Autor: Reinlein García-Miranda, Fernando. 
 Rosón y Oliart informaron sobre las medidas anti-ETA. 
 Las unidades militares dejarán pronto el País Vasco     
 
 Diario 16.    02/04/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Rosón y Oliart informaron sobre las medidas anti-ETA

Las unidades militares dejarán pronto el País Vasco

La voluntad del Gobierno de acabar con esta situación «especial» en el País Vasco quedó patente en la sesión conjunta de las comisiones de Defensa e Interior a la que asistieron los ministros de ambos Departamentos. Las unidades militares estarán un plazo mínimo de cinco meses y máximo de diez Medidas aceptadas

Femando REINLEIN

Madrid — La sesión comenzó con una intervención del ministro del Interior quien manifestó que al tenerse noticias de una campaña de ETA contra miembros de las Fuerzas de Segundad y Fuerzas Armadas, se decidió impermeabilizar las fronteras y tratar de corregir los fallos que se habían detectado en las actuaciones policiales.

Según Rosón, la primera misión fue encomendada al Ejército con carácter provisional y pronto será misión exclusiva de unidades de la Guardia Civil. En todo caso dejó muy claro que la iniciativa de la lucha antiterrorista corresponde a las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Explicó la creación de un Mando Único y citó las medidas de control en la frontera. En cuanto al primero es un mando operativo integrado por expertos de la información militar y de los cuerpos de Seguridad del Estado. No obstante, la responsabilidad última de la dirección de la lucha antiterrorista corresponde al ministro del Interior auxiliado por un Consejo en el que se integra el director del CESID, el jefe del Mando Unificado y los directores generales de la Guardia Civil, Policía Nacional y Policía.

También se cuenta con un equipo asesor de médicos, sociólogos, psicólogos y jurídicos. Rosón terminó mostrando su satisfacción por los últimos resultados y la urgente tramitación de la ley de Defensa de la Democracia.

En el turno de preguntas intervinieron andalucistas, PNV, mixto (Bandrés), comunistas, socialistas y centristas. Froga, que asistía a la sesión, se mantuvo en silencio.

Las cuestiones fueron respondidas «al alimón» por Alberto Oliart y Juan José Rosón. Todos los grupos aceptaron las medidas como necesarias y el PNV, a través de Marcos Vizcaya, recordó que también existía el Batallón Vasco-Español y los riesgos de que la presencia de las Fuerzas Armadas, sin un plan determinado, den una imagen en el País Vasco que se pueda interpretar como un freno al proceso autonómico más que a la lucha contra ETA.

Rosón y Oliart tranquilizaron al diputado vasco en cuanto a las misiones concretas del Ejército. Este, según el ministro de Defensa, tiene misiones concretas de vigilancia, con dos Compañías de guerrilleros y dos batallones de montaña, que ya estaban destinados en aquella zona. El ministro informó de la sustitución de la Benemérita en aeropuertos y fábricas militares para disponer, en una segunda fase, de tres a cinco compañías de la Guardia Civil.

Simón Sánchez Montero fue el único que recordó el 23 de febrero, aceptó las medidas —aunque dudó de su eficacia a largo plazo— y preguntó por la procedencia de nombrar a Ballesteros jefe del Mando Unificado y si se iba a nombrar director del CESID. Rosón defendió, como es lógico, a Ballesteros y Oliart se reservó el nombre del futuro director del CESID.

Fue Felipe González quien puso el dedo en la llaga, según varios diputados consultados por DIARIO 16. El líder socialista denunció el riesgo de que se cambie cualitativamente el concepto del fenómeno terrorista

—bandas armadas que asesinan— por otro diferente, como hay quien quiere que suceda. No es una guerra contra el Estado y no un ejército contra un ejército. Son terroristas, y no más, según Felipe González.

¿Quién manda?

El otro aspecto tratado por el líder socialista, fue la dependencia de las Fuerzas Armadas y los límites —no en el tiempo, sino en el espacio— bajo los que actúan aquellas unidades. Ei ministro dijo que lo hacían bajo el mando natural y se desprendió de las respuestas de ambos ministros cierto confusionismo.

Lo cierto es que Oliart, quien dijo compartir los planteamientos de Felipe González respecto a no cambiar cualitativamente el fenómeno, hizo hincapié en la cooperación entre las fuerzas de seguridad y las militares, aunque estas últimas no obedecen las órdenes del Mando Unificado.

Felipe González, quien había dicho que las medidas no han sido concertadas, destacó algunos aspectos positivos de las mismas como la disuasión a los etarras y la sensación de seguridad, pero llamó la atención de nuevo: «No es la guerra del norte y no se debe cambiar el lenguaje utilizado.» Al término de la sesión se destacó el hecho de que sólo el aislamiento de ETA para que desaparezca el apoyo popular con el que contó puede acabar con el fenómeno terrorista. Y para ello las medidas políticas son la solución, aunque estas medidas «especiales» hagan ahora posible que las medidas políticas continúen.

 

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