Los cuatro pastores     
 
 Cambio 16.    13/04/1981.  Página: 23-24, 26. Páginas: 3. Párrafos: 18. 

Los cuatro pastores

EN febrero de 1979, Monseñor Luis María Larrea Legarreta fue designado sucesor de Monseñor Antonio Anoveros en una de las diócesis más difíciles de España, la de Bilbao. Vizcaíno de Miravalles, a punto de cumplir 63 años. Larrea, cuyo padre fue fusilado por los republicanos en 1936, es un hombre proverbialmente pacífico de quien se cuenta «que no dice nunca que no por no ofender».

Se ordenó sacerdote en 1943 y durante su primer destino en Madrid fue preceptor religioso de la familia del escritor José María Pemán. Jurista de prestigio, llegó en los años cincuenta a fiscal general de la diócesis de Vitoria y, posteriormente, a rector del muy importante Seminario de la misma ciudad.

De la rectoría del seminario saltó sorprendentemente —pues no es persona ambiciosa— al obispado de León, cargo en el que permaneció ocho años.

De Larrea se dice que es el menos vasquista de los actuales obispos del País Vasco, y de hecho, su nombramiento para la sede de Bilbao fue acogido con frialdad y muchas reticencias por el Partido Nacionalista Vasco (PNV).

Algunos observadores religiosos estiman que Larrea, un excelente gobernador de diócesis, podría delegar deliberadamente la inevitable responsabilidad política de un obispado conflictivo como el de Bilbao en manos de su auxiliar, Monseñor Juan María Uñarte Goiricelaya, vizcaíno de Frúniz, 48 años.

Uriarte, consagrado como obispo auxiliar de Bilbao en 1976, un año después de la muerte de Franco —las autoridades franquistas juzgaron siempre excesivo su «profundo vasquismo»— hizo su carrera eclesial como profesor de seminario.

Se le considera un teólogo muy ortodoxo, más bien conservador. De-hecho, se negó a secundar en 1%9 el encierro de sacerdotes progresistas en el seminario de Derio.

Crisis Añoveros

Formó parte del equipo pastoral de Monseñor Añoveros y es posible que interviniera directamente en la redacción del documento que en 1974 provocó la grave crisis Arias Navarro-Añoveros. Desde su ascensión a obispo auxiliar mostró especial preocupación por la línea de Radio Popular, emisora propiedad de la Iglesia que en Vizcaya tiene una audiencia extraordinaria.

Uriarte es tenido por una persona sumamente afín al Partido Nacionalista Vasco y algún enemigo suyo ha dicho de él: «Sólo le falta el carné de militante». Es, por lo demás, un obispo popular, de gran simpatía personal, con dotes de lo que en la jerga eclesial se llama «pastor».

Nacido en Hernani, Guipúzcoa, en marzo de 1928. José María Setién Alberro fue consagrado obispo auxiliar de San Sebastián en 1972. Su designación provocó extraordinarias tiranteces entre la Santa Sede y el Gobierno franquista, porque en el Ministerio de Justicia español se le juzgaba vasquista a ultranza.

Entre sus compañeros del Episcopado, Setién, sin embargo, es considerado un obispo de gran altura intelectual, respetado especialmente en razón a su brillante carrera académica. Licenciado por la Universidad Gregoriana de Roma, Setién, según algunos, fue el ideólogo escondido tras la pastoral que en 1971 el arzobispo de Oviedo publicó censurando con acritud la actuación de las Fuerzas del Orden Público que expulsaron violentamente de una iglesia a un grupo de pensionistas encerrados.

Setién fue uno de los responsables de la organización de la Asamblea Conjunta de Sacerdotes y Obispos que en 1972 supuso la «rotura» formal entre el Estado franquista y la iglesia española. En 1970. publicó un documento decisivo para entender el. rumbo que la Conferencia Episcopal tomó posteriormente: «Repercusiones del nacional-catolicismo en la vida de la nueva Iglesia: apunte de las relaciones Iglesia-Estado.»

Amigo Bandrés

Tras haber sucedido en 1979 al bondadoso Monseñor Argaya en la sede titular de San Sebastián publicó en 1980 una pastoral muy dura contra las acciones terroristas, con el título de «Ante la muerte violenta». Le une una gran amistad con el diputado de Euskadiko Ezkerra, Juan María Bandrés. Pertenece a una familia acomodada y culta y tiene un hermano miembro del Opus Dei.

Monseñor José María Larrauri Lafuente. nombrado obispo de Vitoria en 1979, es un vitoriano de 63 años.

Antes de ingresar en el seminario, fue en Madrid estudiante de derecho y trabajador de la banca privada.

Durante la guerra civil española, fue voluntario en el cuerpo de requetés. Su carrera sacerdotal estuvo, desde un principio íntimamente unida a la del cardenal Tabera, tal vez el prelado español que gozó de mayor confianza del Papa Pablo VI. Con Tabera. Larrauri estuvo en Albacete y posteriormente en Pamplona, donde tomó partido con el clero progresista.

La salida del cardenal Tabera para Roma en 1971 determinó el paso ai ostracismo de Larrauri, a quien se confió ia jefatura de la organización española de las misiones.

En su puesto de «misionero», Larrauri se apuntó grandes éxitos y confirmó su línea de obispo moderadamente progresista. Para el cargo de obispo auxiliar había sido promovido en noviembre de 1970. Pertenece a la influyente Comisión Permanente del Episcopado y está considerado como un «político» equilibrado. Tiene tres hermanos religiosos. •

 

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