Marcelino Oreja, delegado general del Gobierno en Euskadi. 
 El pueblo vasco quiere que se acabe con los asesinos de ETA     
 
 Diario 16.    31/03/1981.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

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NACIONAL

MARCELINO Oreja, delegado del Gobierno en el País Vasco, cree que sólo quienes colaboran con ETA reaccionarán negativamente ante las últimas medidas antiterroristas adoptadas por el Gobierno, porque el pueblo vasco quiere que se acabe con esa banda de asesinos. Sugiere también Oreja que las cosas irán mejor entre la Administración central y la comunidad autónoma cuando el Gobierno del Estado viaje a Vitoria y el vasco a Madrid. Evidencia también el enviado gubernamental que sus relaciones con Garaicoechea son espléndidas y que una declaración institucional del Gobierno vasco y del PNV ayudaría mucho en la lucha contra ETA.

Marcelino Oreja, delegado general del Gobierno en Euskadi

El PUEBLO VASCO QUIERE QUE SE ACABE CON LOS ASESINOS DE ETA

Vitoria — Marcelino Oreja, delegado del Gobierno en el País Vasco, refleja en la entrevista de Europa Press el planteamiento actual en Euskadi.

—Desde que usted es delegado general del Gobierno en el País Vasco, ¿ha comprobado si los problemas de esta comunidad se comprenden mejor que desde Madrid? —Es evidente que acercándose a los problemas se está en disposición de entenderlos mejor. Por eso, yo sugiero al Gobierno central que venga a Vitoria y al Gobierno vasco que viaje a Madrid. Siempre es conveniente conjurar los fantasmas de la cicatería y el recelo, y también esos otros de aspereza, exigencia y tozudez, que tantas veces son producto del desconocimiento.

—¿Cómo son sus relaciones con el lendakari Garaicoechea?

—Excelentes, a pesar de que, como es lógico, podamos a veces discrepar sobre aspectos puntuales y que, además, partamos los dos de posiciones ideológicas distintas, aunque a veces concurrentes. No en vano somos los dos hijos de carlistas y respetuosos con una concepción foralista que representa uno de los ingredientes más sólidos de nuestro Estatuto. Conozco la gran preocupación, el alto grado de res ponsabilidad del lendakari y su gran dedicación.

—Dentro de la lucha antiterrorista, ¿qué papel desempeña, a su juicio, el Gobierno vasco y el PNV? ¿Cree que una declaración institucional de ambos expresando su apoyo a las Fuerzas de Seguridad del Estado durante el intervalo de creación de la Policía autónoma es necesaria?

—El presidente del Gobierno vasco se ha expresado en términos categóricos contra el terrorismo.

También el diario «Deia» que, de alguna manera, es portavoz del sentir nacionalista, dejaba patente en un reciente editorial que «o se está con los que asesinan o con el resto de la comunidad que quiere vivir pacífica y democráticamente».

En lo que respecta a las Fuerzas de Seguridad del Estado, todos los respaldos, apoyos y colaboraciones que puedan recibir son pocos para la difícil, y al mismo tiempo, admirable labor que desarrollan.

La Policía autónoma está en visos de crearse y, tanto ésta como las Fuerzas de Seguridad del Estado, que seguirán actuando —cada una en su esfera de competencias—, estarán articuladas a través de la Junta de Seguridad, organismo integrado por igual número de representantes de la Administración Central y de la comunidad autónoma.

Rechazo popular

—¿Qué opinión le merecen las últimas medidas adoptadas per el Gobierno para combatir el terrorismo? ¿Pueden provocar una reacción contraria del pueblo vasco, en general?

—Son medidas necesarias, pero es evidente que estas u otras que pudieran aplicarse, reclaman, para ser eficaces, un rechazo popular y rotundo al terrorismo, y esto se esta produciendo. Los únicos que reaccionarán negativamente son los que, de una manera u otra, colaboran con los terroristas de ETA.

El pueblo quiere decisiones firmes e inequívocas para acabar con esa banda de asesinos, enemigos de nuestro pueblo, que quieren robarnos la libertad y la convivencia. Por eso, la reacción de una inmensa mayoría del pueblo ha sido favorable a las medidas. Estamos viendo, además, la eficacia de una acción concertada, aunque sabemos que la lucha será larga.

 

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