Autor: ;Monge, Carlos. 
 Normalidad en la fiesta del Aberri Eguna. Pocos manifestantes consiguieron llegar a la villa foral de Guernica. 
 La Policía frustró los actos de HB     
 
 Diario 16.    20/04/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

NORMALIDAD EN LA FIESTA DEL ABERRI EGUNA

Pocos manifestantes consiguieron llegar a la villa foral de Guernica

La Policía frustró los actos de HB

El gobernador civil de Vizcaya impidió ayer, al ordenar un fuerte dispositivo policial, que Herri Batasuna celebrara en la villa foral de Guernica los actos convocados por su mesa nacional, con motivo del Aberri Eguna. A mediodía se produjeron algunos conatos de manifestación, pero dado el escaso número de personas que pudo llegar hasta la localidad vizcaína, éstos no revistieron importancia.

Guernica:

Javier TORRONTEGUI Y Caitos MONGE, enviados especiales

Desde primeras horas de la mañana de ayer, los Cuerpos de Seguridad del Estado cercaron totalmente los alrededores de la villa foral de Guernica, impidiendo el paso a los varios de miles de simpatizantes de la coalición arbertzale Herri Batasuna que, siguiendo la convocatoria de su mesa nacional, pretendían asistir a los actos conmemorativos del Aberri Eguna.

Al menos seis controles de Policía y Guardia Civil impedían el paso entre Bilbao y Guernica a los transeúntes que no justificaran su residencia en la localidad vizcaína, donde debían desarrollarse los actos convocados por Herri Batasuna, y que habían sido prohibidos a última hora de la mañana del mismo sábado por la autoridad gubernativa provincial.

Los miembros de la mesa nacional de Herri Batasuna acudieron en la misma noche del sábado a la villa foral, en previsión del cierre al que, como ocurriría, podían someter las Fuerzas de Seguridad a Guernica.

Tanquetas

Hacia media mañana, únicamente transitaban por las calles guerniquesas las tanquetas y furgonetas policiales, que no cesaron de patrullar la localidad hasta bien entrada la tarde. Los

Cuerpos de Seguridad impidieron la formación de ningún grupo, especialmente en la zona donde se había convocado la concentración. Así, numerosos jóvenes fueron obligados a «circular», mientras otros eran devueltos al tren que les había traído hasta la villa. La Casa de Juntas de Guernica servía de lugar de reposo a los miembros de las compañías de reserva de la Policía que, tras varias rondas por las calles de Guernida, se relajaban en las inmediaciones del milenario árbol, dedicando toda suerte de comentarios al lugar. Hacia las doce del mediodía, los miembros dirigentes de Herri Batasuna decidieron mantener los actos, pese al despliegue policial, y con la casi certeza de que serían meramente testimoniales, ya que apenas eran varios centenares de personas los que habían llegado hasta la localidad.

Poco antes de las doce y media, y cuando se iban congregando junto al paseo de los Fueros diversas personas, la Policía impidió toda concentración, ante lo que varios miembros de la coalición abertzale —Letamendía, Idígoras y Gorostidi— intentaron dialogar con el jefe de las Fuerzas de Seguridad, a quien manifestaron su intención de celebrar un acto pacífico en el que «únicamente se cantará el "Eusko Gudariak"», según dijeron.

El teniente les indicó que él tenía órdenes de no permitir ningún acto, a lo que los dirigentes de HB le respondieron que querían hablar con el gobernador. Al ser esto imposible desde las dotaciones policiales, las

órdenes se mantuvieron y la Policía desalojó a todas las personas estacionadas en la zona.

Tras algunas carreras y lanzamientos de botes de humo, a lo que los manifestantes replicaron con gritos a favor de ETA (m), fa tranquilidad volvía a la villa feral.

Los miles de personas que no habían podido llegar hasta Guernica se concentraron en las localidades de Durango y Munguia, donde celebraron sendas manifestaciones. En Durango, unas dos mil personas recorrieron las calles de la localidad dando gritos en favor del Aberri Eguna y de ETA, así como en contra de UCD y del PNV.

Por la tarde se convocaron otras concentraciones en las capitales de provincia.

 

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