Autor: Algañaraz, Julio. 
   Díaz Merchán: la clave religiosa     
 
 Cambio 16.    13/04/1981.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Díaz Merchán: La clave religiosa

Julio Algañaraz

(El Vaticano)

¿¿ yo sabía de antemano que los " I obispos de las tres provincias vascas iban a dar a conocer una pastoral pero no sabía cuándo», confesó monseñor Díaz Merchán, presidente de la Conferencia Episcopal Española, al corresponsal de CAMBIO 16 en Roma, una vez terminada su audiencia pontificia.

«Leí la pastoral cuando venía hacia Roma», siguió. «Me pareció un documento muy evangélico.

Nosotros, el resto de los españoles, pedimos a los vascos que se pongan en nuestro lugar, pero también tenemos que ponernos en el lugar de ellos. El pueblo vasco es la primera víctima del terrorismo, el que sufre más su acción. Los obispos vascos estuvieron siempre contra el terrorismo, y, en este sentido, la pastoral es muy clara».

Monseñor Díaz Merchán tachó de incierto «que el documento parangone la acción de los etarras con la actuación del Ejército». «Lo que dice», aclaró, «es que la función del Ejército no es apoyar esta u otra política, sino el poder legítimamente constituido, lo cual no impide que los militares tengan sus propias ideas políticas. Pero la función de la institución militar es la seguridad y la defensa de la nación. Yo tampoco creo que haya que juzgar a todos los militares porque una parte haya sido partidaria de medidas más o menos enérgicas. Mi recomendación, en fin, es que los documentos de la Iglesia sean leídos siempre en la clave religiosa con que han sido hechos. Por lo demás, en una sociedad libre, los obispos podemos y debemos hablar».

Para monseñor Díaz Merchán, «la pastoral conjunta de los obispos vascos tiene una intención ética y no política. Es una llamada a la paz sin perder la libertad. Los obispos vascos no se oponen a las medidas excepcionales. Al contrario, las admiten. El documento no debería ser examinado bajo una sensación emotiva, porque eso impide una lectura objetiva y serena».

Díaz Merchán explicó que, durante sus encuentros con funcionarios de la Santa Sede, el tema de la pastoral apenas había salido en las conversaciones, centradas preferentemente en la organización de la futura visita del Papa Juan Pablo II a España. Una nota de la clásica tranquilidad vaticana para asuntos diplomáticos, tranquilidad compartida plenamente por el presidente de la Conferencia Episcopal española, para quien las reacciones españolas a la pastoral han sido un exceso de «efervescencia».

«Los obispos no nos metemos en política», dijo. «Nuestra misión tiene un sentido exclusivamente éticoreligioso. No es meterse en política, por ejemplo, rechazar el totalitarismo. La toma de postura de Pío XI contra el nazismo se hizo desde un punto de vista ético-moral, no técnico-político. La pastoral de los obispos vascos debe ser encuadrada en ese primer aspecto. No se puede pretender, además, que la Iglesia hable sólo de cosas aéreas. Los políticos tienden a juzgar bien a la Iglesia sólo cuando favorece a sus ideas. Está bien, por ejemplo, que yo hable a favor de la democracia. Pero hay que tener en cuenta que, como obispo, lo hago desde un punto de vista humano, de respeto a la persona, no como propuesta política.»

«Los obispos vascos», concluyó, «son responsables de lo que ocurre en sus diócesis. Es lógico que hablen de su realidad, sin despreciar el resto de España. El País Vasco es "lo suyo". Se discute si la pastoral es más o menos acertada, más o menos oportuna: son apreciaciones lógicas. Los obispos no somos infalibles. Lo que yo me pregunto es quién juzga la oportunidad y la justeza. ¿Hay qué pedir permiso a la autoridad civil? Yo creo que de la pastoral se han hecho, sobre todo, lecturas apasionadas. La Conferencia Episcopal, a cuyo servicio estoy, no puede meterse en la esfera de competencia de cada obispo. Los obispos somos autónomos, no independientes. Dependemos del Papa. Pero gozamos de una cierta autonomía en el manejo de nuestras diócesis».

 

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