armas, municiones y explosivos, según las declaraciones del etarra Isidro Echave Urrestrilla a la policía, está en manos de sólo tres personas. Son Domingo Iturbe, Juan Lorenzo Santiago Lasa y José María Garalde Belialuneta, alias «Mamarru». Estas tres personas son los amos de ETA.

«Quien controla las armas -revela la policía-, controla también la organización.»

Vizcaíno, de treinta años, «Mamarru» es, además del responsable del apoyo logístico, el hombre que entrena a todos los comandos «legales». Según fuentes etarras, es el máximo experto en explosivos de la organización y, como tal, la persona que hizo saltar por los aires el otoño pasado un convoy de la Guardia Civil en Logroño, matando a un teniente e hiriendo a 32 números.

Todos los indicios indican además que «Mamarru» es uno de los responsables de la custodia de la goma-2 que ETA robó el verano pasado en Soto de la Marina (Santander) y de la que 4,000 kilos fueron transportados a Francia en camiones trailer.

«Mamarru», junto con Carlos Ibarburen Aguirre, alias «Nervios», un guipuzcoano de cuarenta y un años, «ministro de Hacienda» de ETA(m), son otros dos de los hombres clave de la organización. Ibarburen Aguirre, que ha conseguido tener sobre su mesa los números de cuentas bancarias, saldos y balances de los principales industriales vascos, cosa que el Ministerio de Hacienda español no puede legalmente conseguir, ha logrado además otro objetivo fuera del alcance de ¡os fiscos europeos. A ETA, salvo raras y sonadas excepciones, todo el mundo paga el «impuesto revolucionario». Con ello ETA(m) ha resuelto lo que muy pocos grupos terroristas del mundo han logrado conseguir para asegurarse la subsistencia: las armas y el dinero.

 

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