La lectura de Madrid     
 
 Cambio 16.    13/04/1981.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

La lectura de Madrid

Horas después de hacerse pública la pastoral de los cuatro obispos vascos, en Madrid se recogió el rumor de que el texto había provocado en el Ministerio de Defensa «inquietud y preocupación», primero, y «estupor e indignación», después.

El presidente del Gobierno convocó a la mañana siguiente en La Moncloa ai nuncio vaticano, Monseñor Innocenti para expresarle la protesta del gabinete por el contenido del documento. El embajador español ante la Santa Sede, José Joaquín Puig de la Bellacasa, se entrevistó el lunes 6 con el sustituto de la Secretaria de Estado, Monseñor Martínez Somalo, para «expresarle el desagrado del gobierno español» y «las razones de ese desagrado, que habría de considerar en el contexto de la situación española».

En Madrid se aseguraba que e! embajador portó una nota de protesta del Gobierno español. Esa nota seguirá ahora su habitual curso lento por los pasillos vaticanos y, como de costumbre, la reacción de Roma será lenta y se producirá en el momento en que se haya apagado el fuego.

Para la mayoría de los comentaristas religiosos españoles, la reacción del Gobierno y de dirigentes políticos de casi todos los signos ha sido desproporcionada. Y todos los obispos que se avinieron a contestar encuestas de urgencia mostraron su sorpresa por el escándalo.

De todos los partidos políticos españoles, sólo el PNV y Euskadiko Ezkerra apoyaron sin reservas el texto de los obispos, aunque en un primer reflejo, el diputado Marcos Vizcaya (PNV) señaló que la pastora! tenía, en su opinión, algo de injerencia. Juan María Bandrés, diputado de EE, calificó la respuesta del Gobierno de «dramatismo innecesario». «Los obispos, dijo Bandrés, han dicho lo que muchos no se atreven a decir.»

Para el comunista Solé Tura, la pastoral es "preocupante». «Una cosa es que se tengan dudas sobre la eficacia del Ejército, y otra, calificar de militares las acciones de ETA».

Los conceptos más duros sobre la pastoral los vertió el dirigente socialista Alfonso Guerra: «No sé para quién trabajan, si para Herri Batasuna o para otros. Respecto a lo que dicen sobre la represión del Gobierno central, si lo comparamos con la actitud que mantuvo la jerarquía eclesiástica durante la dictadura, se le ponen a uno los pelos de punta.»

«El documento me parece inadmisible», opinó el también socialista vasco Gabriel Urralburu, «el análisis de los obispos es el típico de la Iglesia: todos son malos, solo nosotros somos buenos».

El presidente de UCD, Agustín Rodríguez Sahagún, juzgó «inaceptables» algunos de los términos empleados: «Lo más grave es el empleo por parte de los obispos de una terminología que coincide con la que los terroristas pretenden imponer.»

Por su parte, Rafael Calvo Ortega señaló la «inoportunidad» de la declaración. «En los actuales momentos del País Vasco todo lo que sea extremar la prudencia es conveniente.»

Finalmente, el líder socialista Felipe González acusó: «La pastoral de los obispos vascos no es pertinente. Me hubiera gustado oírla el 23 de febrero.»

 

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