«Pecé la nuit»     
 
 Diario 16.    11/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

«Pecé la nuit»

MADRID, 10 (P16).—"Asi/se ve/la fuerza/ del pecé." A las once y diez de la noche del sábado la calle de

la Virgen de los Peligros era un puro flamear de banderas rojas, con hoces y martillos en amarillo y las

siglas PCE. Unos doscientos militantes comunistas se habían congregado frente al portal marcado con el

número ocho, donde tiene su sede el Comité Ejecutivo del Partido registrado hasta ahora como Círculo de

Estudios de Investigación Social.

Dirigentes de diversos niveles —Ignacio Gallego y Armando López Salinas, del Ejecutivo; Lara, del

Central; Eugenio Triaría, del Provincial— acogían a todos con besos y abrazos en medio de la euforia

general Las existencias alcohólicas quedaren en seguida agotadas y los brindis debieron continuar en

seco.

Tras el flash de la agencia Europa Press. a las 18,18 horas, los rumores sobre la inminente legalización

empezaron a difundirse rápidamente entre los militantes comunistas D16 pudo saber que la comunicación

oficia] había llegado exactamente a las 22,10 a casa de Ramón Tamames, que figuraba como primer

firmante de la solicitud presentada ea el Ministerio de la Gobernación.

"Todo llega"

Desde la calle seguían llegando los gritos. Ignacio Gallego, máximo responsable en aquel momento,

decidió bajar "porque conviene que todo transcurra como debe".

Era un ambiente de familia. Los padres subían a hombros a sus hijos más pequeños Todos pugnaban por

acercarse a Gallego, que repetía: "Lo veis, todo llega, todo llega." Algunos propusieron ir en

manifestación hasta el despacho laboralista de Atocha, pero se optó porque la .celebración prosiguiera en

los locales que el partido tiene en los diversos distritos.

"Esto que presenciamos —declaró Ignacio Gallego a D16— es la justificación de nuestra vida de

combatientes. Estamos asistiendo a la realización de una idea que nos ha acompañado a lo largo de

muchos años cuando parecía imposible que se hiciera realidad. Algunos de nosotros hemos recorrido

medio mundo, y la verdad es que nunca perdimos la esperanza de que un día podríamos estar como los

demás españoles libres por las calles de Madrid."

"La legalización —añadió— es un hecho muy importante no sólo para el Partido Comunista, sino para

España. De esta forma se da vuelta a una página negra y trágica de nuestra historia y se abren caminos de

esperanza y libertad."

Enardecidos en Villaverde

Una sociedad cultural servía de cobertura hasta ahora al local del PC en Villaverde. Allí se dieron cita los

militantes del barrio al conocerse la noticia y hasta allí se desplazó Ignacio Gallego para dirigirles unas

palabras. Subido a una mesa, tras escuchar los vivas al PC y a las Juventudes Comunistas, acompañados

rítmicamente por los puños en alto, Ignacio Gallego, que fue presentado como camarada, se dirigió a los

presentes con un escueto "compañeras y compañeros" "Estamos viviendo —dijo— uno de estos

momentos inolvidables que reconfortan a quienes dedican su vida a la lucha por los trabajadores."

"Al recuperar la legalidad no tenemos que dar !a« gracias a la burguesía, sino a nuestra heroica clase

obrera. Salimos a la libertad, pero la democracia será incompleta mientras haya parados, mientras el

pueblo no sea dueño de la riqueza de nuestro país. No debemos olvidar que la importancia del objetivo

inmediato no anula el propósito final de luchar por la liberación política, social y humana del pueblo. No

abordamos esta etapa con sentimientos de revancha ni de inferioridad. Queremos la libertad para todos."

El sueño de Dolores

"Hace unos minutos —prosiguió— hablaba con una persona próxima a Dolores y me decía que estaba

durmiendo. Yo he tomado la responsabilidad de ordenar que no la despertaran para que mañana le den esa

primera noticia ae nuestra legalidad. Haremos un gran mitin en el local más grande que nos autoricen para

recibir a la gran Pasionaria, unidos al secretario general Santiago Carrillo."

Un dirigente local del barrio habló a continuación, para citar al comité a las nueve de la mañana y a los

militantes a las diez, para recorrer las calles con megáfonos y banderas.

,

Para terminar, vuelta a los vítores y slogans de un público familiar y enardecido. En Villaverde los más

Jóvenes tenían un papel de protagonistas y empezaban a pasar factura. Al lado del redactor de D16 una

madre pedía explicaciones a su hija, que se iniciaba aquella noche en el tabaco. Y en atención a su

probada militancia la autoridad materna cedía de buen grado.

 

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