Autor: Aguiriano, J. Antonio. 
   Ni funerales, ni pastorales     
 
 Cambio 16.    13/04/1981.  Página: 23. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Este país

Ni funerales, ni pastorales

J Antonio Aguiriano

DICE un viejo proverbio del pueblo Yoruba (Nigeria) que si «se escoje no respetar a los vivos, al menos hay que saber honrar a los difuntos».

De honrar a los difuntos, sabemos todos los vascos. Funerales como los nuestros, pocos. Emotivos, ostentatarios, multitudinarios. Corolarios solemnes a la trágica secuela de no saber respetar a los vivos.

Pareciera que este pueblo no sabe o no quiere sacudirse la tutela de magisterios o de ceremonias.

Mucho, demasiado se ha escrito o comentado sobre la reciente pastoral de los obispos vascos. No voy a caer por tanto en la tentación de incurrir en lo que critico.

Me preocupa gravemente la importancia desmesurada de las reacciones suscitadas. ¿Es que todos somos feligreses? ¿Es que siempre seremos rebaño?

Cierto que la tutela de la Iglesia sobre la vida civil no es propia y exclusiva de nuestros lares. Cierto también, que allí donde se manifiesta con más acritud, el Líbano, Ulster o Irán, las consecuencias son descorazonadoras.

Descartes gustaba recordar que el hombre es víctima de dos fuentes principales de errores: sus propíos apetitos y sus maestros.

El control imperfecto de los primeros y la obediencia o seguimiento pasivo a los segundos nos puede llevar a cualquier sitio, menos al bienestar o a la paz.

Es tiempo pues de asumir individual y colectivamente, en y en el seno de la sociedad civil, la responsabilidad que a todos nos compete en la defensa de la vida, de la libertad y de la democracia. Sin tutelas ni magisterios. Para que no impere ante nosotros eí precepto de Schopenhauer: .«no aceptes jamás que tu verdad sea hecha por otro. Más que de cualquier cosa, ten vergüenza de eso».

Porque abdicar de la libertad de espíritu significa más que renuncia a la crítica: significa abdicar de todo.

Estamos viviendo tiempos en la sociedad vasca de violencia y agresividad absolutamente irreconciliables con los ideales que los socialistas sustentamos. Ante la violencia y la muerte, ante el terrorismo y sus secuelas, los socialistas hemos dicho NO y seguiremos díciendo NO con todas nuestras fuerzas. Porque queremos vehementemente la paz para nuestro pueblo, porque amamos la libertad como ninguno. Porque somos cabalmente demócratas, porque queremos una sociedad civil, laica y libre en nuestra Euskadi y en toda nuestra España. Sin tutelas ni magisterios. Sin funerales, ni pastorales.

* Vicepresidente del parlamento vasco y diputado del PSE-PSOE.

 

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